The New Gate Capítulo 39 (parte 2).




Manual




Proyecto: 

Al día siguiente, después de asegurarse de que [Cadaver Realm] no había sufrido ningún cambio y de que no se habían producido brotes de miasma, el grupo de Shin abandonó la casa del gremio de [Black Priestess Shrine] para regresar a Fuji.

 

Shin: “Si sucede algo, contáctame a través del chat”.

Kuchinashi: “Sí, trataremos de manejar las cosas por nosotros mismos si podemos, pero si estamos en problemas, te llamaré”.

 

Ya habían dicho todo lo que querían, así que la despedida fue breve.

 

Junto con Kuchinashi, los miembros de [Black Priestess Shrine] que se habían unido con el grupo de Shin fueron quienes más los despidieron.

 

Kotone: “Por favor, ten cuidado durante tus viajes. Espero verte de nuevo algún día”.

Suzune: “... ¡Te agradezco por salvar a mi hermana, pero nunca te dejaré tenerla!”

 

Mientras Rindou Kotone hablaba con palabras de deseo, Suzune miró a Shin.

 

Shin: “Lo mismo hasta el final, eh...”

 

Suzune no aprobaba la mistad de Shin y Kotone, después de todo.

 

Kotone agregó que Suzune también estaba realmente agradecida, pero estar agradecido por la ayuda de Shin era aparentemente un asunto aparte de dejarle tener a su hermana.

 

Schnee, Tiera y los demás también se despidieron de Ayame y las otras sacerdotisas.

 

El mayor número, sin embargo, se concentró alrededor de Shibaid, que había tenido una sesión de entrenamiento para las sacerdotisas.

 

Shin: “Wow, eso es ser bastante popular”.

Kuchinashi: “Algunas chicas incluso dijeron ‘si él fuera libre...’”

Shin: “¿De verdad?”

Kuchinashi: “De verdad. Encontrar un compañero de matrimonio también es difícil en este mundo, ¿sabes?”

 

Kuchinashi suspiró en voz baja, murmurando que no podía dejar que sus hijas se casaran con cualquiera. Shin sintió una vaga incomodidad al saber que había cosas parecidas al mundo real en lugares curiosos.

 

Kuchinashi: “(Sería un gran alivio para mí si tomas a Kotone, Shin. Hay muchos hombres ambiciosos por ahí molestándonos para hacerla su novia).”

Shin: “(No más, por favor. Todavía no he renunciado a regresar a nuestro mundo original, en realidad. Además, incluso si tuviera que pasar el resto de mi vida aquí, tengo a Schnee).”

Kuchinashi: “(Ella solo tiene ojos para ti, ¿no? Ella siempre está mirando en tu dirección, es realmente fácil de entender”).

 

Durante el chat, fue el turno para Shin de suspirar. Le dijo a Kuchinashi que “(Eso es probablemente a propósito)”. Seguramente había una razón para que Schnee actuara tan abiertamente frente a alguien que acababa de conocer.

 

Shin: “Suficiente, parece que podría continuar para siempre, así que ¡vamos!”

 

Sintiendo pena por las chicas que enviaban miradas ardientes hacia Shibaid, Shin subió al carruaje. Después de asegurarse de que todos los demás estaban arriba, le indicó a Kagerou que avanzara.

 

El carro comenzó lentamente, pero aceleró rápidamente. A diferencia del momento en que llegaron por primera vez a [Black Priestess Shrine], ahora viajaban por un camino utilizado para transportar mercancías, por lo que Kuchinashi y las otras sacerdotisas desaparecieron rápidamente de la vista.

 

Kotone: “¡Cuídate!”

 

El carruaje se dirigió hacia Fuji, la voz de Kotone detrás de él.

 

El viaje de regreso a Fuji transcurrió sin incidentes. Los monstruos no se acercaban al grupo por miedo a Kagerou. Y dado que los ladrones y bandidos eran cazados rutinariamente por el clan Kujou y los samuráis afiliados a él, encontrarse con alguno sería raro en sí mismo.

 

El grupo se detuvo en el camino en una gran ciudad para reabastecer sus suministros, pero no hizo ningún otro desvío, avanzando hacia Fuji a una velocidad explosiva. Esto dejaba sin palabras a todos los viajeros y comerciantes con los que se cruzaron.

 

Kunitsuna: “¿Ya hemos llegado? Los momentos felices realmente pasan rápido”.

 

Kunitsuna habló mientras miraba a Fuji, cuando el grupo bajó del carruaje justo antes de Aokigahara.

 

Mitsuyo: “Con una velocidad de viaje así, es bastante obvio”.

 

Asintiendo a las palabras de Kunitsuna, Mitsuyo miró el carruaje, un poco melancólica.

 

Como armas con forma humana, Mitsuyo y sus camaradas estaban atadas a ciertas áreas. Normalmente, nunca podrían tener aventuras como la que compartieron con Shin.

 

Shin: “Ahora que lo pienso, me atacaron la última vez que estuve aquí”.

 

Pensando que no deberían caminar en silencio, Shin habló sobre cuando fue atacado mientras viajaba con Karin y Kanade.

 

Mitsuyo: “Oh, ¿de verdad? ¿Fue el asesino que incendio parte de Rokuhara?”

Shin: “Podría ser. Los que provocaron problemas se han calmado, así que no tiene sentido detenerse en eso”.

 

Cuando Shin terminó de hablar, el grupo había cruzado Aokigahara y había llegado a Fuji. La niebla cubría la montaña como siempre, pero no representaba ningún problema.

 

No había ninguna razón para participar en la batalla, por lo que el grupo procedió evitando los monstruos que ocasionalmente aparecían y rápidamente llegaron al santuario de Kagutsuchi.

 

Mitsuyo: “Yachi, hemos vuelto”.

 

Mitsuyo se acercó al Orochi de Ocho Cabezas, que extendió sus cuellos para examinar al grupo. El monstruo parecía entender sus palabras, ya que el “shaah” pronunciado en respuesta parecía significar “bienvenido”.

 

Munechika: “Hmm, veo que han vuelto sanos y salvos”.

 

Mikazuki Munechika emergió desde el interior del santuario: probablemente había percibido la presencia del grupo de Shin.

 

Kunitsuna: “Ha pasado mucho tiempo, Munechika. - ¿Qué acaso no te volviste más bonita?”

 

Kunitsuna notó inmediatamente que la apariencia de Munechika ahora era diferente de la habitual.

 

Munechika: “Al igual que Mitsuyo, ahora soy un Shinuchi”.

 

Después de la explicación de Munechika, Kunitsuna, que ya había oído sobre el proceso de Mitsuyo, se convenció fácilmente.

 

Kunitsuna: “Pensé que te verías más linda, como Mitsuyo... pero veo que tu belleza aumentó en su lugar. Entonces, es por eso que Mitsuyo estaba algo ofendida”.

Munechika: “Pensé que solo la apariencia cambiaría, pero la armadura también lo hizo después de todo. Pero Yasutsuna y Tanetsugu elogiaron a Mitsuyo también, diciendo que se había vuelto más bonita”.

Mitsuyo: “Se rieron de eso, apuesto”.

 

Mitsuyo, haciendo pucheros, se unió a la conversación de Munechika y Kunitsuna. Su cola de caballo se sacudió cuando rápidamente miró hacia un lado.

 

Munechika: “Eso no es cierto. Podríamos ser armas, pero nuestros cuerpos son los de mujeres. Decorar nuestra apariencia también es agradable para nosotras. Yo también estaba interesada en lucir linda”.

Kunitsuna: “Ese peinado, sin embargo... en lugar de hacerte puramente linda como Mitsuyo, te da un encanto femenino más fuerte. En el área del cuello, por ejemplo”.

 

Munechika dijo lo que pensaba honestamente, y Kunitsuna agregó sus observaciones precisas.

 

Tener una apariencia más infantil o adulta podría influir mucho en la impresión que se le da a los demás.

 

Mitsuyo: “Kh, no puedo negar eso ...”

 

Independientemente de lo que ella dijera, Munechika apenas y había atado su cabello, pero aún emanaba un encanto sensual que hacía difícil creer que estaba usando una armadura. Los hombros de Mitsuyo cayeron.

 

Filma: “- mírenlos, seguro que se están divirtiendo”.

Shibaid: “Hmm, su camarada regresó a salvo. Por supuesto que se sentirían eufóricos”.

 

Filma y Shibaid sonrieron mientras miraban los juguetones intercambios de las espadas.

 

Kagutsuchi: “¡Piyo!”

Yuzuha: “¡Kuu!”

 

Ubicado sobre la cabeza de Juzumaru Tanetsugu, Kagutsuchi - ahora en modo pequeño - pio con las alas extendidas. En respuesta, Yuzuha levantó su cola de su posición en la cabeza de Shin. Los dos descendieron de las cabezas respectivas en las que estaban e iniciaron algún tipo de conversación.

 

Shin y Tanetsugu se miraron el uno al otro y se rieron con ironía.

 

Yasutsuna: “Todos, deseo agradecerles por salvar a Kunitsuna”.

 

El único que expresó su gratitud fue Yasutsuna.

 

Shin: “Nuestra tarea ha terminado, entonces”.

Yasutsuna: “Sí. Sin embargo, me ha salvado, señor Shin. Si alguna vez necesita mi ayuda, estaré a su lado”.

 

Probablemente era serio de principio a fin. La expresión de Yasutsuna era firme.

 

Munechika: “.... hey, Yasutsuna? No tomes a Shin para ti mismo, ¿de acuerdo?”

Mitsuyo: “Cierto, eso no sería bueno en absoluto”.

 

Munechika y Mitsuyo se movieron detrás de Yasutsuna en un abrir y cerrar de ojos. Cada una de ellas lo agarró un hombro, lo suficientemente fuerte como para hacer un crujido.

 

Yasutsuna: “No, no tenía esa intención ...”

 

Aparentemente, Yasutsuna no estaba recibiendo daño; sin embargo, su respuesta fue un poco confusa por los acontecimientos.

 

Shin: “Me pondré en contacto con ustedes si sucede algo. Déjame ver si puedo enviarte tarjetas de mensaje”.

 

Las Cinco Espadas Supremas pertenecían a la categoría de monstruo o arma.

 

Shin sabía que era posible enviar tarjetas de mensaje a los habitantes de este mundo, pero no estaba seguro de si era posible hacer lo mismo con las armas con forma humana. Por lo tanto, trató de enviar un mensaje en blanco, que se entregó sin problemas.

 

Munechika: “Ya veo, con esto podemos ponernos en contacto en cualquier momento”.

 

Munechika parecía impresionada, pero Mitsuyo, junto a ella, parecía frustrada.

 

Mitsuyo: “Ggh ... ¿por qué no tenemos habilidades de creación?”

Tanetsugu: “Dios mío, como de costumbre estás lleno de sorpresas, joven. Por cierto, señor Shin, me duele preguntarle esto después de todo lo que ha hecho por nosotros, pero ¿escucharía la petición de un anciano?”

Shin: “No sé si podré concederla, pero ¿qué es?”

 

Shin le preguntó a Tanetsugu por detalles.

 

Tanetsugu: “Oh, es algo simple. Pensé que me gustaría convertirme en un Shinuchi también. Al ver cómo cambiaron Munechika y Mitsuyo, me interesé, ¿sabes?

Yasutsuna: “Hmm, eso es verdad. No podemos cambiar de apariencia como lo hacen los humanos, después de todo. Pero pedirle a sir Shin que haga aún más por nosotros sería...”

 

Yasutsuna también parecía interesado en la forma Shinuchi. Sin embargo, acababa de dar las gracias a Shin por haberlo salvado, por lo que pareció estar en conflicto, de pie junto a Tanetsugu.

 

Shin: “Ya veo, eso no llevaría demasiado tiempo, así que no hay problema. Aquí hay una Línea Ley, y aumentar sus defensas no estaría nada mal”.

 

Shin también estaba interesado en ver cómo cambiarían, así que aceptó la petición de las dos espadas.

 

Kunitsuna también expresó el mismo deseo, así que Shin comenzó a trabajar en los tres.

 

Ya eran más de las 5 de la tarde. La fuerte luz del sol en la cima hacía que fuera difícil saberlo, pero el sol ya se estaba poniendo.

 

Schnee: “Haré los preparativos para la cena, entonces”.

Tiera: “Ah, yo también ayudaré”.

 

Encomendando a Schnee y Tiera la cena, Shin se dirigió a la herrería.

 

Ya había reforzado [Mikazuki Munechika] y [Oodenta Mitsuyo], por lo que más o menos había aprendido el “truco”. Debido a esto, Shin terminó en aproximadamente una hora.

 

Shin salió de la herrería y caminó por el pasillo hacia la sala de estar, cuando estaba a unos cinco metros de la sala de estar, encontró a Schnee de pie allí.

 

Schnee: “¿Todo salió bien?”

Shin: “Sí, los convertí a todos en Shinuchi”.

Schnee: “Eso es bueno. También hice algunos preparativos “.

Shin: “¿Preparativos?”

 

Schnee miró a Shin, algo inquieta. No tenía idea de lo que ella podría haber querido decir con “preparaciones”. Sin embargo, le pareció desconcertante que ella se sonrojara.

 

¿Paso algo antes de la cena? Pensó Shin cuando Schnee abruptamente comenzó a hablar.

 

Schnee: “V-vas a cenar primero? ¿O vas tomar un baño? O-o, vas a tomarme ... a m-”

 

Schnee no pudo decirlo hasta el final y se cubrió la cara candente con las manos. Obviamente estaba demasiado avergonzada. Sus largas orejas, que sobresalían de su pelo plateado, también estaban rojas.

 

Filma: “¡¿Eh?! ¡Espera un segundo, Schnee! ¡Si dices eso, tienes que decirlo hasta el final!”

Schnee: “¡No puedo! No puedo hacer algo tan vergonzoso como ... ¡invitar a Shin a ...!”

 

Después de que Schnee se agachó avergonzada, Filma, que había estado usando una habilidad de ocultación, se reveló a sí misma.

 

Shin: “¿Qué estás haciendo ...?”

 

Shin había notado la presencia de Filma, por lo que la miró y dijo: “Necesito una explicación”.

 

Filma: “Oí a Cashmere y Hecate hablar de eso una vez. Este es el saludo apropiado de una esposa a su marido en su mundo, ¿verdad, Shin? Una gran bienvenida, para calmar el cansancio del marido y al mismo tiempo fomentar la prosperidad para la línea familiar”.

Shin: “Lo siento por Schnee, quien se avergonzó así ... pero ese no es un saludo apropiado ni nada ... aunque algunas personas lo dicen”.

 

Shin corrigió la información de Filma, cuidando de no tocar la parte del marido y la esposa.

 

Quería agregar que una frase como esa solo estaba en el manga, pero en realidad había visto a sus padres representar la situación una vez, por lo que no podía negarlo directamente.

 

Filma: “¿De Verdad? Hecate y Cashmere realmente dijeron que les hubiera gustado darles la bienvenida a sus maridos así”.

Shin: “Sí, yo también escuché eso. Hecate estaba buscando un compañero, ¿no?”

 

Shin recordó haber escuchado algo sobre eso durante una de sus reuniones fuera de línea.

 

Los miembros de Rokuten eran en su mayoría menores: Hecate era el único adulto. Tan pronto como encontró un trabajo, dejó de ser una jugadora. Para Shin, la impresión de Hecate en el mundo real era la de una mujer adulta y trabajadora.

 

Ella era esbelta, hermosa, con un hoyuelo cerca de su ojo. Su personalidad tampoco estaba mal, así que era un misterio por qué no podía encontrar novio.

 

Shin: “Bueno, dejando de lado a Hecate... Filma, no molestes demasiado a Schnee, ¿de acuerdo?”

Filma: “No estaba bromeando con ella. Sin algún estímulo, la relación no progresa”.

Shin: “¡No hables de eso aquí!”

 

Como Shibaid, Filma también quería que Shin y Schnee se hicieran uno pronto. La diferencia estaba en que Filma usó un enfoque muy directo.

 

Filma: “No se puede evitar, ¿o sí? Si desapareces, entonces todo habrá terminado”.

Shin: “.... así que lo oíste”.

 

Filma parecía saber que Shin estaba buscando una forma de regresar a su mundo.

 

Shin: “Sin embargo, no tengo ni idea de cómo hacerlo”.

Filma: “Y esa es precisamente la razón por la que deberíamos movernos ahora. Si encuentras una forma, todo habrá terminado, ¿no?”

 

Filma miraba a Shin, pero no a su manera habitual de bromear.

 

Schnee: “Filma, eso es sufi--”

Filma: “Lo siento, pero con respecto a esto, estoy dando prioridad a Schnee sobre ti, Shin. Estoy segura de que sabes por qué, ¿verdad?”

 

Filma interrumpió las palabras de Schnee y presionó más. Shin conocía bien la razón, por supuesto.

 

Filma Tolmeya es el segundo personaje de apoyo de Shin. Ella es sin lugar a dudas el personaje de apoyo de Shin, pero su posición original es ser un apoyo para Schnee. Eso influenció a Filma en este mundo también.

 

Shin: “Lo entiendo”.

Filma: “Entonces-”

Schnee: “¡Filma!”

 

Schnee interrumpió las palabras de Filma esta vez. Su poderoso grito detuvo a Filma en seco.

 

Schnee: “Lo siento, Shin. Hablaré con Filma apropiadamente sobre esto”.

Filma: “¡Oye, Schnee! ¿Estás realmente bien con es-?

 

Filma estaba lista para continuar, pero Schnee puso un dedo sobre su boca y sonrió.

 

Schnee: “Estoy bien. No tengo intención de rendirme tampoco”.

Filma: “...Ha, está bien entonces. Me callaré por ahora”.

 

La clara declaración de Schnee, frente a Shin también, hizo que Filma se encogiera de hombros y asintiera.

 

Filma: “Pero tú sabes.”

 

Al siguiente instante, Filma tomó a Schnee por sorpresa y se acercó a Shin, susurrándole algo al oído.

 

Filma: “Ahora a mí también gustaría unirme, ¿sabes?”

 

Filma luego besó la mejilla de Shin.

 

Shin: “¡¿Q-qué?! ¡¡Oye!!”

Schnee: “¿Filma?”

Filma: “¡Schnee, tienes que ser capaz de hacer al menos esto!”

 

Filma huyó a la sala de estar antes de que pudieran decir algo más.

 

Nunca pensó que iría tan lejos... pensó Shin mientras tocaba su mejilla y miraba a Filma.

 

Shin: “S-Schnee? Esa mirada es un poco dolorosa, ya sabes ...”

 

Shin se dio cuenta de que ella lo estaba mirando y se inquietó. Schnee se acercó, en silencio.

 

Shin: “......”

 

Finalmente tomó la cabeza de Shin con sus manos y presionó sus labios sobre los suyos.

 

La presión que sentía ahora desapareció por completo, Schnee le dio a Shin un suave beso.

 

Schnee: “Puedo ... hacer cuando menos esto”.

 

Ella debe haber estado nerviosa. Después del beso, se puso roja como una remolacha, como si abriera una válvula de presión.

 

Schnee: “¡Vamos a comer! ¡Todos están esperando!”

 

Sin poder soportar más la vergüenza, Schnee huyó a la sala de estar al igual que Filma.

 

Shin: “… ¿Qué voy a hacer?”

 

La preocupación de Filma por Schnee, los sentimientos de Schnee por él... Shin podía entenderlos. Sin embargo, sin embargo, Shin no había renunciado a regresar a su mundo.

 

Shin: “Si eso no fuera una posibilidad, estaría bien con esto en un abrir y cerrar de ojos”.

 

Regresemos, así lo había dicho Marino antes de morir. Sus palabras estaban profundamente grabadas en el corazón de Shin.

 

Shin mismo sentía un anhelo por su mundo natal. No era solo porque había hablado con Tiera sobre su pasado, sino que sentía fuertemente que no podía simplemente tirar el mundo en el que nació y se crio tan fácilmente.

 

Shin: “Bueno, mejor me voy ahora”.

 

Con un pequeño suspiro, Shin se dirigió a la sala de estar.

 

•••••••••••••••