Sendai Yuusha wa Inkyou Shitai Capítulo 116: El miedo del héroe anterior




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Bernadette: “Es por eso qué no te perdonaré. Así como no tú me perdonarás, tampoco te perdonaré”.

 

Bernadette miró a Fiona con agudeza, como para decir que le estaba devolviendo el favor por haber sido fulminada con la mirada antes.

 

Bernadette: “Ignorando los sentimientos de Yashiro-san tan sol vas y dices que continúe luchando, no te lo perdonaré.”

Fiona: “No es como si tuviera el deseo de ser perdonada.”

 

Fiona respondió a las palabras de Bernadette que sonaban desinteresadas.

 

Fiona: “Entiendo tu razón para viajar con Yuu y tus sentimientos. Pero, ...... al final, Yuu simplemente está huyendo. De su destino, de su misión... De Olivia, él simplemente está huyendo”.

 

Bernadette solo pudo mantener su boca en silencio ante el rostro aparentemente triste de Fiona mientras decía eso.

 

Fiona: “Yuu tiene miedo. De vivir nuevamente como el héroe y ser traicionado por la gente. De llegar al punto de odiar y volver a detestar a la gente. Y luego, de enfrentarse a Olivia”.

 

•••••••••••••••

 

“¿Por qué, no nos salvaste?”

 

En un determinado pueblo en el que se detuvieron en medio de su viaje.

Ese lugar, antes de que el grupo de Yuu y Olivia llegaran a ayudar, fue arruinado por un grupo de monstruos. La única niña sobreviviente volvió sus ojos oscuros y perezosos hacia Yuu, y

 

“……Imperdonable. Imperdonable, imperdonable, imperdonable, imperdonable, imperdonable, imperdonable, imperdonable, imperdonable. Tanto el Héroe-sama como la Santa-sama, aunque dijeron que nos protegerían. Imperdonable, imperdonable, imperdonable.”

 

A la niña le rompieron el corazón y se suicidó mientras pronunciaba maldiciones.

Yuu se resintió con los monstruos, y continuó el viaje mientras era atormentado por las maldiciones de la niña.

                                                                                                       

Había una aldea que perseguía a los semi-humanos tales como Elfos y Enanos.

Los aldeanos trataban a los semi-humanos como si fueran esclavos, los explotaron y, además, los aislaban.

El grupo se resintió con ellos, pero como era la ley del pueblo, los aldeanos dejaron de pensar en ello y continuaron persiguiéndolos.

Al ver a los semi-humanos que tenían moretones en todo el cuerpo y que los miraban con ojos que parecían temerles, Yuu sintió ira hacia los aldeanos.

 

Había un señor feudal que imponía un fuerte impuesto a sus ciudadanos y llenaba sus bolsillos aprovechando su posición.

Yuu vio a un niño demasiado delgado y hambriento que era más joven que él agachado en la carretera.

Sylvia y los demás se enfurecieron y se enfrentaron al país, pero no había más remedio que rendirse.

 

Junto con un sentimiento de impotencia, Yuu llegó a tener odio contra los nobles que impusieron el gobierno tiránico.

 

Un compañero que había viajado junto con él, Zephyr, lo había traicionado.

Debido al mago que deseaba poder simplemente debido a la codicia, una lesión imborrable quedó en la espalda de Olivia.

 

Yuu llegó a albergar sospechas incluso contra sus compañeros.

 

Hubo un pueblo que engaño al grupo.

Los Demonios los había amenazado, pero para protegerse más que otra cosa vendieron al grupo de Yuu que estaba luchando por el bien de la gente a los Demonios.

Después de haber escalado la trampa mientras perdía a algunos valiosos compañeros en la lucha, cuando vio que la gente cambiaba de actitud rápidamente y se volvía obsequioso con ellos, Yuu se volvió incapaz de entender el significado de su propia existencia.

 

Yuu: “¿Existe realmente superioridad o inferioridad entre los demás seres vivos?”

 

Al ver a la organización religiosa convertir a los semi-humanos y los herejes en esclavos, Yuu murmuró eso.

 

Yuu: “¿Para qué estoy luchando?”

 

No era porque quisiera recibir gratitud. No fue porque quería vender favores.

Pero, no era como si quisiera ser traicionado.

Con su corazón y sus sentimientos traicionados, Yuu murmuró eso mientras lloraba.

 

Yuu: “¿Hay algún valor en salvar a una persona?”

 

Con la melancolía enturbiando sus ojos negros al igual que esa niña, Yuu murmuró eso con una voz quebrada.

 

Y quien salvó a ese Yuu, ...... a ese Yuu cuyo corazón se rompió, que solo había acumulado odio hacia las personas, que estaba a punto de convertirse en el segundo Señor Demonio, quien lo salvó fue Olivia.

Simplemente abrazándolo fuerte, acariciando su cabeza, estando a su lado, Olivia continuó girando una suave sonrisa hacia Yuu.

Eso fue todo. Nada más que eso.

 

Sin embargo, para el Yuu de esa época, esa calidez era lo que él quería más que cualquier otra cosa.

 

Habría momentos en que las personas lastimarían a otras personas. Donde se harían sufrir mutuamente.

Sin embargo, de la misma manera, no, incluso más que eso, las personas podían curar a otras personas.

 

Habiendo llegado a entender eso, Yuu decidió apostar en los corazones de las personas.

 

Si se trata de las personas que poseían este calor, el mundo debería cambiar en una buena dirección.

 

Yuu se levantó y luchó con el Señor Demonio por el bien del futuro de la gente. Todo mientras sabía que más allá de eso, su propio futuro se iría.

 

Pero al final de eso, Yuu perdió a la que le enseñó sobre el calor de la gente, Olivia.

Adivinando los verdaderos sentimientos de Yuu mientras apostaba su propio futuro por el bien del futuro de la gente y planeaba una destrucción mutua con el Señor Demonio, Olivia se convirtió en una existencia que consiste en solo un alma, atrapó al Señor Demonio y abrió paso para el futuro de Yuu.

 

Yuu: “...... Así que estoy huyendo, eh.”

 

Yuu murmuró eso en voz baja. Fue porque en medio de sus ronquidos y durmiendo en la misma carpa que el pequeño y el alto y flaco que eran subordinados de Angélica, escuchó las voces de Fiona y Bernadette que estaban de guardia.

 

Yuu: “…… ¿Soy de lo peor, no es así?”

 

Fue en momentos como este cuando llegó a odiar sus propias capacidades físicas inhumanas.

 

...... Y luego, al escuchar los sentimientos de Bernadette, se odió a sí mismo.

Sabía de los sentimientos de Bernadette.

No sabía la razón por la que él le gustaba. Pero, Yuu había notado el despertar del amor que Bernadette tenía hacia él.

Al darse cuenta, fingió no haberlo notado.

Fue porque sintió que probablemente no podría enamorarse de ninguna mujer además de Olivia.

En este momento, incluso después de enterarse de que los sentimientos de Bernadette él se dio cuenta de que no eran sus propias impresiones, pero no se estaba llenando de felicidad.

 

Ahh, así que realmente fue así.

 

Pensando eso, era suficiente para él sentir disgusto por lo frío que estaba por eso.

 

Y luego, estaban las palabras de Fiona.

 

Huyendo.

 

...... Ese era exactamente el caso.

 

Él estaba huyendo. Yuu estaba, huyendo de todo.

Del mundo, de sus camaradas…… De Olivia.

La verdad era que necesitaba enfrentarlos adecuadamente a todos.

 

Y, sin embargo, él estaba huyendo.

 

Porque estaba asustado.

 

De tener ese sentimiento una vez más…… Ese sentimiento de comenzar a odiar a las personas.

Ese sentimiento de volverse incapaz de confiar en sus compañeros.

 

Y luego... en el momento en que volviera a ser así, volvería a ser como era.

Olivia que lo había salvado en ese momento ya no estaba allí.

Ella se convirtió solo en un alma, y ​​confinó al Señor Demonio.

 

Mientras Olivia no estuviera allí, no habría una próxima vez. La próxima vez, ¿no se convertirá él mismo en el Señor Demonio?

 

Él era atormentado por tal miedo.