Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 151: Ahora baja, hombre espejismo




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Y así, la luz azul desbordante que surgió junto con el grito de Reiji, se calmó de inmediato.

 

¿Qué es lo que había pasado? La imagen residual que quedó en los ojos de Suimei finalmente se desvaneció, y mientras miraba la figura de Reiji, estaba allí de pie exactamente como estaba antes ...

 

Reiji: --Espíritu de la espada, cristaliza en mi Lapis tu luz resplandeciente. Espada de cristal, manifiéstate en este mundo dividido.”.

 

Y de repente, soltó un fuerte grito dirigido a algo allá afuera. Y en ese instante, la luz azul brotó de su apretado puño, y convergió en la forma de una espada.

 

Suimei: “O-oi oi, cuando fue que te hiciste capaz de manifestarlo como un arma ...”

Mizuki: “Reiji-kun! ¿Podría ser esa el arma legendaria de la que estábamos hablando? ¡Uwaaah! ¡Suuuuper es genial!”

 

Con una hoja de porcelana blanca y una gema azul, la espada adornada con el Lapis Judaix, la espada de cristal Ishar Cluster. Al dejar salir una neblina azul fría y un relámpago en sus alrededores, ciertamente estaba en las manos de Reiji. Y estaba rebosante de un poder silencioso y, a la vez, absurdo.

 

Suimei: “Reiji!”

Reiji: “¡Lo terminaré con esto! ¡Suimei retrocede junto con Mizuki! “

Suimei: “¡Espera! ¡No sabemos si esa cosa puede ser terminada por un Sacramento!”

Reiji: “¡Esta bien! Es por eso...”

Suimei: “¿En qué basas esa confianza ...?”

 

Al ver a Reiji actuar lleno de confianza, Suimei frunció el ceño y gimió. ¿Justo de donde venia esa desbordante confianza en sí mismo? Era misterioso, pero Reiji saltó hacia el Golem que había comenzado a recuperarse sin dudarlo.

 

Y luego, Mizuki llamó a Suimei.

 

Mizuki: “Suimei-kun, ¿por qué es posible que Reiji-kun no pueda derrotarlo con esa arma? Sin embargo, como digo, parece algo super asombroso”.

Suimei: “El Sacramento es ciertamente algo absurdo. Pero, esa cosa tiene un Lapis Judaix incrustado en ella”.

Mizuki: “Lapis?”

Reiji: “Esa gema azul alrededor de la empuñadura. Eso está conectado a la fuente, y puede tomar una pequeña cantidad de poder mágico para extraer toda la energía que se ha consumido en el mundo hasta ahora. En cierto sentido, eso es un ciclo infinito, puede considerarse una repetición eterna”.

Mizuki: “¿Fuente?, ¿e-energía eterna? ...”

 

Ya que Suimei no estaba mostrando ninguna consideración al dar su explicación, estaba llena de términos técnicos. Debido a eso, Mizuki no fue capaz de asimilarlo todo y comenzó a repetirlo mientras puntuaba los términos. Cuando ella hizo una expresión como si saliera vapor de su cabeza y se había derrumbado, Suimei le dio un resumen con exasperación.

 

Suimei: “En breve. El Golem que Reiji está tratando de derrotar usa los pensamientos de Nietzsche. Sin embargo, esa arma que está usando para intentar acabarlo, tiene componentes que afirman los pensamientos de Nietzsche”

Mizuki: “En ese caso, ¿es algo malo?”

Suimei: “No lo sé. En este momento, utilicé los componentes que se oponían a los pensamientos de Nietzsche para hacer que las defensas del Golem se debilitaran, pero ahora hay algo allí que contiene los componentes que pueden reforzar esos pensamientos. Si Reiji puede terminarlo antes de que el Lapis Judaix pueda reforzar sus defensas, entonces no habrá ningún problema, pero si su invencibilidad se restaura, tenemos que debilitarlo de nuevo”

Mizuki: “S-será restaurado?”

Suimei: “En el peor de los casos, perderemos nuestra oportunidad y no tendremos más manos para jugar. Terminaremos reforzando su punto fuerte con nuestras propias manos después de todo”.

 

En medio de explicarle las cosas a Mizuki, Reiji aceleró su avance y comenzó a acercarse al Golem directamente desde el frente. Sin hacer ningún movimiento destinado a detenerse, parecía decidido a matarlo desde el frente.

 

Y luego, como respondiendo a cada paso, el Sacramento comenzó a derramar su poder.

 

Suimei: “Oioioioi ... Como pensé, esa cosa es muy peligrosa ...”

Mizuki: “Uwa, uwawa! ¡Esta...!”

 

Un viento corría por el jardín. Era un viento demasiado intenso, y estaba invadiendo los alrededores de Reiji. En poco tiempo, el viento estuvo cubierto por la luz azul emitida por el Lapis Judaix, y fue expulsado a sus alrededores. Alrededor de Reiji y el Golem, los pilares cristalizados se alzaban como si estuvieran sobre un altar o templo. Era como ver un video de columnas de hielo formándose por el aire frío reproducidas decenas de veces más rápido de lo normal.

 

Un rayo pálido de repente comenzó a salir de las puntas de los enormes pilares de cristal, y consagró esa ubicación. Cuando el Golem con movimientos lentos fue rodeado por el rayo, su cuerpo fue sellado y su cuerpo de tierra maciza fue encarcelado en cristal en un instante. Era como si se hubiera puesto en hielo. Y ese fenómeno ante sus ojos, tenía la transparencia del cristal, pero brillaba como la luz azul del Lapis Judaix.

 

El Golem fue sellado en cristal y ya no podía moverse, Reiji de repente apuntó la espada hacia el Golem, y la luz azul comenzó a girar.

 

Cristales azules comenzaron a aparecer en la hoja de la espada, y en poco tiempo se convirtió en un cristal gigantesco, y tomó la forma de una espada. Y entonces.

 

Reiji: “―¡Crisalios-Zeud-Las-Shiara (Crystal Sealed Sword, Jail Breaking)”.

 

El Golem atrapado en el cristal no tenía forma de evadirlo. Por ese inevitable y absoluto ataque de la espada de cristal, el Golem y el cristal se rompieron en pedazos como un rayo pálido esparcido por los alrededores.

 

Mizuki: “¡Lo hizo!”

 

Al presenciar la derrota del Golem, Mizuki alzó la voz con alegría. Y cuando Suimei se acercó a Reiji junto con ella, Reiji estaba mirando los cristales que caían con una expresión de satisfacción.

 

Suimei: “Por el momento, buen trabajo”.

Reiji: “Un, pero ...”

Suimei: “Aah, todo lo que hemos derrotado es ese Golem problemático. Todavía no he golpeado a ese tipo eh. Además, tengo un montón de cosas que debo preguntar”.

Reiji: “... Tienes razón.”

 

Después de que Suimei dijo eso, por alguna razón, el rostro satisfecho de Reiji se volvió sombrío. Suimei no estaba seguro de lo que estaba pasando por su mente. Pero dejando eso a un lado, mientras miraba a Hadrias, podía ver una expresión sombría en su rostro.

 

Reiji: “Romper la técnica de ese hombre... estuvo más allá de mis expectativas”.

Suimei: “No seas estúpido. Está mal decir que lo rompimos. Si así lo fuera, no se habría preparado de modo que su punto débil fuera el poder del héroe, ¿no? De principio a fin no ha sido más que una maldita prueba ...”

 

No había forma de que su punto débil fuera específicamente el poder del héroe, la protección divina de la diosa. Era probable que simplemente estuvieran probando qué tan lejos había llegado ese poder.

 

Cuando Suimei estaba dejando escapar su irritación como si hablara consigo mismo, se enderezó dónde estaba.

 

Reiji: “Suimei?”

 

Dejando a un lado la desconcertada voz de Reiji, Suimei habló en un tono cortés.

 

Suimei: “―Creo que es hora de que aparezca. O tal vez, ¿quieres decir que aún no reconoce nuestras habilidades?”

 

Cuando Suimei comenzó a hablar de manera cortés, Reiji, Mizuki e incluso Hadrias se quedaron perplejos. Y en respuesta a los modales mostrados a un mago de alto rango, el hombre al que estaba llamando ... el hombre espejismo respondió silenciosamente.

 

“--No, permítame decirle que hizo un buen trabajo, discípulo del Señor Nestahaim. Es justo que te elogié por haber encontrado la respuesta más rápido de lo que pensé.”

 

Con palabras de elogio, apareciendo en la parte superior del techo de la mansión de Hadrias, estaba un hombre con cabello ondulado y largo de color morado claro y una gran constitución. Cuando el hombre saltó del techo, suavemente aterrizó en el suelo sin la velocidad que uno tendría de caer o desde esa altura, y se alineó junto a Hadrias.

 

Hadrias: “Gottfried-dono ...”

 

Parecía que Hadrias no pensaba que se mostraría a sí mismo al verlo pararse allí con una expresión de sorpresa pegada en su rostro. Al verlo, el hombre espejismo, Gottfried, apuntó una mirada de color púrpura hacia Suimei, y respondió de una manera compuesta.

 

Gottfried: “Si él se ajustó a la etiqueta, entonces también debo mostrar mi figura. Lucas. No hay necesidad de que seas tímido”.

 

Cuando Gottfried dio un paso adelante, Hadrias le respondió con una ligera reverencia.

 

Por otro lado, Suimei también puso su mano derecha en el lado derecho de su pecho, dio un paso adelante y devolvió la mirada de color púrpura claro con una roja.

 

Y entonces...

 

Suimei: “Mi nombre es Yakagi Suimei. Al lado del gran mago Von Nestahaim, que es el progenitor de nuestra magia, soy uno de los que buscan la verdad transitoria. Aunque es descortés preguntar el nombre de un maestro y pionero de las formas de la magia, me gustaría pedir su nombre”.

 

Y en respuesta ...

 

Gottfried: “Mi nombre es Gottfried Wilhelm Leibniz... Aunque mi cuerpo está lleno de misterios, solo soy uno que tiene un nombre que se ha marchitado”.

Suimei: “... El filósofo que usó a Dios”.

 

Justo como pensó, su predicción era correcta. Suimei apretó los dientes al descubrir eso. Lo había adivinado desde antes, cuando se enfrentaron en la Alianza, pero ese nombre finalmente apareció.

 

Era muy superior en rango que Suimei. Un mago que podría ser clasificado como uno de sus precursores, un mago que podría rivalizar con los Diez que Cayeron en la Codicia.

 

El espejismo, Gottfried hizo una sonrisa tranquila y delgada. Y entonces...

 

Gottfried: “Estaría bien si te haces a un lado, discípulo del Señor Nestahaim. Como estas ahora, no puedes hacerme compañía. Si deseas enfrentarte a mí, recupera tu poder original u obtén uno adecuado antes de venir por mí”.

Suimei: “¿Me estás diciendo que venga a pesar de saber eso?”

Gottfried: “Por supuesto. Ese es también el camino mío al ser convocado aquí. Si deseas pararte en mi camino, termina lo que debes hacer, luego vuelve y ponte frente a mí”.

 

Después de decírselo a Suimei, volvió su mirada hacia Reiji, hacia el Sacramento en la mano de Reiji.

 

Gottfried: “Héroe. Esa es la espada del caballero Ryzeia. Úsala con cuidado”.

Reiji: “Sabes sobre esto ... No, ¿conoces a ese hombre?”

Gottfried: “Ese hombre y yo, ambos fuimos convocados aquí”.

 

Cuando Gottfried sonrió de una manera un tanto nostálgica, Reiji habló una vez más.

 

Reiji: “¿Por qué están haciendo este tipo de cosas?” ¿Crees que está bien que este mundo caiga en manos de los demonios?”

Gottfried: “Yo no pienso eso. Pero aún es demasiado pronto para responder a todas sus preguntas”.

Reiji: “¿Demasiado pronto?”

Suimei: “Si respondes, ¿entonces eso se convertirá en un obstáculo?”

Gottfried: “Así es como es.”

 

Ante la pregunta de Suimei, Gottfried le devolvió la mirada.

 

Suimei: “Entonces, no es como si estuvieras echando una mano a los demonios, ¿verdad?”

Gottfried: “Naturalmente. Reconocemos a los demonios y al Dios maligno como algo que eventualmente debe ser destruido.”

Suimei: “¿Está bien para mí creer esas palabras?”

Gottfried: “Si. Sin embargo, si deseas escuchar más que eso, entonces ...”

 

Deberían poner una vez más toda su fuerza para pararse aquí una vez más.

 

Y mientras estaban teniendo ese intercambio con Gottfried, Felmenia, Lefille, así como con Titania, Liliana y Elliot que estaban en la mansión e incluso Hatsumi, que había sido confinada, aparecieron.

 

Reiji: “Tia!”

Titania: “Reiji-sama, ¿ese es el cerebro?”

 

Cuando Titania se acercó a Reiji, ella determinó que Gottfried era el cabecilla y entrecerró los ojos. Gottfried tenía una cierta atmósfera indescriptible para ella, así que ella probablemente llegó a esa conclusión. Después de eso, ella volvió su mirada al hombre que estaba de pie junto a él.

 

Hadrias: “Su Alteza Real.”

 

Cuando Hadrias dobló silenciosamente una rodilla, Titania lo fulminó con la mirada.

 

Titania: “Duque Adrias. Dado que usted se está alineando con ese hombre, ¿sería correcto asumir que ¿Qué estás apuntando tu espada a mi padre?”

Hadrias: “Juré nunca servir a dos señores. Mi único señor será para siempre Su Majestad el Rey Almadias”.

 

En respuesta a la voz seria de Hadrias, Titania guardó silencio por un momento mientras adivinaba lo que estaba pasando. Y luego, Gottfried la llamó mientras lo hacía.

 

Gottfried: “Eres la princesa de este país, ¿cierto?”

Titania: “...”

 

Mientras permanecía callada, Titania se volvió solo hacia él. Gottfried luego continuó hablando.

 

Gottfried: “Es tal como lo dijo Lucas. Su espada solo se levanta orgullosamente en favor de ese Rey y nadie más. Si fuera a apuntar mi espada a tu padre, Lucas se convertiría en mi enemigo sin dudarlo”.

 

Al oírlo decir eso, Titania se mostró indecisa ante sus probabilidades y sus fines ... O quizás después de pensarlo, sería correcto decir que ella lo aceptó a regañadientes.

 

Titania: “... Vamos a retirarnos por ahora”.

Reiji: “Retirarnos...”

Titania: “No hay nada que podamos hacer en esta situación. Incluso si juzgamos al duque Hadrias, no hay nada para solido por lo cual castigarlo. Elliot-dono estuvo aquí por su propia voluntad, después de todo”.

 

Reiji estaba un poco desconcertado por la sugerencia de Titania. Y luego, volvió su mirada hacia Suimei.

 

Reiji: “... Suimei, ¿crees que está bien?”

Suimei: “Honestamente, no sé qué deberíamos hacer. Quiero derribar a ese gran noble, pero ahora que he terminado el ritual, tendré que dejar eso de lado. Esta situación es demasiado complicada”.

Reiji: “¿Está eso bien?”

Suimei: “No se trata de ganar o perder una pelea. ¿Qué es la victoria para nosotros en primer lugar? En la medida en que ya hayamos logrado nuestro objetivo, ganamos, cualquier cosa después es un exceso. Si aun conservarnos el impulso desde antes sería una cosa, pero ...”

 

Su impulso se había detenido y la escena se había calmado por completo una vez más. Si se movían, aun así, no funcionaría ninguna excusa.

 

Cuando Suimei hizo una expresión amarga, Gottfried repentinamente miró a Reiji.

 

Gottfried: “Héroe. Te daré una sola advertencia”.

Reiji: “¿Qué es?”

Gottfried: “Si no quieres perderte a ti mismo, rebélate contra la voluntad de la Diosa. No hay otro camino delante de ti más que ese”.

Reiji: “... Estoy luchando por mi propia voluntad! ¡No hay nada más que eso!”

 

Como Hadrias había señalado algo similar antes, Reiji gritó involuntariamente. Por otro lado, Felmenia se paró junto a Suimei y preguntó qué harían a continuación.

 

Felmenia: “Suimei-dono”.

Suimei: “Vámonos. Realmente no podemos hacer nada más. Todos, nos vamos”.

 

Cuando Suimei apuntó su mirada hacia cada uno de ellos, Hatsumi dejó escapar un suspiro como si estuviera insatisfecha.

 

Hatsumi: “Se terminó de una manera completamente insatisfactoria eh”.

Suimei: “No se puede evitar en este tipo de situación. Tendremos que aplazar el golpe a ese hombre en la cara para otro momento”.

 

Lefille también estaba, como era de esperar, insatisfecha. Al igual que Suimei, ella pensó que iba a poder darle una buena paliza a Hadrias, por lo que no se pudo evitar.

 

En cualquier caso, juzgando que no se podía hacer nada más, Suimei y los demás comenzaron a retirarse.

 

Gottfried se hizo a un lado, y después de llamar a Hadrias, los dos entraron en la mansión. Al ver que también se retiraron, Reiji de repente llamó a Suimei.

 

Reiji: “Suimei, se llamó a si mismo Leibniz o algo así, pero ¿podría ser ese Leibniz?”

Suimei: “Así es. Un matemático y filósofo, para probar su propia teoría, él es el hombre que usó a Dios”.

 

Incluso si ese nombre no era famoso, era uno que mucha gente conocía. En la superficie, era matemático, filósofo, científico e intelectual, pero como las leyes físicas no habían madurado

mucho en ese período, él simplemente tenía conocimiento en todos y cada uno de los estudiosos de esa edad, e incluso sobresalía en los misterios.

 

En resumen, un Hechicero, Gottfried Wilhelm Leibniz. El heredero de Ars Magna Raimundi, nada menos que el hombre que defendió a Ars Combinatoria ante el mundo.