Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 137: Los diez de la codicia




Manual




La batalla con los demonios llegó a su fin, y el ambiente tranquilo de la sede imperial antes de que comenzara el ataque sorpresa regreso.

 

Debido a que todavía tenían que limpiar, la mayoría de las personas todavía se movían inquietas, pero el caos y el peligro de la sed de sangre en el aire ya habían desaparecido.

 

En cualquier caso, los líderes del Imperio y la fuerza principal gozaban de buena salud, no habían sufrido grandes bajas. Los soldados pudieron recuperarse rápidamente, los esfuerzos de Felmenia y el estilo de lucha de Reiji fueron bastante efectivos.

 

Y así, por el poder abrumador que Reiji adquirió, el General Demonio derrotado, Grallajearus, aún estaba vivo. El núcleo que unía sus múltiples conciencias había sido cortado por la espada de Reiji, y su cuerpo casi se había derrumbado, pero se le dejó vivo para ser interrogado.

 

Se podría decir que Reiji no estaba atrapado por la necesidad de matar, y era una prueba de que había razón en él.

 

Al crear un muro de soldados alrededor de la parte posterior de la gran tienda principal, se encontraba en un estado en el que no se permitiría escapar o resistir. Solo por la fuerza de Reiji, eso ya era imposible, pero todo estaba preparado por si acaso. Naturalmente, Reiji y los demás estaban de pie al frente de ese muro de soldados, y Reiji tenía su espada empujada hacia adelante.

 

Al atravesar el muro de soldados, Reanat dio un paso adelante. Parecía que sus órdenes a los otros grupos finalmente habían terminado. Gorgan y los otros miembros de los Doce de Elite estaban junto con él para garantizar su seguridad. Luego habló a Grallajearus.

 

Reanat: “General Demonio. ¿Por qué pudiste llegar a nuestra retaguardia?”

 

Fue lo que pregunto Reanat mientras lo estaba deteniendo. Sin embargo, era imposible que un General Demonio respondiera con honestidad las preguntas de un humano.

 

Grallajearus: “... ¿Tu bastardo...crees que diríamos algo ... que te beneficiaría ...?”

Reanat: “Eso es correcto ¿no? No hay manera de que respondas honestamente. En ese caso, solo significa que tendremos que escucharlo por la fuerza”.

 

Cuando Reanat levantó la mano sobre su cabeza, los Doce de Elite comenzaron a moverse. Y justo como él dijo, comenzaron a lastimarlo, y probablemente planeaban torturarlo.

 

Sin embargo, incluso en ese vórtice de dolor, Grallajearus lanzó un desprecio con voz débil mientras resoplaba.

 

Reanat: “General Demonio. ¿Qué es tan gracioso?”

Grallajearus: “Es gracioso ... ¿No es obvio... que es gracioso? Pensar que nosotros, te íbamos a dar información, solo por el dolor, los humanos bastardos son verdaderamente ... realmente tontos...”

 

Con una risa sardónica, mostró su intención de no rendirse. Mientras Grallajearus seguía soltando una carcajada, Jillbert, que había estado escuchando de cerca, interrumpió su conversación.

 

Jillbert: “¿No es inútil preguntar eso? Esos demonios son seres que piensan de manera diferente a nosotros después de todo. Incluso si los amenazan con violencia y los torturamos, no dirán nada. Fundamentalmente, un concepto como el valor de la vida no existe en ellos”.

Grallajearus: “¡Así es! Para conceder el más querido deseo del Dios maligno Zekaraia, para edificar el honor del Señor Demonio Nakshatra, ¡ese es el camino de los demonios! ¡No tememos ni al dolor ni a la muerte!”

 

Después de soltar un grito fuerte, sonó un coro de risas. Ese estridente ruido no era otra cosa que la risa loca de alguien al borde de la muerte.

 

Un interrogatorio era inútil. En ese caso, solo había una cosa que hacer. Justo cuando Reanat miró a Reiji pidiéndole que lo terminara ...

 

“―Eso es obvio. Si no fuera el caso, serían más inútiles que la basura, después de todo”.

 

Una voz salió de la nada. Era una voz mucho más severa que el clima riguroso de este territorio imperial del norte. No estaba claro si era la voz de un hombre o una mujer, tenía demasiada belleza, y si no fuera por esas palabras, era una voz que se sentía como si pudiera llevar al éxtasis.

 

Sin embargo, esa hermosa voz, era una que Reiji había escuchado antes.

 

No, no había forma de que lo olvidara.

 

Reiji: “Esa voz es ...”

Titania: “¡No puede ser!”

 

Olvidando que su espada estaba apuntada a Grallajearus, Reiji y Titania elevaron sus voces mientras miraban hacia la fuente de esa voz. Y de pie allí, con el pelo largo y blanco y los profundos ojos rojos de un feroz dios, estaba Ilzarl.

 

Reiji: “Tu eres ...”

Ilzarl: “Ha pasado un tiempo, héroe. Nunca pensé que derrotarías a Grallajearus. ¿Superaste mis expectativas, sabes?”

 

La declaración desconcertante de Ilzarl fue como si estuviera encantado con la derrota de su aliado, sin embargo, el enfoque de Reiji era...

 

Reiji: “¿Estabas mirando?”

Ilzarl: “Aah, estaba expectante. Desde el principio.”

 

Kukuku... Suavemente, pero con una clara mirada alegre, se echó a reír.

 

Por otro lado, preguntándose quién era Ilzarl, Reanat se dirigió a Graziella.

 

Reanat: “Lyla, ¿quién es ...?”

Graziella: “Un General Demonio. Uno muy poderoso...”

Reanat: “¿Eso es, un demonio ...?”

 

Su desconcierto fue probablemente debido al hecho de que Ilzarl parecía más humano que demonio. Reanat, los Doce de Elite y todos los soldados imperiales comenzaron a agitarse. Sin embargo, ante el comando inmediato de Graziella, prepararon su magia y sacaron sus espadas.

 

Y durante eso, una persona dio un paso adelante. Fue el que pudo competir con Ilzarl en el estado autogobernado, Io Kuzami.

 

Io: “Nunca hubiera creído que una vez más mostrarías tu cara ante mí, demi-ogro”.

Ilzarl: “Tienes una gran boca como siempre, niña. Te devoraré más tarde, así que espera ahí por ahora”.

 

Como Io Kuzami e Ilzarl estaban teniendo ese pequeño intercambio ...

 

“¿Ya es hora de que pueda salir?”

 

Otra voz sonó de la nada. Mientras se preguntaban de dónde venía esa voz, un demonio apareció casualmente de la sombra de Ilzarl.

 

Tenía cabello rubio y un flequillo ligeramente colgando sobre su frente y una cara esbelta. Con un ambiente sombrío, parecía estar muy cerca de un humano, pero tenía unos cuernos extraños en la cabeza y un poder oscuro emanado sobre él. Definitivamente era un demonio.

 

Y cuando ese demonio salió, de repente tomó un comportamiento caballeroso y se inclinó.

 

“Por el momento, permítame ofrecerle mis felicitaciones. Héroe del Reino Astel, Reiji Shana. Para haber alcanzado el resplandor azul más allá de la distancia que deseaba, permítame demostrar mi más sincero placer a tal buena noticia”.

Reiji: “Tu quien-”

 

Sabe su nombre, y sabe sobre el resplandor azul. Cuando Reiji estaba a punto de preguntar, el demonio que apareció desde la sombra lo interrumpió.

 

Lishbaum: “Aah, cierto. Es un placer conocerte, mi nombre es Lishbaum. No soy un General Demonio, pero se me permite cumplir un papel similar. Es un placer conocerte”.

 

Mientras hablaba con excesiva cortesía tal que nadie nunca usaría con los enemigos, Lishbaum se presentó sin problemas. Reiji no podía decir si solo estaba mostrando su actitud serena, o si simplemente tenía el tiempo libre para presentarse, o si la situación en sí no valía para nada.

 

Grallajearus: “Ilzarl, Lishbaum, ¿por qué, ahora de todos los tiempos ...?”

 

Por otro lado, el que habló, fue Grallajearus. Definitivamente había ira en su voz, ya que los criticó por llegar tan tarde.

 

Sin embargo, Ilzarl no se dio cuenta de eso.

 

Ilzarl: “Grallajearus. ¿Te quejas por no haber venido a salvarte? Que tonto. Para alguien que cometió el pecado de ser débil a los demás, es una actitud demasiado blanda como para que la tome un General Demonio”.

Grallajearus: “Bastardo... ¿Estás diciendo que eres diferente de nosotros?”

Ilzarl: “Por supuesto. Yo no he nacido del dios del mal. Simplemente significa que mi forma de pensar es diferente”.

 

Mientras Ilzarl y Grallajearus estaban teniendo una pequeña disputa, Graziella gritó.

 

Graziella: “¡Todos tomen sus posiciones! ¡Estos no son enemigos que deban ser subestimados!”

 

Los soldados ya estaban preparados para la batalla, pero después de recibir la orden de Graziella, sabían que no debían moverse sin cuidado. Había dos enemigos en el nivel de los Generales Demonio antes de ellos. Además, acaban de pasar por una batalla difícil.

 

Ilzarl: “Insignificantes ofrendas, ¿quieres intentarlo?”

 

Mientras Ilzarl les apuntaba sin miedo sus colmillos, Reiji le gritó.

 

Reiji: “¡No irá como la última vez!”

Ilzarl: “No seas engreído solo porque derrotaste a Grallajearus. Bueno, si se trata de esa maga o esa enana que está allí, parece que vale la pena comer...”

Reiji: “¡Yo soy tu oponente!”

 

Cuando Ilzarl se enfocó en Felmenia y Jillbert, Reiji le apuntó con su espada de oricalco.

 

Y justo cuando la batalla estaba por comenzar ...

 

Ilzarl: “No me importa particularmente hacerlo contigo aquí, pero ¿mu?”

Lishbaum: “Fumu. Un obstáculo...”

 

Justo cuando Ilzarl y Lishbaum parecieron notar algo y de repente saltaron hacia atrás. E inmediatamente después de eso, desde el cielo azul claro, un relámpago como un rayo cayó sobre el suelo entre Reiji e Ilzarl.

 

Se produjo un temblor por el poderoso golpe, y una nube de polvo se levantó. Y finalmente, desde dentro de ese polvo, apareció un hombre con cabello verde y cuernos plateados.

 

Al ver esas ropas blancas que se parecían a las ropas tradicionales japonesas, Jillbert repentinamente gritó enojada.

 

Jillbert: “¡Maldito dragón! ¿Por qué demonios has venido aquí? ¡¿Este no es tu maldito lugar, sabes?!”

Eanru: “No, es nada. Terminé allá rápidamente, sabes. Escuché que algo interesante iba a suceder, así que vine corriendo. Pero nunca pensé que sería a este nivel, ¿eh?”

 

Dicho esto, la audaz sonrisa de Eanru creció aún más. Era como si se hubiera sacado la lotería. Cuando Reiji y los demás estaban completamente confundidos por la aparición de alguien que no conocían, una voz que sí reconocieron llegó corriendo.

 

Suimei: “¡No corras por tu cuenta!”

Eanru: “Encontré algo interesante, así que mi reflejo se activó”.

 

Y en la dirección en que hablaba Eanru, podía verse la figura de Suimei.

Al ver esto, Reiji gritó hacia él.

 

Reiji: “Suimei!”

Suimei: “Ou, acabo de regresar, pero parece que algo sorprendente es ...”

 

Y justo cuando Suimei intentaba hablar, una poderosa furia comenzó a hincharse desde el otro lado. Venía de la dirección que Reiji y los demás estaban enfrentando, desde donde estaba el que parecía un feroz dios, Ilzarl.

 

Sus ojos brillantes se encendieron aún más, y dejó escapar una presión abrumadora que envió escalofríos a la piel. Y al final de esa mirada llena de ira, estaba definitivamente el Dragonnewt de cabello verde, Eanru―

 

Ilzarl: “Bastardo, Rocío de Plata ...”

Eanru: “―Ku, HAHAHAHAHA! ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¡Realmente ha pasado mucho tiempo, Come Hombres! ¡No creí que todavía estarías vivo, contrariamente a lo esperado, eres bastante tenaz! ¿Qué? ¿Tuviste comidas frías en las regiones del norte para sobrevivir?”

 

La furia de este feroz dios fue respondida con una risa agradable de Eanru. Al ver esa actitud, se escuchó el sonido de Ilzarl rechinando los dientes mientras expresaba su severa ira.

 

En cuanto a Reiji y los demás, al ver a un oponente que tenía una compostura ilimitada contra ellos romperse de rabia los dejó completamente perplejos. Después de venir aquí, personas desconocidas aparecían una tras otra, por lo que no podía evitarse que estuvieran confundidos.

 

En cualquier caso, como Eanru mostró una sonrisa feroz hacia Ilzarl―

 

Eanru: “Soy afortunado. Pensar que sería capaz de encontrarte. Aunque es inesperado que estés junto con esas plagas”.

Ilzarl: “También tengo suerte. Finalmente puedo devolver la deuda que te debo”.

 

Los dos dispararon chispas el uno al otro. Uno mostraba alegría por su reunión, no, por la oportunidad de la revancha, mientras que el otro se llenaba de rabia mientras limpiaba su baba.

 

Por la forma en que estaban hablando, ya se conocían, y era cierto que había algo de suerte entre ellos.

 

Cuando su tremendo espíritu de lucha se enfrentó entre sí, Reiji casualmente llamó a Suimei por costumbre.

 

Reiji: “Suimei ... Suimei?”

                                                                                                                                

Gritó, pero Suimei no respondió. Cuando Reiji lo miró, Suimei estaba mirando a un solo punto. Reiji pensó que Suimei estaba atado en su lugar por la aterradora colisión del espíritu de lucha, pero en verdad, Suimei lo estaba ignorando por completo.

 

Sí, porque una existencia mucho más grande que esos dos estaba justo delante de sus ojos.

 

Lishbaum: “¿Qué está mal? ¿Parece que has visto un fantasma? ¿Ocurrió algo inesperado?”

 

De repente, una voz salió de la nada, y Reiji y los demás no pudieron decir quién estaba hablando por un momento.

 

Todo lo que podían oír era una voz profunda, fría, pero juvenil, de un hombre. Pero Reiji recordó haber escuchado esa voz en algún lugar antes. No había pasado tanto tiempo desde que solo estaba hablando con el dueño de esa voz.

 

Sí, el que estaba hablando era el demonio llamado Lishbaum,

 

Suimei: “Por qué estas...”

 

Fue un murmullo desconcertado y sorprendido. Justo cuando salió, era una voz atrapada por el miedo como si hubiera visto un fantasma. Y el que lo hizo, no era otro que Suimei, quien se había puesto completamente rígido al mirar a Lishbaum.

 

Suimei: “Por qué estás aquí...? No, ¿por qué estás vivo?”

 

― Fantasma Oculto, Kudrack.

 

Ilzarl: “Kudrack?”

Reiji: “Fantasma ... ¿Oculto?”

 

Cuando Suimei dijo ese nombre hacia Lishbaum, tanto Reiji como Ilzarl reaccionaron. Ambos fruncieron el ceño ante el nombre que nunca habían escuchado antes. Era un nombre completamente diferente con el que Lishbaum se presentó ante Reiji. Y con un tono completamente diferente al que habló con Reiji, sonó la voz profunda y fría del hombre.

 

Lishbaum: “Ha pasado mucho tiempo, Yakagi Suimei. ¿Inesperado? Apuesto a que lo es. Debería haber sido eliminado por ti en ese momento después de todo”.

 

Como si estuviera satisfecho con la cara sorprendida de Suimei, Lishbaum dejó escapar una débil risa ahogada. Y en respuesta ...

 

Suimei: “... ¿Qué significa esto? ¿Por qué estás vivo? ¿Por qué tienes esa forma?”

Lishbaum: “Esa es la pregunta más obvia, ¿no? ... Pero descifrarla ahora simplemente no es divertido”.

Suimei: “¡No me fastidies!”

 

Suimei gritó fuertemente con ira, pero Lishbaum no le respondió. Por otro lado, Ilzarl miró a Lishbaum con una mirada escéptica.

 

Ilzarl: “Lishbaum, ¿esa maldita ofrenda es un conocido tuyo?”

 

Como Ilzarl preguntó, en un cambio completo, Lishbaum respondió en un tono excesivamente cortés como lo hizo antes.

 

Lishbaum: “Sí. Ese es el hombre que sirvió como gatillo para que viniera a este lugar”.

Ilzarl: “¿El gatillo que te trajo aquí, dices?”

Lishbaum: “Sí.”

 

Cuando Lishbaum asintió, Ilzarl no lo podía entender. Por otro lado, la ira de Suimei aumentó de ser ignorado, y dejó escapar una voz aún más fuerte que antes.

 

Suimei: “Kudrack ... ¡Maldita sea, contéstame!”

Lishbaum: “No te apresures, Starfall. Tan solo termino en que estoy peleando del lado de los demonios. ¿No es eso todo lo que necesitas saber? ¿Qué más hay que necesitas aparte de eso? El objetivo que quiero lograr con cada batalla, ¿no lo entiendes ya completamente?”

 

― Ciertamente. El destino de Suimei con ese hombre era profundo, y él lo sabía bien. Lishbaum, no, la razón de Kudrack el Fantasma Oculto para pelear. No importa dónde estaba o lo que estaba haciendo, solo había un objetivo.

 

En ese caso...

 

Suimei: “... Entonces, ¿por qué estás del lado de los demonios luchando de una manera tan pobre? Si tu objetivo es el mismo que antes, ¿qué diablos estás pensando en hacer que se ellos se muevan de esa manera? ¿De verdad estas motivado?”

Lishbaum: “Claro que lo estoy. Ahora, al igual que antes, mi deseo más querido no ha cambiado”.

Suimei: “Entonces por qué...?”

Lishbaum: “¿Poor que estoy usando tácticas que inútilmente desperdician demonios, verdad? Veamos. Ciertamente estoy haciendo eso. Seguramente mis acciones en este momento deben parecerte desconcertantes”.

 

En un cambio completo de su débil sonrisa, Lishbaum comenzó a reírse tristemente con una sombra detrás de su sonrisa. Y después de calmarse ...

 

Lishbaum: “Supongo que está bien revelarlo aquí. Parece que no eres el único que quiere escucharlo después de todo”.

 

Dicho esto, Lishbaum miró a Ilzarl y comenzó a explicar.

 

Lishbaum: “Starfall. Creo que ya lo sabes, los demonios son una raza nacida del Dios del Mal. Al igual que toda divinidad, el Dios del Mal presiona a otras religiones de manera antagónica mientras aumenta el número de peones que tiene. Y aumentando su poder para interferir con el mundo, aumenta gradualmente el número de peones. Eso podría incluso considerarse que es su trabajo”.

Suimei: “¿Estás diciendo que es lo mismo que cualquier otro dios?”

Lishbaum: “Así es. Sin embargo, incluso si lo hace bien al aumentar la cantidad de peones, eventualmente surge un problema. Los peones nacidos de su poder en un principio son incapaces de mantenerse al día con los cambios que los rodean, y gradualmente se vuelven más y más fuera de su profundidad. Pero incluso si crean otros nuevos, eventualmente los asientos están todos ocupados por aquellos que ya fueron creados. Entonces-”

 

― Para mejorar esa situación, ¿qué se debe hacer?

 

Solo por esa palabra, Suimei lo descubrió todo, y el shock apareció en su rostro mientras murmuraba.

 

Suimei: “Entonces no se trata de aumentar los recursos, ¿estás trabajando para abrir espacios después de llenar la capacidad ...?”

Lishbaum: “Eso es exactamente. No es nada, por así decirlo, es como un juego de estrategia tipo aventura. Al principio, solo puedes costear soldados pobres debido a los bajos niveles municipales y militares. Pero a medida que subes de nivel, puedes reunir soldados mucho mejores. Entonces, en ese caso, solo es cuestión de a dónde enviar a esos soldados de bajo nivel. Es el destino de esos demonios inútiles eso es todo”.

Suimei: “………”

 

Suimei continuó mirando con asombro al lich. El destino de los demonios. Después de decir tanto, no fue difícil llegar a esa respuesta.

 

En un juego de estrategia, uno simplemente eliminaría y sobrescribiría la información de esos soldados mientras se encontraba en la parte de construcción de la ciudad, o en la parte de guerra, uno simplemente los enviaría a un ataque suicida. Esto no era un juego, sino la realidad. Pero, aun así, si eso se pasaba por alto ...

 

Suimei: “Así que no son tus aliados ...”

Lishbaum: “¿No lo sabías ya? Como deseo purificar el mundo, es imposible para mí tener verdaderos aliados. Después de todo, todos los seres vivos, grandes o pequeños, son la misma mugre y suciedad para mí”.

Suimei: “¿Pero en serio sigues a alguien más débil que tú?”

Lishbaum: “Ese no es el caso. Esa es una existencia digna de mi devoción “.

 

Eso, a partir de esa palabra, era el Dios Maligno, o tal vez el Señor Demonio. En cualquier caso, no estaba relacionado con el asunto en cuestión. Cuando Suimei terminó de preguntar todo lo que quería preguntar, todo lo que quedaba era dirigirse hacia la batalla decisiva, así que comenzó a reunir su poder mágico. A él ya no le importaba en absoluto ocultarlo antes de Reiji.

 

― En el peor de los casos, es posible que seamos completamente aniquilados

 

Cuando Suimei comenzó a acumular el poder mágico que superaba la fuerza con la que Felmenia lo estaba haciendo antes, Felmenia le gritó.

 

Felmenia: “Suimei-dono!”

Suimei: “¡Quedarse atrás! ¡Este tipo no es algo tan insignificante como un demonio! ¡Es uno de esos monstruosos liches de los que te hablé antes!”

 

Al escuchar esas palabras, Felmenia fue capaz de entenderlo. La última vez que tuvieron una lección, cuando estaban hablando sobre el cuerpo del éter, él le contó acerca de aquellos que se liberaron de la muerte.

 

Mientras ella tragaba su saliva con fuerza, él podía ver la tensión en su rostro.

 

Mientras el aire se llenaba de sed de sangre, incluso Ilzarl tenía una cara sorprendida. En cuanto a Lishbaum, quien tenía todo ese poder mágico apuntando hacia él, estaba acariciando su mandíbula.

 

Lishbaum: “¿No tienes aliados de los que puedas depender hoy, sabes? No están ni la princesa marioneta Alzbayne ni Gerard Melkia, ¿verdad?”

Suimei: “Aun así, no voy a renunciar”.

Lishbaum: “Así es. Eso es lo que te hace ser tu Starfall. Un oponente como tú que es malo en rendirse es el más adecuado para mí”.

 

Al decir eso, Lishbaum tomó una actitud como si estuviera aceptando el desafío, pero en el siguiente instante, su actitud cambió repentinamente.

 

Lishbaum: “Bueno, no vine aquí a pelear hoy, sin embargo”.

Suimei: “¿Qué?”

 

Como si esperara la pregunta de Suimei, Lishbaum hizo una amplia sonrisa que se extendió aún más.

 

Y cuando se dirigió a otra dirección, formando filas frente a su mirada, estaba el muro de soldados imperiales.

 

Era tonto incluso preguntar qué iba a hacer. Se trata de uno de los diez que se enamoraron de la codicia. No tenía compasión por los humanos. No tenía compasión por ningún ser vivo.

 

Suimei: “No puedes ser. DETENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! “

Lishbaum: “― ― Corte de Fase”.

 

Inmediatamente después de esa palabra clave, el aire se dividió en dos, una línea límite apareció en el aire y separó las dos piezas.

 

Era como si todo en el aire hubiera sido marcado con un bolígrafo en una sola línea y se separaba de arriba a abajo. Y la parte cubierta por esa línea, era la mayoría del campamento imperial, no era otra cosa que los soldados imperiales. Y las cabezas cayeron.

 

Cabezas. En un instante, las cabezas de todos cayeron al suelo. Era como una broma muy mala. El pedazo de aire que se deslizaba estaba justo al nivel del cuello de un humano, y todo encima de él, las carpas, las colinas detrás de él, todo quedo partido en dos y se deslizaba hacia un lado.

 

Graziella: “Ridículo.”

Reiji: “De ninguna manera...”

 

Los únicos que escaparon del peligro fueron los que estaban cerca de Suimei, sus compañeros, el grupo de Reiji, Eanru y Jillbert, Reanat y los Doce de Elite. Al ver ese paisaje excesivamente extraño y el terrible poder que lo manifestaba, Graziella y Reiji murmuraron completamente estupefactos.

 

Y durante eso, el que gritó y alzó la voz, como cabría esperar, fue Suimei.

 

Suimei: “KUDRACK, TU MALDITO BASTARDOOOO!”

Lishbaum: “¿Por qué te estás enfadando, Starfall? Los salvé, ¿sabes? ¡Salvé a aquellos atrapados en las cadenas del sufrimiento que es esta vida terrenal, a muchos de ellos! ¡Cuántos de ellos! ¡La muerte es salvación! ¡Es la salvación más allá de todos los otros medios!”

Suimei: “¡Justificándote con eso al hacer ese tipo de cosas! ¿¡Piensas ser un maldito dios?!”

Lishbaum: “¿Un Dios? Eso está mal. No soy ese tipo de ser. De principio a fin, soy un humano que lleva los pecados del mundo. ¡Tomaré los pecados de todos los seres vivos! ¡Sí! ¡El que lleva todo pecado! Jaja, Jajaja, ¡HAHAHAHAHAHAHAHAHA!”

 

Lishbaum dejó escapar una risa verdaderamente loca.

 

Ante es espectáculo incluso a Ilzarl que lo estaba viendo parecía como si estuviera viendo un espectáculo desagradable.

 

Lishbaum: “¡Lo que salva a todos los seres vivos! ¡Voy a demostrar que puedo eliminar toda la basura! ¡En todo el mundo! ¡Sin dejar un pedazo!”

 

Cuando Lishbaum terminó gritando en voz alta en el aire, hizo un cambio completo como si se hubiera pulsado un interruptor.

 

Lishbaum: “Ahora, se acabó. Vamos a retirarnos. Aah, me olvidé de algo”.

Grallajearus: “Lish... baum”.

Lishbaum: “Grallajearus, tu papel ha llegado a su fin. Regresa a su lado”.

Grallajearus: “¡¡BASTARDOOOOOOOOOO !!”

Lishbaum: “¿Por qué estás tan enojado? ¿Iras al lado del Dios del Mal, sabes? Has terminado tu deber y ahora estás regresando a donde viniste. ¿No creo que haya nada mejor que eso, cierto?”

Grallajearus: “¿Crees que Nakshatra-sama permitiría tal ...?”

Lishbaum: “―El señor me dijo ‘Haz lo que quieras’. Los débiles no están calificados para vivir en este mundo. Como demonio, entiendes eso, ¿no?”

 

Al oír eso, Grallajearus ya no podía hablar. Un demonio que no debería temer a la muerte tenía sentimientos irreprimibles de desesperación por ser abandonado por el Señor Demonio.

 

Lishbaum: “Fu, fu, FUHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAH!”

 

Su fuerte risa una vez más sonó. Y al mismo tiempo, su magia se activó, y Grallajearus fue aplastado por las dos fases que empujaban, y fue aniquilado. Y así, todos los demonios, aparte de Lishbaum e Ilzarl, desaparecieron del campamento imperial.

 

Lishbaum: “Ahora bien, cederé esto como una victoria para el héroe y el Imperio. Bueno, es más bien como un empate por lesiones”.

 

Aunque para él, no fue una lesión en absoluto. Ellos iban a recrear todos los demonios. Si fue su plan desde el principio que todos desaparezcan, no importa cuántos murieron.

 

Suimei: “Kudrack ...”

Lishbaum: “Yakagi Suimei. Un día arreglaré cuentas contigo. Sin embargo, este no es el escenario para eso. En cualquier caso, prepararé un campo de batalla adecuado para nuestra lucha. Hasta entonces, corre a toda velocidad mientras persigues los misterios y pule ese sueño que tanto deseas”.

 

Y entonces, Lishbaum tarareó esas palabras.

 

― Recuerda a los que gritan entre lágrimas. En este mundo, no hay lluvia para borrar el dolor.

― Recuerda a los que llevan dolor. En este mundo, no hay llama que elimine la angustia.

― Nosotros, los magos de la Sociedad, en nombre del Rey Mago Nestahaim, en aras de conceder los deseos que todos tienen...

 

Lishbaum: “Sí. No importa dónde esté, te mostraré que puedo borrar todo por completo. Liberaré a todos los seres vivos del vórtice del dolor que está viviendo, y los salvaré a todos”

 

Dejando atrás esas palabras intoxicadas y distorsionadas, uno de los Diez que Cedieron a la Codicia, el lich, Kudrack, el Fantasma Oculto, desapareció junto con Ilzarl en el umbral entre fases.