Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 106: Hombre dragón bajo la luz de la luna.




Manual




La completa quietud del bosque negro impedía que nadie entrara sin autorización. Pero junto con los sonidos de un resplandor atronador y corrientes de aire conflictivas, el bosque había caído en una incandescencia tan brillante que podía quemar los ojos.

 

Justo después de que Suimei y Hatsumi derrotaron al demonio general Vuishta, el Dragonaut Eanru apareció de repente y lanzo un rugido de dragón. Y debido a eso, los árboles del bosque quedaron reducidos a cenizas, y todo lo que quedaba era fuego y brasas humeantes, una completa ruina donde ya no se podía distinguir lo que había allí antes. Al mirar hacia el cielo, el color del incendio que amenazaba la noche se asemejaba a olas rojas bajo la oscuridad.

 

Todo lo que estaba presente a excepción de Suimei y Hatsumi fue destruido por el poder del rugido del dragón. Las ruinas del sitio del ritual de invocación del héroe que Suimei había estado buscando desaparecieron sin dejar rastro.

 

Ambas miradas estaban alineadas en Eanru sobre las llamas. Su cuerpo podría describirse como un joven que parecía ser un intelectual. Delgado y elegante, junto con su largo cabello verde que no fluía a lo largo de su espalda, podría confundirse fácilmente con un aristócrata que no tenía nada que ver con la batalla. Sin embargo, en verdad, tenía la fuerza suficiente para derrotar a múltiples demonios con una sola mano y sus pies estaban firmemente plantados en el suelo como las raíces de un gran árbol.

 

El espíritu de lucha sostenido dentro de su cuerpo tampoco coincidía con su apariencia. Su inexplicable presión estaba conquistando todo en su entorno.

Hatsumi tenía su espada apuntada a sus ojos cuando las llamas danzarinas dañaron su dorado cabello. Sin soltar la tensión nacida de su vigilancia, agudizó sus ojos verdes como una espada, y cuestionó a Eanru.

 

Hatsumi: “¿Tienes que llevarme contigo...?”

Eanru: “Así es. No puedo revelar la razón todavía, pero necesito tu poder.”

Hatsumi: “Creo que el poder de una chica pequeña como yo, obviamente, no es demasiado.”

Eanru: “Si fuera solo tu poder, sí. Sin embargo, tienes otro poder dentro de ti que no es solo el poder que tiene tu cuerpo. ¿Me equivoco?”

 

Las implicaciones detrás de sus palabras apuntaban hacia el poder de Hatsumi como héroe. Sin embargo, ¿para qué necesitaba el poder del héroe...?

 

Hatsumi: “Pero, por cómo se desarrollaron las cosas ahora, no parece que lo desees porque quieres vencer a los demonios ¿verdad?”

Hatsumi: “Naturalmente. Esos tipos son completamente secundarios. Si las cosas se llevan a cabo de manera correcta, ellos mismos están destinaos a desaparecer en cualquier momento.”

 

Eanru habló sin miedo, y parecía que su objetivo era diferente de la razón por la cual el héroe fue convocado a este mundo en primer lugar. Sin embargo...

 

Hatsumi: “Hablando francamente, eres demasiado sospechoso. ¿Qué pasa con el ‘Te haré venir conmigo?’ Independientemente de mi consentimiento?”

Eanru: “Porque para nosotros, es necesario”.

Hatsumi: “¿No crees que es normal conseguir un poco confianza antes de proponer algo como eso?”

Eanru: “Nunca tuve ninguna intención de hablar dulcemente para que vinieras conmigo después de que me creyeras. En cualquier caso, no tengo la intención de tratarte educadamente. No me importa lo que pienses al respecto.”

Hatsumi: “¿Qué quieres decir? ¿Qué pretendes hacerme hacer?”

Eanru: “Dije que no puedo revelar la razón ... Pero no es mucho, simplemente significa que vamos a usarte.”

Hatsumi: “Como te atreves a tratar a las personas como si fueran objetos ...”

 

Escuchando la manera de hablar de Eanru, el rostro de Hatsumi estaba visiblemente distorsionado mostrando que se ofendió por sus palabras. Las personas que no se enojarían con que les dijeran que iban a usarlas en general no existían.

 

 Por otro lado, Suimei, quien estaba protegiendo a Hatsumi detrás de él ligeramente hacia un lado, miró directamente a Eanru con una penetrante mirada y cortó la conversación.

 

Suimei: “¿No son esas partes oscuras algo de lo que no hablas y tratas de engañarnos? ¿Qué acaso no es táctica establecida usar palabras más dulces para invitarla si quieres que valla contigo?”

Eanru: “Ciertamente tienes un punto. Pero, el hecho es que usaremos el héroe. No tengo intención de engañarte.”

Hatsumi: “¿Qu...?”

 

A pesar de no poder revelar las razones de su sospechosa solicitud, todavía estaba completamente abierto sobre este punto. Suimei arrugó la frente ante esa interacción un tanto desigual con Eanru.

 

Eanru: “Aunque antes de eso, primero tengo que encargarme de esto.”

 

Mientras Eanru hablaba, se volvió hacia Suimei como si el héroe fuera un objetivo completamente secundario.

 

Eanru: “Hombre de negro. Me gustaría escuchar tu nombre.”

Suimei: “¿El mío?”

Eanru: “Así es. El nombre de quien se defendió espléndidamente contra mi rugido. Debo preguntarte esto sin falta.”

 

Eanru habló mientras sus inquebrantables ojos brillaban como esmeraldas mientras miraban directamente a Suimei.

 

Suimei: “¿Eso es algo que tienes que escuchar a como dé lugar?”

Eanru: “¿No es obvio? Desear saber el nombre de otro es una cortesía reservada para los fuertes. ¿Podría ser que tienes la intención de darme una respuesta aburrida como: ‘no tengo un nombre que valga la pena dar’?

 

Implicando que tal respuesta sería una completa desilusión, estaba envuelto en un pozo sin fondo de espíritu de lucha. Sin embargo, mostrar cortesía es algo que se alinea con la etiqueta de los magos también.

Suimei no tenía motivos para negarse, así que, de acuerdo con esa etiqueta, comenzó a hablar.

 

Suimei: “Un mago afiliado a la Sociedad, Yakagi Suimei ... Para ponerlo mejor para ustedes, ¿sería mejor decirlo como Suimei Yakagi?”

 

Mientras Suimei hablaba, por alguna razón, Eanru arqueó las cejas cuando saltó.

 

Eanru: “¿Dijiste a Suimei Yakagi?”

Suimei: “¿Sucede algo?”

 

Suimei se preguntaba qué pasaba con su nombre. Mientras estaba desconcertado por la reacción de Eanru, el poder que se desbordaba del cuerpo de Eanru se disipó de repente.

 

Eanru: “Ya veo. Entonces quien termino con Romeon fuiste tú...”

Suimei: “¿Ah?”

Eanru: “No, solo pensé que te debía mi gratitud y una disculpa. Hacerlo mientras estoy en posición de batalla sería inapropiado.”

 

No quedaba ni una onza de su espíritu de lucha cuando Eanru habló. Pero dejando eso de lado, lo que mantuvo la curiosidad de Suimei con más fuerza fue ...

 

Suimei: “¿Qué quieres decir? Puede que te haya escuchado mal, pero ¿acabas de decir Romeon?”

Eanru: “Así es. El elfo Romeon. El hombre que sirvió como bibliotecario en la Biblioteca de la Universidad Imperial. Es exactamente lo que estás pensando.”

 

Eanru confirmó las sospechas de Suimei. Por otro lado, Hatsumi, que no sabía nada de lo que estaban hablando, fue tratada completamente como un extraño. Sin embargo, Suimei estaba cerca lo mismo ya que no sabía lo que Eanru estaba tratando de decir.

 

Suimei: “¿Gratitud y una disculpa por ese tipo?”

Eanru: “El incidente que provoco Romeon en el Imperio, escuché que fuiste tú quien puso fin a eso. Por poner un final claro a la depravación de un miembro de la organización a la que pertenezco, debo ofrecerle nuestra gratitud como representante.”

 

Y luego, con una ligera reverencia de la cabeza que incluso podría considerarse un guiño ...

 

Eanru: “-Estamos en deuda con usted.”

Suimei: “... En otras palabras, ¿ese tipo es uno de tus compañeros?”

Eanru: “Así es. Él es un compañero que busca el mismo ideal que nosotros. O al menos, lo era.”

 

Sus sentimientos de camaradería hacia Romeon ya eran cosa del pasado. Al escuchar a Romeon, la desconfianza de Suimei hacia Eanru solo se hizo más fuerte, pero una vez dicho esto, supo que antes de que Romeon tocara la oscuridad, tenía deseos honestos.

Sin embargo...

 

Suimei: “Realmente no lo entiendo, pero si te vas a disculpar, entonces deberías sostener más fuertemente su correa. No importa cómo lo pongas, ese tipo no podía ser salvado, ¿sabes?”

Eanru: “Tienes exactamente razón, no puedo decir nada en nuestra defensa. La voluntad de ese tipo... No, nuestra incapacidad para ver el hecho de que la oscuridad lo había cautivado, es todo por nuestro descuido.”

Suimei: “Por la forma en que estás hablando, estás diciendo que ese alboroto no era tu verdadera intención, ¿no es así?”

Eanru: “En general es exactamente como dices. Aunque, naturalmente, no estoy hablando del alboroto que sucedió en el Imperio, sino del daño que sufrió esa joven.”

 

En otras palabras, el alboroto en el Imperio era algo que él, no, por la forma en que hablaba, “ellos”, tenían algo de lo que sacar provecho. Entonces, durante ese incidente, eso significaba que el daño hecho a todos, excepto a Liliana y Rogue, fue ...

 

Eanru: “Parece que he hablado demasiado”.

Suimei: “No me importaría si hablaras aún más”.

Eanru: “Tendré que evitar hacerlo. Tu intuición es demasiado aguda, incluso cuando estás en pánico, todavía eres bastante astuto.”

 

Eanru habló mientras revelaba una mirada aguda en sus ojos. Como se esperaba, este hombre había visto completamente a través de la actitud tímida de Suimei. Y entonces, los ojos de Eanru se sacudieron de repente de pena, mientras suspiraba por algo lamentable.

 

Eanru: “Romeon era alguien de quien originalmente debíamos deshacernos. Sin embargo, antes de que pudiéramos hacer nuestro movimiento, terminaste derrotándolo. Ni siquiera podemos devolverte el favor.”

 

Las palabras que usó al final, después de todo este tiempo, solo sonaron como una excusa, y suspiró ... Su voz sonaba como si estuviera avergonzado de sus propios fracasos y se auto despreciara a sí mismo.

Sin embargo, había algo por lo que Suimei tenía más curiosidad.

 

Suimei: “Entiendo lo que dices sobre el caso de Romeon. Pero, ¿cómo sabes que yo vencí a ese tipo? No debería haber nadie presente observándonos en la biblioteca ese momento ¿verdad?”

Eanru: “Digamos que nuestra capacidad para recopilar información es así de buena”.

 

Fueron palabras audaces. Pero, tal como dijo, probablemente no había duda sobre la fortaleza de su red de inteligencia. No había mucha evidencia de que Suimei estuviera allí.

Habiendo escuchado todo lo que tenía que hacer, Suimei se encogió de hombros ligeramente mientras hablaba una vez más.

 

Suimei: “Oye, si estás tan agradecido por ello, ¿podrías simplemente hacerte a un lado?”

Eanru: “Me niego. Mi objetivo es llevarme al héroe, pero, sobre todo, tengo interés en ti. En tus manos sostienes un poder que abrumo a Romeon después de caer en la oscuridad.”

Suimei: “... ¡Tch! Dame un descanso, en serio.”

 

Como era de esperar, Eanru señaló con una mirada feroz y sonrió a Suimei como un carnívoro que había encontrado a su presa. Exactamente como Graziella, o incluso más que ella, era del tipo que encontraba el placer en la batalla. Un Dragonaut y un maníaco de las batallas. Para Suimei, era el tipo de persona con la que no quería lidiar solo detrás de los lunáticos.

 

Al ver la dura mueca de Suimei como si estuviera masticando algo amargo, Eanru de repente entrecerró los ojos como si lo encontrara curioso.

 

Eanru: “Realmente no lo entiendo, pero ¿por qué estás tan asustado? Si tienes tanto poder, entonces no hay necesidad de mostrar tanta cobardía ¿verdad? Que extraño.”

Suimei: “Métete en tus asuntos. Tengo que lidiar con mis propias circunstancias.”

Eanru: “¿Así es como es ...? Bien, ya es hora de comenzar, pero ¿cómo van a venir a por mí? No me importa si los dos vienen a la vez, ¿sabes?”

Suimei: “¿Entonces una pelea es algo ya decidido?”

Eanru: “Por lo que hemos estado hablando, es más que obvio que la joven héroe no tiene la intención de venir conmigo por propia voluntad. En ese caso, ¿no es evidente que ahora debo llevarla conmigo a la fuerza?

Suimei: “…...”

Eanru: “No hay necesidad de poner una cara tan sombría. Si no te gusta, entonces todo lo que tienes que hacer es vencerme. Es un asunto simple.”

 

Eanru dio una respuesta clara y simple hacia el ceño fruncido de Suimei. Y luego, una vez más, sin miedo envolvió su cuerpo en espíritu de lucha.