Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 83: El tercer héroe




Manual




En este día también, un mar negro estaba empujando desde el horizonte. La identidad de ese mar negro era un enjambre de seres vivientes. Eran los enemigos de la humanidad, la encarnación del mal que se dedicaba a la destrucción de cualquier cosa y todo.

 

En otras palabras, demonios.

 

El páramo cubierto de tierra y una pequeña cantidad de vegetación fue teñido por el poder negro que revestía la silueta de los demonios.

Como un pedazo de tela que se empapaba lentamente en tinta, se filtraba hacia delante. En la parte norte de la Alianza, de pie sobre una colina con una vista ininterrumpida en el extremo sur de las tierras baldías de Norfolk, el héroe de la Alianza, Kuchiba Hatsumi, contemplaba esta situación.

 

De vez en cuando, una refrescante brisa seca soplaba suavemente desde el norte, característica del paisaje. Lo que era llevado junto con el viento es una sensación que parecía como si perforara e insensibilizara la piel. La razón de esto era sin duda la sed de sangre mezclada con la impaciencia de los demonios. Parecía que la atmósfera estaba llevando la desesperación en el aire que venía desde el mar de demonios.

 

Esos demonios estaban en una posición desfavorable después de la batalla anterior y ahora estaban acorralados. Después de ser abandonados por sus otras fuerzas, ahora estaban en una situación irrecuperable. Por eso, para recuperar su honor, estaban tratando de conseguir un resultado definitivo al apresurarse mientras se aferraban a la locura de su inevitable muerte.

 

Sintiendo agudamente que la batalla se acercaba constantemente, Hatsumi miró detrás de ella por encima del hombro.

Justo detrás de aquí, como si se escondieran dentro del bosque, estaban los compañeros que obtuvo cuando fue convocada, así como los soldados de la Alianza. A su derecha estaba el artista marcial del país de la Alianza de Larsheem, Gaius Forvan. A su izquierda estaba la maga del estado autogobernado, Selphy Fittney. Y justo detrás de ella, arrodillándose como si meditara tranquilamente, estaba el espadachín que es el príncipe del estado soberano de la Alianza de Miazen, Wieser Houzen.

 

Estos tres nombres eran conocidos a lo largo y ancho de los tres países y todos eran guerreros valientes que poseían habilidades que no ponían en vergüenza a esos nombres. Sus capacidades ya estaban bien probadas. Hasta ahora habían participado en la batalla contra los demonios cuatro veces. En cada ocasión ellos se habían confiado sus espaldas, y cada vez cooperaban perfectamente.

 

Después de saludar a los tres con la cabeza, Gaius le devolvió una sonrisa sincera mientras golpeaba su pecho, Selphy asintió en silencio, y Wieser puso una cara devota, como siempre lo hizo, como si entendiera completamente.

 

Después de confirmar su determinación una última vez, Hatsumi saltó desde la cima de la colina.

 

Ella no dijo palabras para señalar el comienzo. Ella no dijo palabras como un líder lo haría para estimular a sus hombres. Sin embargo, no hubo nada inadecuado en sus acciones. Cortar hacia adelante hacia los demonios era más propio de espadachines. Incluso sin hablar, la siguieron. Como compañeros que seguían el camino de la espada, sus voluntades eran todas juntas.

 

Entonces, ella corrió colina abajo sin siquiera mirar detrás. Ella se lanzaba hacia abajo de cabeza. Esa inclinación que normalmente haría que uno se sintiera incómodo ahora era algo insignificante antes de que su cuerpo recibiera la protección divina de la invocación del héroe. Corriendo a una velocidad tremenda, ella trazó la ladera de la colina.

Los compañeros y soldados detrás de ella la vieron como la vanguardia y la siguieron en su fervor. Por eso no había una sola persona presente que se sintiera incómoda, ansiosa o aprensiva.

 

Mientras mantuvo su velocidad, bajó con el ejército de demonios que se extendía sobre los páramos justo en el centro de su formación. Habiendo recibido un asalto desde una dirección inesperada, su reacción fue tardía y se volvió caótica.

 

Kuchiba Hatsumi desenvainó su espada. El arma en su mano derecha es algo que recibió de un herrero enano. Usando materiales que solo aparecían en las historias de fantasía, era una belleza rara creada usando técnicas que solo se encuentran en las historias, una uchigatana. Una espada larga de mithril con una cuchilla de ciento veinte centímetros de largo.

 

Con la espada que despedía un brillo plateado y el talento que tenía Hatsumi para usar una espada, los demonios que tenía ante ella eran como hojas delgadas de papel. Mientras la blandía, ya fuera carne o hierro, todo quedaba cortado en dos fácilmente sin oponer resistencia. No quedaba grasa ni sangre en su espada.

 

Solo tenía que balancearla. Moviendo su cuerpo, su espada y su brazo eran como uno solo. Una vez que se entregara a ella, no había forma de que ella perdiera.

Enfrentando a la multitud de demonios frente a ella que se estaban uniendo en confusión, ella balanceó su espada. El demonio parado frente a ella se partió en dos. Y luego siguiendo el flujo del golpe, ella giró su cuerpo y envió la cabeza del demonio junto a él volando.

 

Wieser y Gaius saltaron a ambos flancos de los demonios. El puño del artista marcial, la espada del espadachín, cada uno de ellos derribaba demonios uno tras otro.

 

Aunque tardía, la unidad se dividió a izquierda y derecha. Los espadachines cortaban el flanco de los demonios. Los demonios estaban completamente divididos. Al ver esto suceder, el apoyo mágico vino cayendo desde la parte posterior.

 

La unidad de magos comandada por Selphy estaba dando el golpe final a los demonios divididos tal como estaba planeado. En poco tiempo, los demonios que tuvieron su formación completamente destruida fueron aplastados amargamente tal como habían planeado los hábiles espadachines. Si el primer golpe fue bien, todo lo que quedaba era continuar a su propio ritmo.

 

Tal vez porque la formación de los demonios había sido destruida o tal vez debido a sus fortalezas individuales, ya no cooperaron mientras peleaban. También estaba el hecho de que eran una fuerza que incluía a monstruos, respondieron inmediatamente cada uno usando solo su propia fuerza.

 

Tal grandilocuencia mientras pelea demostraría ser un error fatal.

 

Todo lo que quedaba por hacer a partir de aquí era cortar la región infectada y eliminar el pus. El poder de la unidad y la existencia de un héroe se mantuvo firme como una roca.

Poco tiempo después, un demonio cuyo estado era de un orden de magnitud mayor que los otros demonios llegó al frente.

El General Demonio. Sostenía una espada revestida de poder mágico en la mano, un espadachín demonio delgado que llevaba un abrigo. Si ella recordaba correctamente, su nombre era Mauhario. Llamándose el 'Viento Violento y Parpadeante', parecía que había decapitado a muchos de los soldados de la Alianza con sus habilidades con la espada.

 

Mauhario: “¡Héroe de la Alianza!”

 

Lo que surgió cuando se encontraron fue un rugido. Era una voz tremenda que uno no esperaría de su esbelta figura. Sacudiendo los yermos, se levantó y se llevó la arena del área. Solo por su voz, los movimientos de los soldados de la Alianza se volvieron lentos. Debe haber afectado sus espíritus. Cuando el espíritu del demonio atravesó sus corazones, sus movimientos seguramente flaquearon. Los únicos que no se inmutaron ante el rugido fueron los comandantes, Hatsumi y sus acompañantes. En el breve momento después de soltar un rugido, Mauhario cerró la distancia en un instante. Y luego soltó un corte acompañado por una tormenta diabólica.

 

Mauhario: “¡ORAAAAAAAA!”

Hatsumi: “¡Seaah!”

 

Al combinar esto, Hatsumi balanceó su gran espada. Cuando su espada cortó el aire, emitió un sonido agudo y repelió la espada del demonio. Mientras lo hacía, Mauhario reabrió la distancia entre ellos que había cerrado en un instante. Y luego, en un abrir y cerrar de ojos, se movió a su izquierda y llevo su espada a la tarea.

 

Sacando su espada de mithril para defenderse, el sonido áspero del metal chocando contra el metal sonó en el aire. Manteniendo eso en alto, el demonio que era más alto que Hatsumi empujó su espada y llevo la lucha a un punto muerto. Su cuerpo solo tenía la fuerza muscular del cuerpo de una mujer, pero fue capaz de hacerlo retroceder debido al poder de la protección divina de la invocación del héroe.

 

Mauhario: “¡Héroe de la Alianza! ¡Hoy será el día en que te venza y ofrezca tu maldita cabeza a Nakshatra-sama!”

Hatsumi: “... lo siento pero, no tengo ninguna intención de morir aquí.”

 

Al ver que su enojado rugido proveniente de las proximidades era bastante molesto, Hatsumi pasó junto a Mauhario y su espada, y ella lo empujó hacia un lado. Y luego, cuando fue a atacarlo, en contra de sus expectativas, al percibir el peligro que se avecinaba, Mauhario se movio en la dirección opuesta.

 

Mauhario corrigió su postura en un lugar donde la punta de su espada definitivamente no podría alcanzar. Sus movimientos eran terriblemente rápidos hasta el punto en que no podían ser percibidos... Este demonio espadachín era del tipo cuya fuerza principal era la velocidad. Siempre se mantuvo a una distancia donde su espada no podía llegar. En un instante podría saltar, acotar la distancia y atacar. Con esta distancia entre ellos donde solo él podía atacar, pensando en ello normalmente, Hatsumi estaría en desventaja.

 

Aun así, ella no se quejó de eso. Abriendo levemente su postura, alineo su tobillo izquierdo con su tobillo derecho y bajó su cuerpo. Su espada estaba escondida detrás de su cuello mientras la sostenía sobre su hombro derecho. Junto con la brisa en el aire, podía sentir el frío metal contra su piel.

 

Calculó que había unos ocho metros entre ella y el general demonio que sostenía su espada. La longitud de su espada era de un poco más de un metro de largo. Para ese demonio que se especializaba en la velocidad y el poder de carga, esta era probablemente la distancia ideal. Mirando a su figura que estaba lista para atacar en cualquier momento, una expresión desdeñosa y alegre flotaba en la cara de Mauhario.

 

Wieser y Gaius se abalanzaron sobre los demonios en ambos lados. El puño del artista marcial y la espada del espadachín aniquilaron a varios de los demonios. Poco después de derribar a todos los demonios cercanos, muchas personas levantaron un grito de batalla.

 

No había dudas de que él juzgó que Hatsumi estaba apostando a lanzarse hacia él para apostar a si mataría o sería asesinada. Esa expresión en su rostro demostró su confianza en su propia victoria en este tipo de enfrentamiento ... Según sus cálculos, si extendía su espada, todavía quedaban más de seis metros para su oponente. Era una distancia que su espada nunca podría alcanzar. Sin embargo, este es un problema trivial para ella. Por otro lado, para el General Demonio que no sabía esto, era un problema fatal.

 

Mauhario: “¡Muereeeeeeeeee!”

 

El General Demonio dejó escapar un grito feroz y violento lleno de espíritu de lucha. La onda de sonido que era como una masa de intención asesina se acercó como una advertencia, sin embargo, el corazón de Hatsumi era como agua completamente quieta. Toda la información que recibió del mundo exterior había sido degradada a cuestiones insignificantes.

 

Justo en este momento, el aullido lleno de intenciones asesinas, la alegría del demonio, los gritos de los soldados y las voces de pánico de sus compañeras no causaron ni una sola perturbación en su corazón. Y luego, la carta que ella jugaría sería ...

 

- Espada Fantasma Kurikara Dharani, Zetsujin no Tachi

 

Y luego, al mismo tiempo que abruptamente abrió los ojos, exhaló su espíritu de lucha y blandió la espada en su hombro como si pretendiera eliminar a cada uno de los demonios del otro lado.

 

A la distancia detrás del demonio general, se podía escuchar el sonido del viento retumbar. Traicionando las expectativas de todos y cada uno de los presentes, junto con esa espada oscilante, la mitad inferior del General Demonio se tambaleó horriblemente con una velocidad tremenda. Basura, viento, su mitad superior y sangre fueron arrastrados en un revoltijo en la dirección opuesta.

 

Sin siquiera dar un solo paso adelante, Mauhario saboreó la derrota.

Y luego, todo lo que quedó fue silencio.

Después de un momento aparecieron los vítores de alegría que levantaron los soldados. Hubo un gran número de ellos que estaban viendo la derrota del demonio.

Sin embargo, los demonios en su entorno no se movieron. La realidad de que un demonio de mayor rango que ellos mismos fue derrotado y lanzado justo frente a ellos, pero ante todo estaban completamente desconcertados sobre por qué fue derrotado en ese tipo de situación.

 

Aún sin morir, mientras todavía estaba tirado en el suelo, Mauhario señaló con una mirada sorprendida a Hatsumi mientras arrojaba sangre de su boca.

 

Mauhario: “Imposible. El alcance de tu espada era seguramente...”

 

Sí, la punta de su espada nunca llegó al cuerpo del General Demonio. Sin embargo, tal como Hatsumi había pensado antes, era un problema trivial. Mirando fríamente al cuerpo del General Demonio que nunca se levantaría otra vez, agitó su espada como si le quitara sangre y habló.

 

Hatsumi: “-Se supone que eres un espadachín, ¿qué estás diciendo? Un espadachín que solo puede cortar cosas dentro del rango de su espada es a lo sumo de segunda clase ¿verdad?”

 

Su fría declaración enviaría escalofríos por la espalda de cualquier persona que enfrentara. Sin embargo, sin siquiera ser capaz de sentir esta sensación, el demonio general pereció.

 

... Eventualmente, el choque ente demonios y humanos terminó. Fue para los humanos, la victoria de la Alianza. Los aplausos de alegría de los espadachines y magos por igual se podían escuchar por todas partes. Era evidencia de que la lucha llegó a su fin. Poco tiempo después, el muro de soldados se abrió, y un joven solo salió de ellos.

 

Estaba vestido como un caballero. Era el príncipe del estado soberano de la Alianza de Miazen, una de las Siete Espadas, Wieser Houzen. Luego se arrodilló a los pies de Hatsumi.

 

Weitzer: “Fue un magnífico estilo de lucha. Héroe-dono.”

Hatsumi: “Pensé que ya te había dicho que dejaras de llamarme héroe muchas veces. Weitzer.”

 

Kuchiba Hatsumi dejó escapar un suspiro de desconcierto después de escuchar los halagos del joven que era demasiado terco y obstinado.

Sin embargo, él no le hizo caso y la tomó de la mano mientras intentaba darle un beso en el dorso de la mano. Tal vez era una especie de ceremonia. Hatsumi no se sentía especialmente mal por esa acción en sí, pero por alguna razón, hoy, también retiro su mano como si estuviera huyendo.

 

Cuando Wieser la miró, su expresión inteligente se desilusionó un poco.

 

Weitzer: “Héroe-dono ...”

Hatsumi: “Como estaba diciendo, Wieser...”

 

Y luego, desde la dirección opuesta, el compañero de Hatsumi, Selphy Fittney los llamó.

 

Selphy: “No se puede hacer nada, ¿verdad? De hecho, Hatsumi es un héroe.”

Hatsumi: “También Selphy ...”

Selphy: “Incluso si dices eso como si fuera problemático, no puedes cambiar la realidad.”

Hatsumi: “Muuu ...”

 

Cuando Selphy llegó a esa conclusión en un tono taciturno, Hatsumi dejó escapar un gemido. Selphy llevaba una túnica verde claro con una capucha sobre los ojos y realmente lucia como un mago. Parecía que, bajo esa capucha, su risa sofocada había comenzado a filtrarse. Hatsumi luego notó que, en algún momento, una gran sombra estaba detrás de Weitzer.

 

Gaius: “Así que hoy fuiste rechazado de nuevo, Príncipe”.

 

Una voz terriblemente animada y ruidosa cayó sobre Weitzer. El que estaba detrás de él era un hombre que parecía emitir la imagen de un musculoso completo, Gaius Forvan. Le dio una palmada en el hombro a Wieser con su mano que tenía una vieja cicatriz tallada en ella. Hatsumi pensó que a pesar de que eran compañeros, debería contenerse un poco cuando interactuaba con un príncipe, pero dejando eso de lado, parecía que malinterpretó la adulación de Weitzer.

 

Wieser miró a Gaius con una mirada aguda y entrecerró los ojos amargamente.

 

Weitzer: “... No es como que hubiera sido rechazado en particular”.

Gaius: “¿Hooou? Por lo que he visto, creo que ese siempre ha sido el caso, ¿no?

Weitzer: “Kuu ...”

 

Mientras Gaius hablaba como si fuera tonto, los ojos de Wieser mostraban un poco de irritación.

 

Hatsumi: “Yo... No es que odie a Weitzer, ¿sabes? Es solo que no estoy acostumbrada a ese tipo de cosas. O en lugar de sentir que no estoy acostumbrado...”

 

Gaius: “¿Pero sabes? Ese parecía ciertamente el comportamiento de alguien a quien no le gusta.”

Weitzer: “Gaius, ¿vas a callarte? -Héroe-dono. Es porque realmente te respeto...”

Selphy: “Ustedes dos, no molesten así a Hatsumi”.

 

Selphy ofreció su sincera opinión en un tono taciturno. Sin embargo, los dos parecían tener todavía cosas que querían decir. Ambos tenían una expresión insatisfecha cuando respondieron con un ‘Sí ...’ y un ‘Seeee’.

 

Hatsumi: “Bueno ... En cualquier caso, buen trabajo a todos”.

 

Hatsumi alzó la voz en reconocimiento a ellos. Con esas palabras de consideración, levantó la mano para decirles que no respondieran, y los tres asintieron agradablemente.

 

Hatsumi: “Pero es sorprendente que no haya tantos como pensamos que habría”.

 

Hatsumi frunció el ceño porque no estaba muy satisfecha. Selphy luego le respondió.

 

Selphy: “Eso es porque solo uno de los tres ejércitos de demonios se presentó esta vez”.

Hatsumi: “Como pensé, el ejército de demonios que derrotamos ahora no era más que una pieza sacrificable”.

 

En este momento, había tres ejércitos de demonios atacando a la Alianza. Acababan de derrotar a uno, pero aún quedaban otros dos ejércitos de demonios y su escala era excepcionalmente más grande que con la que acababan de combatir.

 

Selphy: “¿Pero no está bien? Obtuvimos un buen resultado de la pelea de hoy, después de todo.”

Weitzer: “El enemigo que Héroe-dono derroto ahora mismo era un General Demonio. Pedir más ganancias militares que eso sería simplemente apuntar demasiado alto.”

Hatsumi: “Pero…”

Selphy: “Hatsumi, déjalo así. Si dices algo más que eso perderíamos nuestra posición después de pasar un momento tan difícil hasta que Hatsumi apareciera.”

Gaius: “Sí. Hasta que llegaste, un solo ejército de demonios fue suficiente para hacer retroceder al ejército de la Alianza. En el momento en que te paraste en el campo de batalla, no solo pudimos rechazarlos, sino que incluso pudimos luchar contra los refuerzos que vinieron después de ellos. Y hoy…”

Weitzer: “Aplastamos a uno de esos tres ejércitos y matamos a uno de sus generales. Todo fue por el poder de Héroe-dono.”

Gaius: “¿Ah? ¿Todo por eso? Entonces, ¿qué hay de los que yo he derrotado?”

Weitzer: “El hecho de que pudimos aplastar al ejército de demonios, que pudimos vencer al General Demonio y que Gaius derrotara a los demonios es todo gracias a Hero-dono”.

 

Wieser declaró esto sin rodeos ante Gaius. Al ver esa manera cortante de hablar, los ojos de Gaius se llenaron de ira. Al ver que probablemente se convertiría en otra pelea, Hatsumi dejó escapar un suspiro y cambió de tema.

 

Hatsumi: “Weitzer. Ganamos porque preparamos suficientes fuerzas para la batalla. No es solo todo gracias a mi ¿verdad? Además, la parte difícil aún está por venir.”

Selphy: “... Eso es verdad, ¿cierto?”

 

El único que habló de acuerdo fue Selphy.

Los demonios que derrotaron esta vez fueron liderados por un General Demonio que era del tipo que confiaba en su propia fuerza. Por lo tanto, usó su ejército dejándolo simplemente como una fuerza individual. Debido a que solo atacaron monótonamente, era un oponente relativamente fácil de tratar.

 

Después de que Hatsumi se paró en el campo de batalla, aprovecharon su situación desfavorable y obtuvieron superioridad sobre los demonios. Sin embargo, los refuerzos llegaron poco después y restablecieron el equilibrio de la situación. El líder de los refuerzos fue uno que trazó los planes adecuados y dificultó la lucha. Si no fuera por esos refuerzos, habrían podido retomar su territorio mucho antes.

Al ver a Hatsumi hacer una expresión difícil mientras pensaba en ello, Wieser le habló con una expresión en la cara como si ese tipo de cosa no valiera nada.

 

Weitzer: “Mientras Héroe-dono esté aquí, algo como un ejército de demonios no tiene nada que temer.”

Gaius: “Así es como es. También yo estoy aquí”

 

Gaius golpeó su pecho con fuerza y ​​abrumaba con exceso de confianza, como siempre lo hacía. Esta vez, no solo Weitzer, sino que Selphy también le dirigió una mirada penetrante. En contraste con su buen humor, Hatsumi tenía una expresión ligeramente sombría en su rostro.

 

Hatsumi: “... Oye, ¿qué creen que soy?”

 

Y luego como si acabara de recordar algo ...

 

Hatsumi: “Ah, no pueden contestar diciendo héroe, ¿de acuerdo?”

 

Luego, los tres intercambiaron miradas, y luego cada uno le dio su propia respuesta.

 

Gaius: “Si no es un héroe, entonces una belleza espadachín ¿verdad?”

Selphy: “En cuanto a la raza, una chica humana, ¿verdad?”

 

Después de que Gaius y Selphy dieron sus respuestas, Wieser puso su puño en su corazón con una expresión extremadamente seria y miró a Hatsumi.

 

Weitzer: “Héroe-dono, es nuestra princesa”.

Hatsumi: “-¡Hee!? ... Weitzer, ese tipo de cosas son súper vergonzosas”.

Gaius: “Hohooou! Sin embargo, no parece que te disguste, pequeña princesa.”

Hatsumi: “¿¡Incluso Gaius!? Geez...”

 

Habiendo dicho cosas tan embarazosas directamente en su cara, la cara de Hatsumi se había puesto tan roja como el sol poniente. Sin embargo, ella inmediatamente bajó la cabeza como si estuviera algo desanimada.

 

-Eso no era lo que ella había querido escuchar. Selphy se acercó y se arrodilló, mirándola a los ojos, que temblaban de ansiedad.

 

Selphy: “¿No tener recuerdos te pone ansiosa después de todo?”

Hatsumi: “... ¿No es obvio? Solo puedo recordar mi nombre y mis habilidades con la espada, ¿sabes? No hay forma de que no esté ansiosa.”

 

El héroe convocado por la Alianza, Kuchiba Hatsumi, solo tenía recuerdos desde el momento en que estuvo en la habitación a la que fue convocada en adelante... En otras palabras, todos los recuerdos de su vida antes de ser una heroína habían desaparecido. Para resumir, ella tenía amnesia. No sabía qué había estado haciendo hasta ese momento, quién era o qué quería hacer. Lo único que recordaba era que su propio nombre era Kuchiba Hatsumi y las técnicas de espada que ella usaba. Debido a eso, incluso ahora, la ansiedad la impulsaba a sentir que sus pies no tocaban el suelo. Gaius se acercó a ella, y le dio una palmada en el hombro de manera amistosa.

 

Gaius: “Estamos aquí para tí. ¿Cierto?”

Hatsumi: “Eso es cierto, pero ...”

Weitzer: “Héroe-dono. Si no tienes recuerdos, entonces está bien hacerlos a partir de ahora, junto con nosotros.”

Hatsumi: “Wieser ...”

 

Incluso después de recibir esas amables palabras y la gentil sonrisa de Weitzer, no pudo deshacerse de su ansiedad. Luego, como para hacer públicos los vergonzosos secretos de otra persona, Gaius puso ambas manos alrededor de su boca.

 

Gaius: “¡Ooooh, el discurso cursi de Wieser ha empezadoooo!”

 

Wieser se paró detrás de él y silenciosamente sacó su espada de su vaina. Después de mirar brevemente a sus compañeros que estaban actuando felizmente en un momento de victoria, Hatsumi miró hacia el cielo.

 

Hatsumi: “……...”

 

Ella había perdido sus recuerdos. Pero de vez en cuando, veía una escena que creía tener lugar antes de llegar a este mundo en sus sueños. Era siempre el mismo sueño. Había muchas cosas que no existían en este mundo, y siempre aparecía la misma persona. Cada vez que se despertaba, todo se volvía vago y ambiguo, sin embargo, esto solo avivaba su ansiedad.

 

Era algo que nunca debe olvidar, algo extremadamente importante. Ella solo tenía ese sentimiento abrasador en lo más profundo de su corazón como un fuego sepultado.