Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 50: El oráculo de la diosa, ¿correcto o incorrecto?




Manual




Traducción ingles español por Kmelo0821.

 


 

--Él vino a saludar.

 

Ese chico, Elliot, se presentó como un héroe. Eso lo convertiría en el héroe convocado de El Meida y la persona a la que Lefille tiene que acompañar por instrucción del oráculo.

 

Elliot: “Eres exactamente como lo describió el oráculo. ¿Qué tal si me dices tu nombre?”

Lefille: “Y- Yo soy Lefille Gurakis.”

Elliot: “Lefille Gurakis, ¿verdad? Bueno entonces, Lefille-chan, por favor trátame bien.”

 

Elliot le dio una sonrisa a Lefille mientras extendía su blanca mano hacia ella. ¿Es su expresión una entrañable no es así--?

 

Elliot: “Bien entonces, de acuerdo con el oráculo de la Diosa Arashura, nos vamos.”

Lefille: “E- Eso es...”

 

Lefille está desconcertada. Elliot actúa como si el resultado natural de ellos reuniéndose es que ella se una a él.

Suimei se adelantó y se colocó entre Elliot y Lefille.

 

Suimei: “¿Tienes un minuto?”

Elliot: “¿Tú eres?”

Suimei: “Soy su compañero, Suimei Yakagi. Nos interrumpiste con esa introducción repentina, pero... ¿eres realmente el héroe?”

 

Christa se irrito ante la pregunta. Ella iba a criticar su duda, pero Elliot la detuvo con su mano. Él dice,

 

Elliot: “Tu precaución es natural. No dudo que hay gente que suelta esas mentiras. Sin embargo, soy el verdadero. Christa y todos los presentes en el Pabellón Crepuscular atestiguarán por mí.”

Suimei: “¿Todos aquí?”

Elliot: “Ayudé a subyugar a algunos monstruos no hace mucho tiempo. Estoy bastante seguro de que entienden de lo que soy capaz.”

 

Elliot examino sus alrededores con esas palabras. Muchos asienten mientras sus ojos pasan sobre ellos.

Eso explica por qué todos comenzaron a murmurar antes. La gente está obligada a empezar a hablar si el héroe abiertamente se dirige a un extraño.

 

Sin embargo, para Suimei algo se siente fuera de lugar. Cada vez que Elliot habla, sus palabras parecen desconectadas. ¿Qué significa esto? Suimei está familiarizado con la mayoría de los idiomas de su mundo, así que mientras él preste atención, él debe ser capaz de reconocer el que está siendo usado incluso si está siendo traducido mágicamente. Puesto que él no puede, eso significa que el joven ante él no fue convocado desde el mismo mundo que él. ¿Qué implica eso acerca de sus afirmaciones de ser el héroe?

 

Lefille puso una expresión sombría.

 

Lefille: “...Suimei-kun, él también coincide con la descripción que recibí del oráculo. Me temo que no hay duda de su identidad; Él es el héroe convocado por El Meida.”

Christa: “Eso es correcto. No hay duda de que Elliot-sama es el héroe convocado por El Meida.”

 

Christa confirmo la declaración de Lefille para que todos lo escuchen.

Elliot golpea una mano contra su pecho cuando su sospecha es despejada.

 

Elliot: “¿Qué tal? ¿Aceptas que soy el héroe?”

Suimei: “No hay duda de que eres el héroe.”

Elliot: “Entonces--”

Suimei: “He oído lo mismo de Lefille, pero dejar que te la lleves es un asunto completamente diferente.”

Elliot: “¿Qué?”

Suimei: “Más importante aún, ¿es esto real y absolutamente necesario? ¿Los oráculos de la Diosa-sama tienen que ser acatados sin excepción?”

 

La pregunta de Suimei es una que se desvía de la norma social del mundo actual, pero aún tiene que expresarla.

 

Christa: “Por supuesto. Son los deseos de nuestra Diosa-sama. Nosotros los humanos, habiendo recibido sus bendiciones, estamos obligados a obedecer.”

 

Entre la gente que vive en este mundo, sólo un número muy pequeño recibe un oráculo directo de la Diosa. Elliot es un ejemplo, Lefille es uno más extremo. Ella básicamente heredó la sangre del brazo derecho de la Diosa.

Aun sin importar—

 

Suimei: “¿Incluso si la persona en cuestión no está dispuesta?”

Elliot: “Incluso así.”

 

Elliot lo declaro para que todos lo escucharan. Él habla con astucia hacia el decreto de Arashura que ignora su propio origen de otro mundo.

¿De dónde viene la confianza en su oráculo? Sin embargo, todo el argumento se vuelve risible una vez que la condición de Lefille es tomada en cuenta. Suimei preguntó;

 

Suimei: “Estás en tu camino para derrotar al Señor Demonio, ¿verdad? ¿Deberías llevar contigo a alguien que no puede pelear?”

Elliot: “Voy a admitir que también estoy algo perplejo por eso.”

 

Así es. Toda persona sensata llegará a esa conclusión.

 

Suimei: “En ese caso--”

Elliot: “Sin embargo, ese fue el decreto del oráculo. ¿No significa eso que hay algo que sólo ella puede hacer?”

Suimei: “Estás leyendo demasiado en ese mensaje.”

Elliot: “El que nos presenta a los humanos esos oráculos es una existencia gloriosa que nunca podríamos entender. La única forma en que podríamos entender sus intenciones es viéndolas con nuestros propios ojos.”

Suimei: “Es Kami-sama(Dios) suena bastante dudoso. Ella podría haber dicho eso por un capricho.”

Elliot: “Eso es imposible. La verdad es, que ese oráculo me salvó.”

Suimei: “Deja de ser tan dramático con tus gestos. ¿O se supone que prueban la credibilidad de tu Diosa?”

Christa: “Por lo que entiendo...”

Suimei: “Hm…?”

 

Christa lo mira mientras dice;

 

Christa: “Por lo que entiendo, rechazas el oráculo; Niegas la voluntad de nuestro héroe, Elliot-sama; Y desafían el decreto de Arashura-sama.”

 

La observación deja a Lefille nerviosa.

 

Lefille: “Eso- Eso es...”

 

Ella desvió su mirada como una niña después de ser regañada. Al mencionar el nombre de la Diosa Arashura apuñala una ansiedad profundamente arraigada que interrumpe su confianza habitual.

Felmenia lanzo a Lefille un salvavidas desafiando a Christa con una actitud raramente vista.

 

Felmenia: “No negaré la importancia de los mandamientos de nuestra Diosa Arashura. Sin embargo, ¿no crees que estás siendo demasiado desconsiderada con nuestras circunstancias? ¿No estarías de acuerdo en que salir con Lefille aquí y ahora es algo precipitado?”

Christa: “¿Eres tan ignorante de nuestra situación actual? Los demonios han conquistado el reino de Noshias. Luego, hace sólo unos días, invadieron el Reino de Aster. Con todo esto sucediendo, ¿realmente crees que tenemos tiempo para estar tan relajados?”

Felmenia: “Esa invasión fue repelida.”

Christa: “Puedes decir eso en retrospectiva, pero no cambia el hecho de que nos invadieron.”

Felmenia: “Independientemente de eso, Lefille uniéndose al héroe-dono no significa que nuestra condición actual va a cambiar. En su lugar, ¿no crea eso la innecesaria posibilidad de que surjan rumores que difamen la reputación del héroe-dono?”

 

Las chispas vuelan mientras Felmenia choca su mirada contra la de Christa. Tenía la posición más débil al principio, pero con un hábil contraataque, invirtió sus posiciones para dejar a Christa frunciendo sus labios.

 

Elliot: “Aun así, estaré preocupado si ella no viene conmigo.”

Suimei: “¿No estás siendo demasiado prepotente?”

Elliot: “Desde tu perspectiva, ese puede parecer ser el caso.”

 

Suimei frunce el ceño mientras se pregunta, ¿No es eso sólo evadir la pregunta?

Elliot cambio su mirada hacia Felmenia.

 

Suimei: “¿Qué?”

 

El tono de Elliot es como si estuviera evaluando mercancía.

 

Elliot: “Oye, la chica a tu lado parece bastante fuerte, pero dudo que puedas mantenerte al día con nosotros.”

Suimei: “¿Huh?”

Elliot: “En pocas palabras, no quieres separarte de Lefille-chan, ¿verdad? Lo siento, pero ríndete. No puedo llevarte conmigo. Esto podría parecer como que estoy robándote a tus chicas, pero tengo que derrotar al Señor Demonio. Estoy haciendo esto por todos en el planeta. Contén tus lágrimas por el bien de este mundo.”

 

El labio de Suimei tembló. Él no es alguien que se mantendrá en calma después de haber recibido tal insulto. Además, aunque él no es alguien que adopte un tono reservado sólo porque es una primera reunión, Elliot va demasiado lejos.

 

Elliot: “Entonces, ¿qué tienes que decir?”

Suimei: “¿Por el bien de este mundo? ¿No es eso nada más que auto-indulgencia?”

Elliot: “Auto-indulgencia... A partir del contexto, ¿estás diciendo que estoy fabricando una razón para llevar a esas chicas conmigo? Si realmente quieres una razón, entonces lo que he dicho debería ser suficiente.”

 

Suimei iba a seguir argumentando cuando-

 

Elliot: “Suficiente. Tú no tienes nada que ver con esto. Nada de lo que digas importa.”

Suimei: “Te equivocas, Lefille es mi compañera. Eso debería haber sido obvio.”

Elliot: “Como he dicho antes, estoy haciendo esto por el mundo.”

 

Elliot uso una vez más “el mundo” como una excusa.

Suimei trato de no mostrar su irritación.

 

Suimei: “Sí, te escuché la primera vez.”

 

Eso es algo que no debería decir en voz alta, pero lo hace de todos modos.

 

Lefille: “¡Suimei-kun!”

Felmenia: “Su-Suimei-dono!”

 

El héroe Elliot también miro fijamente a Suimei en estado de conmoción.

 

Elliot: “... ¿No es esta también tu mundo?”

Suimei: “Tal vez, pero no me importa.”

Elliot: “Vamos...”

 

Elliot está perdido mientras mira fijamente la resolución de acero dentro de los ojos de Suimei. Ellos continúan uno con respecto al otro hasta que alguien interrumpe.

 

Christa: “¡Escuché esas palabras! Todos, este hombre se opone al glorioso decreto de nuestra Diosa-sama. ¡Él se opone a nuestra Diosa-sama!”

 

Ella está de espalda al grupo de Suimei mientras llama a todos dentro del Pabellón del Crepúsculo. Desde esa esquina del edificio del gremio, ella cuenta una versión dramatizada de lo que ocurrió. Su exagerada difamación incita a sus oyentes y aísla a los delincuentes.

Las sillas de Felmenia y Lefille chocan contra el suelo mientras se levantan.

Muchas personas respondieron a la fuerte voz de Christa. Los funcionarios del Pabellón del Crepúsculo que los habían estado vigilando mientras susurraban entre ellos, adherentes de la iglesia de la salvación que habían llegado a aceptar solicitudes y curiosos espectadores todos dirigen sus miradas hacia el grupo de Suimei. La atmósfera de tensión se rompe y pronto todos expresan su condena. Palabras abusivas como “canallas”, y “desvergonzados” son lanzadas.

 

Suimei, consciente de su propia desvergüenza y ego, mira sin decir una palabra. Sin embargo, la táctica de Christa de obtener apoyo de los forasteros manipulando su fe agita su estómago.

 

Suimei: “...Diosa-sama, Diosa-sama, considerando que no sé nada sobre ella, sus intenciones son basura.”

Lefille: “No digas eso. Nuestro problema es que sus emociones están siendo irritadas con mentiras”

 

Con todo lo que está sucediendo, Suimei le dice a Elliot,

 

Suimei: “Eres un idiota.”

Elliot: “¿Qué...?”

 

El método indirecto de hablar de Suimei tomo a Elliot con la guardia baja. Luego, sin tener en cuenta a Elliot, miro de regreso a Lefille. Su mente debe estar plagada con sentimientos encontrados. Las intenciones de la Diosa están en conflicto con sus propios deseos. Esa lucha mental la hace palidecer de ansiedad.

 

Suimei: “Sólo mira a Lefille. Una Diosa que llena a una persona como ella con tanta duda no puede ser buena. ¿O me equivoco?”

Elliot: “¿Todavía sigues con eso...?”

Suimei: “¿Qué, e verdad estas tratando de tomarlas? Tch- Si realmente las quieres, ¿qué tal si las tomas por la fuerza?”

 

Ante la peligrosa sugerencia de Suimei, las frases,

 

“¿Dijo eso al héroe-sama?”, “¿Realmente cree que puede derrotar al héroe?”, y “Estúpido”, vuelan por la habitación.

 

Elliot pensó lo mismo.

 

Elliot: “Oye, ¿te das cuenta de que soy el héroe?”

Suimei: “Sí.”

 

La respuesta de Suimei mostro cuán profundo es su obstinado rechazo a ceder.

Sin embargo, Elliot, incluso al ver la actitud de Suimei, se negó a renunciar. Se vuelve hacia Lefille y dice,

 

Elliot: “¿Al menos, entiendes la importancia del oráculo de la diosa Arashura?”

Lefille: “Y- yo, eso...”

 

Lefille se quedó en silencio y asintió. Como alguien que recibió la bendición de la Diosa, esa es la única respuesta que puede dar a pesar de sentir lo contrario.

 

Elliot: “Ella parece entender.”

Suimei: “Quizás, pero eso no importa.”

 

Suimei hizo una promesa con Lefille y por el bien de esa promesa, él no se moverá de su posición.

Elliot suspiro al ser rechazado una y otra vez. Entonces mira a Lefille con ardiente determinación.

 

Elliot: “...Entendido, sólo las tomaré por la fuerza.”

 

Christa luego hace otro alboroto dentro del Pabellón del Crepúsculo en un intento de legitimar la decisión de Elliot.

 

Christa: “¿Escucharon eso? ¡Ese hombre acaba de decirlo! ¡Se va a oponer a nuestra Diosa-sama!”

 

En respuesta a los gritos de Christa, varios clientes expresaron sus quejas. Esta vez, sin embargo, los clientes son más ruidosos y más de ellos se involucran. Aunque hacen expresiones amargas en Felmenia, su hostilidad se debilita hacia Lefille. La gente que la miraba se ponía azul, como si estuvieran de pie sobre una cama de clavos.

 

Suimei: “...Cada uno de ellos.”

 

Suimei confronto a sus condenadores con su propia voz. Él les dijo que son ignorantes de sus circunstancias; Que están cegados por su propia justicia; y que mientras lo que hacen se alinee con las intenciones de su Dios, incluso entonces sin pensar atacarán a los indefensos.

 

Lefille: “...Suimei-kun, tal vez deberíamos simplemente rendirnos...”

 

Suimei le da a la cabeza de Lefille una suave palmadita.

Todos creen que el oponente del héroe no tiene ninguna oportunidad. Suimei, sin embargo, está acostumbrado a ser subestimado.

Felmenia parece enervada mientras dice;

 

Felmenia: “Suimei-dono, este lugar es...”

Suimei: “No hay otra opción que seguir con esto. Quédate detrás de mí y no te separes.”

Felmenia: “No, no puedo hacer eso. No vine aquí sólo para huir.”

Suimei: “¿Estás segura? Perdón por arrastrarte a mi lío.”

 

El equipo del héroe está delante de Suimei y Felmenia. Incluso si la situación actual se produjo debido al oráculo, no es más que opresión violenta. ¿No se dan cuenta de lo mucho que Lefille está sufriendo por esto?

 

Christa está haciendo un escándalo. El héroe Elliot se está posicionando a la distancia adecuada necesaria para atacar. Todos los clientes dentro del Pabellón del Crepúsculo los rodearon para crear un anillo. Suimei nunca los perdonará por esto. Él buscó el poder por una razón. Recordarlo encendió su corazón en llamas. Cualquier restricción que tenía él las quemo.

 

Suimei: “--Excelente. Vamos. No sé mucho sobre el héroe, pero si te pones frente a mí, te acabaré.”

Elliot: “Estoy bastante seguro de que te dije que no puedo llevarte con nosotros. ¿Realmente crees que puedes ser mi oponente?”

Suimei: “……...”

Elliot: “Aunque ahora mismo soy así, en mi mundo fui un famoso espadachín y un maestro hechicero. Ahora, tengo la bendición concedida a los héroes convocados a este mundo. ¿No entiendes lo que todo esto significa?”

Suimei: “Ni idea. No sé nada de eso.”

Elliot: “Supongo que no eres alguien con quien se puede razonar--”

 

 Elliot desenvaina su espada.

 

“--Por favor, ¡deténganse!”

Suimei: “--¡Tch!”

 

Suimei y Elliot fueron detenidos por esas repentinas palabras. La atención de todos se centró en esa voz gracias a su sincronización. A juzgar por el tono, probablemente pertenece a una mujer. Entonces aparece la monja de la raza de las bestias con la que Suimei y Lefille se encontraron en la iglesia.

 

Christa se vuelve hacia ella.

 

Christa: “¿Y tú eres?”

“Soy una Monja de la iglesia de la salvación, por favor llámame Clarissa. He venido a entregar el oráculo más reciente de nuestra Diosa-sama--”

 

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Clarissa miro tanto a Elliot como a Suimei mientras avanza al escenario.

 

Clarissa: “Ambas partes, por favor deténganse.”

 

Christa dio un paso adelante mientras expresa sus dudas.

 

Christa: “¿El oráculo más reciente, dices? ¿Realmente tiene algo que ver con nosotros?”

Clarissa: “Sí. Esto involucra tanto al héroe-sama como a este caballero. Nuestra Diosa-sama me honró recientemente con su oráculo.”

Elliot: “¿Yo y él?”

Clarissa: “Correcto, ninguno debe luchar directamente por la chica de pelo rojo. En su lugar, este encuentro debe ser concluido capturando la sombra que está plagando la Capital Imperial.”

 

Todos los demás en la sala se pusieron inquietos ante el repentino arbitraje. Nadie esperaba que un segundo oráculo siguiera al primero. Uno con este tipo de sincronización no tiene precedentes.

Suimei pregunto a la Monja;

 

Suimei: “Monja-san, ¿qué quieres decir con la sombra que está plagando la Capital Imperial?”

Clarissa: “Eso probablemente se refiere al culpable detrás de los incidentes de coma. La solución ofrecida por este oráculo radica en arrestar al responsable...”

Elliot: “En otras palabras, él y yo estaremos compitiendo para capturarlo, ¿correcto?”

Clarissa: “Sí, por lo tanto, por favor terminen este encuentro. Su combate será infructuoso.”

 

Elliot, dándose cuenta de que su lucha no tiene sentido, obedece al envainando su espada.

 

Elliot: “...Entendido. Si ese es el mensaje del oráculo, entonces debo retirar mi espada.”

 

Suimei también se detuvo al ver eso. Continuar luchando a pesar de cómo la situación está progresando sólo empeoraría las cosas.

Elliot se vuelve hacia Suimei.

 

Elliot: “Y eso es todo. Entonces, ¿qué vas a hacer?”

Suimei: “Hmm, no tengo ninguna obligación de obedecer el oráculo de Arashura. Sin embargo, si esto nos permite resolver nuestro problema sin un futuro conflicto, entonces acepto.”

Elliot: “La forma en que hablas me molesta-- pero, está decidido.”

 

Con esa declaración, Elliot se reúne con Christa. Luego se gira y dice,

 

Elliot: “Tu nombre es Suimei Yakagi, ¿verdad?”

Suimei: “Sí.”

Elliot: “Recordaré eso. Vamos, Christa.”

 

Elliot, a pesar de los varios curiosos, se llevó a Christa con él a través del centro del gremio y salió por la puerta.

 

Una vez que la espalda de Elliot quedo fuera de vista, Suimei camina hacia Clarissa.

 

Clarissa: “Tiempo sin verte.”

Suimei: “Nunca pensé que una monja nos interrumpiría.”

Clarissa: “Yo tampoco. Ni una sola vez esperé que, al venir al Pabellón del crepúsculo para un recado, vería al caballero con el que hablé antes y al héroe-sama enfrentándose.”

 

Suimei está muy sorprendido. Él nunca espero entrar en una pelea con uno de los héroes convocados para ayudar a salvar el mundo, pero allí estaba-- Suimei se dio cuenta de que algo está fuera de lugar con lo que dijo Clarissa. Ella vino al Pabellón del Crepúsculo por un asunto. El término “oráculo” no encaja en el flujo de la conversación.

 

Suimei: “Monja-san, sobre el oráculo que mencionaste...”

Clarissa: “¿Te refieres al oráculo de ahora mismo? Pues veras--”

Suimei: “………?”

 

La hermana se inclinó cerca del hacia el oído de Suimei y le dijo unas palabras: “Mentí”. Una risa traviesa sale de ella mientras se aleja.

 

Suimei: “Ha… ¿¡Huh!?”

Clarissa: “¡Si no hiciera eso, Suimei-sama habría destruido al héroe-sama-- Ahem! Algo así habría sido demasiado duro.”

 

Sin embargo, a juzgar por su actitud, proteger al héroe no parece haber sido su intención real.

 

Suimei: “¿Tal vez, tal vez no? Yo podría haber perdido.”

Clarissa: “Ara, ¿quién sabe? ¿Tengo malos ojos?”

Suimei: “No, eso no es cierto...”

 

Saber cómo resultará una pelea es imposible. La gente puede hacer predicciones, pero el caso de la monja parece ser diferente. A pesar de que no es una guerrera, hizo lo imposible y vio a través de él y Elliot. Pero tiene sentido si lo considera una característica de la raza de las bestias. Después Suimei dijo:

 

Suimei: “Mentir sobre el oráculo, ¿está bien? Quiero decir, ¿no eres miembro de la iglesia de la salvación?”

Clarissa: “Sí”

Suimei: “¿Entonces?”

 

Clarissa sacudió la cabeza.

 

Clarissa: “Esto no es algo que alguien al servicio de Arashura-sama debería decir, pero no todo lo que nuestra Diosa-sama dice es correcto. Con eso dicho, ver que te levantas para proteger a los que aprecias fue muy admirable.”

 

Suimei es sorprendido por esas inesperadas palabras, permitiendo a Clarissa tomar su mano dentro de un suave apretón.

 

Suimei: “Eh...”

Clarissa: “Eres un hombre amable. Por favor, nunca pierdas ese corazón.”

 

Clarissa giro sobre su talón con esas palabras y se fue.

 

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Suimei y Elliot llegaron a un acuerdo sobre cómo resolver su disputa gracias a la intermisión de Clarissa. El grupo de Suimei, como si escapara, salió del Pabellón del Crepúsculo para un lugar más tranquilo casi hasta su casa.

Felmenia puso un rostro sombrío mientras decía:

 

Felmenia: “Nos hemos involucrado en una situación escandalosa.”

Suimei: “Si.”

 

Suimei también encuentra que competir para capturar al responsable de los incidentes de coma es una situación inesperada. El rápido ingenio de Clarissa pudo haberlos salvado, pero también los envolvió en un increíble predicamento.

 

Lefille: “...Lo siento, están atrapados en este lío debido a mi oráculo.”

Felmenia: “Eh...? Ah, ¡no- no en absoluto! Lefille, ¡esto no es algo por lo que debas preocuparte! A pesar de cómo se desarrolló esto, ¡todo se resolverá con la victoria! Por lo tanto, ¡sólo tenemos que ganar!”

 

Felmenia se giró hacia Suimei para pedir ayuda al darse cuenta de su desliz verbal. Él, sin embargo, no le está prestando atención alguna, él se detuvo en el lugar con sus brazos cruzados. Sólo mira fijamente el suelo como si intentara perforar un agujero con sus ojos. Su actitud la desconcierta y se alimenta de su nerviosismo.

 

Felmenia: “¿Suimei-dono?”

Suimei: “...Si, tienes razón. En cuanto a la captura de quien está detrás de los incidentes de coma, por ahora, ¿qué hay de ver cómo se desarrolla?”

 

La distracción de Suimei derivo del hecho de que su situación actual es el resultado de la mentira de Clarissa. Incluso si ganan la competencia, eso no resolverá el problema fundamental. A lo mejor, sus problemas sólo se pospondrán. La Diosa podría incluso deshacer todo enviando otro oráculo. Los problemas con la religión nunca terminan bien…

 

Mientras Suimei se pierde en pensamientos tan profundos como el océano, Lefille jalo de su manga. Ella habla con un tono preocupado.

 

Lefille: “Suimei-kun, ¿qué pasa?”

Suimei: “No, sólo estoy pensando en lo que deberíamos hacer a continuación.”

Lefille: “Hmm... ¿No debería ser nuestro primer paso reunir información?”

Suimei: “Sí, excepto...”

Felmenia: “Estate tranquilo, Suimei-dono. Yo, Felmenia Stingray, aun siendo tan indigna como soy, haré todo lo posible.”

Suimei: “Lo siento, dependeré de ti. ¿Puedes reunir información para mí?”

Felmenia: “Por favor confíame esa tarea. Sin embargo... puedo no estar a la altura de tus expectativas.”

Suimei: “No podemos hacer nada. Nuestro oponente es el héroe, después de todo.”

 

Suimei sospecha que los ciudadanos de la Capital Imperial se volverán menos útiles con el tiempo. Que ellos elijan cooperar con el héroe en lugar del oponente del héroe es solamente natural. Aunque probablemente no irán tan lejos como para obstaculizar sus esfuerzos, no demostrarán ninguna buena voluntad hacia ellos. Han sido agobiados con una gran desventaja-- Bueno, superarla no es imposible.

Mientras Suimei se entretiene con esos pensamientos, Lefille levanto su mano.

 

Lefille: “Entonces, también ayudaré a recopilar información.”

Suimei: “No, me gustaría pedirte que hicieras algo más.”

Lefille: “Algo más... ¿quieres que busque al criminal?”

 

Suimei sacudió su cabeza mientras dice;

 

Suimei: “No, no, no hay forma de que pueda pedirle a la actual Lefille que haga algo así.”

 

Tal petición sería demasiado irresponsable.

 

Lefille: “¿Entonces?”

Suimei: “Lefille, necesito que busques en la Capital Imperial y traigas tantos gatos callejeros como puedas.”

Lefille: “¿Ga- Gatos? ¿Qué vas a hacer con los gatos callejeros?”

 

Suimei comenzó explicando su situación con,

 

Suimei: “Bueno, si no podemos pedir ayuda a la gente, entonces sólo le preguntaremos a los gatos.”