Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 43: La compra del hechicero.




Manual




Suimei: “Aquí…?”

Lefille: “Debiera ser.”

 

Suimei y Lefille llegaron a la zona residencial noroeste de Filas Filia, la capital imperial del imperio de Nelferia, varios días después de entrar en la ciudad.

 

Están en el callejón trasero de la zona residencial donde las casas están apretadas juntas entre los edificios altos, únicos de la capital imperial. Las secciones al azar allí son bastante oscuras debido a esos edificios que bloquean el sol. En el mundo moderno, tal situación entraría dentro de la violación de las leyes de zonificación y podría ser objeto de demandas judiciales.

 

Un brote de malas hierbas de color verde profundo los tomo por sorpresa al doblar una esquina. La oscuridad emitida por las sombras de la luz que se desvanece envuelve el follaje verde para crear una sensación de temor y derrota. Si Suimei usara la terminología de su mundo, estos serían los barrios bajos. Es la descripción perfecta. Con sólo un vistazo, puede ver que las casas son de bajo costo.

 

Sí, su primer objetivo al entrar en el Imperio era asegurar una vivienda. Ambos tienen objetivos que cumplir en Nelferia: Suimei quiere adquirir materiales e información mientras Lefille quiere aprender magia en la academia de magia. Por lo tanto, después de dejar la iglesia, buscaron una agencia inmobiliaria. Sin embargo, la administración de la mayor parte del territorio dentro de la Capital Imperial pertenece al gobierno del Imperio, así que al final, se encontraron entrando en una oficina gubernamental. Desde allí se negoció una vivienda adecuada y se remitió a un director de distrito. Hoy van a reunirse con el director, quien a su vez le mostrará a la nueva casa.

 

A pesar de que no están sorprendidos por el ambiente sombrío se detuvieron súbitamente. Lefille le dio a Suimei una mirada de ansiedad:

 

Lefille: “Suimei-kun, ¿este es realmente el lugar?”

Suimei: “¿Mn? Debería estar bien. No tengo ninguna duda de que aquí es donde acordamos reunirnos.”

Lefille: “No, se trata de la locación de la casa. El vecindario está cerca de la calle y la ubicación no está mal, pero ... ¿qué pasa con el ambiente?”

 

Lefille dijo mientras inspeccionaba la zona. Su preocupación empeoraba cuanto más observaba. Como su expresión lo muestra, el lugar donde están no da una buena impresión. La iluminación es débil y un mal olor deriva de los alrededores. La calle principal está cerca, pero incluso desde un punto de vista general, casi nadie diría que es una buena propiedad.

 

Suimei: “Bueno, este es el único lugar que tenían que cumplía nuestras necesidades. Sólo necesitamos ser pacientes por ahora.”

Lefille: “¿Tú crees? Muchas cosas parecen que podrían salir mal aquí...”

Suimei: “Hey, no hay mucho que pueda hacer sobre la luz, pero definitivamente puedo encargarme el olor. Bueno, yo también estaba un poco preocupado...”

 

Él está equivocado, Suimei lo noto después de decir eso. A pesar de que adoptó una actitud de que sera sera, Lefille miro hacia abajo a los ladrillos sucios. Él se pregunta si ella realmente está molesta por su situación de vivienda. Ella suele ser el tipo de persona que daría una risa sin miedo, independientemente de la situación.

 

Suimei, familiar a los problemas que agobian a Lefille, dijo:

 

Suimei: “¿Qué? ¿Sigues preocupada por ese oráculo?

Lefille: “¡O-obviamente! ¿Cómo no podría estar preocupada después de haber oído tal cosa?”

 

Esa revelación -concedida por el oráculo de Arashura en la Iglesia de la Salvación, vomitada por ese sacerdote- era imprevisible. La instrucción que Lefille recibió dice: “Lucha contra los Demonios junto a los Héroes dentro del Imperio”. Ninguno de ellos ha visto al Héroe de El-Media, pero ahora esa diosa quiere que Lefille viaje con él. Esa petición es tan repentina, que prácticamente hace que su razón de venir a la Capital Imperial ser solo para reunirse con él.

 

Lefille parece bastante reacia a seguir esas órdenes. Ella se perdió a si misma por completo en la iglesia y todavía tiene que recuperar su compostura. Sus ojos abatidos son el resultado de esa persistente melancolía.

 

Suimei: “No es que tengas que escuchar las palabras de Arashura. ¿No estaría bien decir que se te olvidó?”

Lefille: “Yo ... yo no puedo hacer tal cosa. Como alguien que ha recibido el favor de la diosa Arashura, no cumplir con sus órdenes sería deshonroso.”

Suimei: “Deshonroso... ¿así que es acerca de tu poder? ¿Pero que no fue arbitrariamente impuesto sobre ti? Quiero decir, no es como si tú lo hubieras pedido. Cuando se mira desde esa perspectiva, ¿su premisa no se vuelve defectuosa?”

Lefille: “Eso podría ser el caso...”

 

Las palabras de Lefille salieron disparadas hacia el final. Como un creyente piadoso, está preocupada por el laberinto llamado fe. Los devotos a veces creen que sus deseos son malos y que tienen el deber de castigarse a sí mismos.

 

No, eso es erróneo, decir que son intimidados para ahuyentar su maldad es más preciso. Eso es porque las personas que viven vidas limpias y hermosas desarrollan valores fuertes. Esa obstinación los pone entre una roca y un lugar duro. Sin embargo, eso es sólo si se deja tal y como esta-

 

Suimei: “Entonces, ¿quieres cooperar con el Héroe de El-Media?”

Lefille: “¿Cómo puedes decir algo tan terrible? ¡No hay manera de que quiera hacer eso!”

Suimei: “Entonces, ¿cuál es el problema…? Esa irracionabilidad es la razón perfecta para actuar como si no hubieras oído nada...”

 

Tanto la cabeza como los hombros de Lefille se desploman cuando ella se resistió de su incapacidad para rechazar esta petición. Realmente no quiere hacerlo.

 

Lefille: “Eso es extremadamente irrespetuoso para las palabras de la diosa. Si lo hago y algo sucede...”

 

¿Quiere hacerlo o no? Está siendo absorbida por una ola de auto condena, que la deja incapacitada para actuar. Eso significa que no es que ella se ató a las palabras de la diosa, sino a sus propias emociones.

 

Suimei: “Entiendo, déjamelo a mí.”

Lefille: “Eh- ¿qué quieres decir, ‘déjamelo a mí’?”

Suimei: “Solo eso. Si no quieres seguir al Héroe de El-Media, entonces quédate conmigo. Si aún vas, entonces encontraré una manera de ir contigo independientemente de lo que cualquier persona diga. Está bien, ya que lo hago por mi propia voluntad, ¿verdad?”

 

Lefille desvío la mirada y se quedó tímidamente en su lugar.

 

Lefille: “Ah ... tienes razón, gracias ...”

Suimei: “¿Huh? ... S- sí.”

 

Suimei se sonrojo mientras su corazón late más rápido.

Fue entonces cuando ...

 

“¡Oh, ahí está usted!”

 

 Una voz atravesó la atmósfera de color de rosa que había entre Suimei y Lefille.

 

Suimei se volvió hacia la voz para encontrar a una linda chica joven con el pelo brillante vestida con ropa que hacia fácil moverse. Ella tiene una cara encantadora con grandes ojos redondos, junto con pupilas grandes. Un tatuaje de una línea corre a través de su mejilla a la nuca y hasta su cuello. Es pequeña. Su estatura y pechos son también pequeños. Todo en ella es pequeño. De un vistazo, se parece a Lefille. ¿Otra niñita? No, técnicamente, Lefille no es una niña ... Pero si se utiliza lo que sucedió en la oficina de aduanas como estándar, entonces encontrarse a chicas así no es tan extraño.

 

El rostro de la muchacha se distorsiona ante la expresión de Suimei. Ella muestra desagrado abierto hacia él.

 

“Oye, tú, ¿qué hay con esa mirada?”

Suimei. “No, lo siento. Es que he estado viendo a muchos niños últimamente.”

“¡Ni-niño!? ¿Estás hablando de mí?”

Suimei: “… ¿Sí?”

 

Los ojos de la chica se volvieron hostiles ante las palabras de Suimei. La nitidez de su tono alcanza un nivel inimaginable de alguien con una apariencia tan hermosa.

 

“Eh, tú, de la forma en que lo veo, eres más joven que yo. ¿sabes?”

Suimei: “Haa? ¿Soy más joven?

“¡Sí, más joven! Pareces un chico que acaba de salir de la Escuela de la Iglesia de la Salvación.

Suimei: “......”

 

¿De qué está hablando esa chica? Por lo que Suimei puede decir, él es más viejo, sin embargo, se molestó y lo llamarlo su menor. ¿Podría esa chica realmente ser un mago que está manipulando su apariencia para parecer más joven?

Lefille se dio cuenta de lo que está pasando y toco el hombro de la muchacha:

 

Lefille: “¿Podrías ser un enano?”

“Sí, eso es correcto, yo soy un verdadero enano. Tanto mi padre como mi madre eran enanos lo que me convierte en un verdadero enano.”

Suimei: “???”

Lefille: “Acabas de decir, ‘ahí está usted’ ¿Eso significa que…?”

“¡Sí, lo has adivinado! Soy el gerente de distrito de esta área, Jilbert Gliga.”

Suimei: “Umm ... Estoy siendo dejado atrás.”

 

Suimei entro en la conversación con una expresión preocupada.

 

Jilbert: “Ohh?”

 

La chica-Jilbert Gliga distorsiono su rostro y dijo, “¡bastardo!” Su lindo rostro se ha desvanecido sin dejar rastro.

 

Jilbert: “¿Qué estas siendo dejado atrás? A pesar de que esta niña de aquí es bastante inteligente, tu pareces bastante estúpido.”

Suimei: “Bastante estúpido, dices ...”

 

El choque floto sobre el rostro de Suimei ante su manera áspera de hablar. ¿Qué razones podía tener para decir tales cosas? Es amable con Lefille quien reconoce que es una enana.

 

Suimei: “Parece haber habido un malentendido. Esta es la primera vez que conozco a un enano.”

Jilbert: “¿Oh? ¿Así que esa es la razón? Entonces no se puede evitar si se malinterpreta.”

Suimei: “... Esta es una pregunta grosera, pero ¿cuántos años tienes?”

Jilbert: “¿Yo? Este año cumplo 21 años. “

Suimei: “Supongo que realmente eres mayor que yo ...”

Jilbert: “¡Así es! Parece que sabes cómo enderezarte y hablar con respeto. Bueno, bien.”

 

Dijo Jilbert mientras acaricia su espalda baja. A continuación, golpea el hombro de Lefille como si dijera: “Tu eres buena tal como eres”.

 

Un enano. De acuerdo con la mitología nórdica, se clasifican como espíritus que viven de la tierra. Como seres que comparten sus orígenes con los hermosos elfos, los enanos actúan como su antítesis con su tez oscura y fea. Son criaturas similares a las de los elfos oscuros. Según las historias, son maestros herreros e ingenieros con la capacidad de crear herramientas capaces de rivalizar con los dioses. Se representan compitiendo o cooperando con ellos. El folklore también afirma que son amables, traviesos y pequeños en estatura.

 

También se supone que tienen barbas a la par con sus cuerpos pequeños. La edad y apariencia física no parecen estar interconectadas... No es que haya ningún punto en pensar en ello. Después de todo, este es un mundo paralelo.

 

Jilbert se lleva bastante bien con Lefille y le cuenta varias historias sobre ropa. Es una conversación animada, pero tienen que ponerse en marcha.

 

Suimei: “Perdone, pero ¿le importaría mostrarnos la casa?”

Jilbert: “Hmm? Oh sí, eso es correcto. Estás aquí para ver una casa. Lo olvide por completo.”

Suimei: “Por favor, no olvides el motivo de nuestra reunión.”

Jilbert: “Relájate, los hombres de verdad no se preocupan por pequeñeces. ¿Qué eres? ¿un virgen?”

 

Jilbert se burla de Suimei con una sonrisa. Al igual que las historias dicen, los enanos tienen un camino con las palabras.

 

Suimei: “Gu…”

 

Jilbert pronto los llevo a una casa intercalada entre dos casas más grandes.

 

Jilbert: “¿Es como lo solicitaste, o quiere algo más grande?

Suimei: “Hmm ...”

 

Suimei examino el interior todo el camino hasta el techo mientras entraba. Mucho tiempo parece haber pasado desde que alguien utilizó el lugar, pero la construcción es sólida, construida con suelo de madera y fuertes vigas de apoyo. La plomería interior única del Imperio no deja nada de qué quejarse.

Los tres revisan las habitaciones antes de regresar a la entrada. Jilbert pregunto con ansiosa anticipación:

 

Jilbert: “¿Qué tal?”

Suimei: “No está mal. No sólo cumpliste mis peticiones, las superaste.”

Jilbert: “¡Por supuesto! ¿De verdad crees que dejaría que mi cargo caiga en desgracia?”

 

Dice ella mientras infla su pecho plano.

Lefille desvía los ojos hacia el suelo y adopto un tono formal.

 

Lefille: “Eso es genial, Suimei-kun. Realmente eres muy capaz.”

Suimei: “¿Huh?”

 

Lefille le dio a Suimei su bendición, pero su forma de hablar es antinatural, casi como si se hubiera convertido en otra persona. Los cambios sutiles en su voz, sin embargo, son evidencia de la duda circundando dentro de su corazón. Su voz se estremeció cuando dice:

 

Lefille: “Yo ... todavía tengo que encontrar un hogar para mí.”

Suimei: “...? ¿No te vas a quedar aquí?

Lefille: “¿Puedo? Pero esta es tu casa, Suimei-kun. ¡Debería encontrar un lugar para mí!”

Suimei: “¿Para qué? ¿No es este lugar lo suficientemente grande para los dos?”

Lefille: “Eh- Eso es ... ¿No te molestaré?”

 

Sus grandes ojos están abiertos de par en par con asombro por el choque de este desarrollo inesperado que se muestra en su voz y cara.

De ninguna manera, ella no se hizo distante porque estaba preocupada por eso, ¿verdad? Sin embargo, preocuparse por eso es parte de su encanto.

 

Suimei: “No me molesta ni un poco. Éste era mi plan desde el principio.”

Lefille: “¡En serio!”

 

Lefille gradeció a Suimei con deleite. Ella entonces se inclinó hacia él y susurro para reconfirmar sus palabras y asegurarse de que ella no lo escuchó mal.

 

Suimei: “Completamente. Tu tamaño actual es un problema grave, pero también está tu maldición. “

Lefille: “Eso es... No tienen nada que ver contigo. Además, ¿no tienes tus propios problemas?”

Suimei: “Sí, pero tenía la intención de resolverlos a tu lado.”

Lefille: “- !?”

 

Lefille quedo tan sobrecogida por la oferta de Suimei que lo abrazo con todas sus fuerzas.

 

Lefille: “¡Gracias, Suimei-kun!”

Suimei: “No ... no es nada ...”

 

La suave mejilla de Lefille se froto contra la de Suimei, llevándolo a preguntarse cómo es que ella está tan conmovida por la emoción. Ahí es cuando recordó que ella ha estado actuando por su cuenta todo este tiempo. Por lo tanto, su comportamiento ahora no debería en lo más mínimo ser considerado irrazonable.

Suimei sintió una mirada inquietante durante ese momento embarazoso.

 

Jilbert: “......”

Suimei: “¿Qué sucede, Jilbert -san?”

Jilbert: “Eh, bastardo, no me digas que eres el pedófilo que se arrastra por las calles del que he estado escuchando.”

Suimei: “No, no, no lo soy ...”

 

Dejo a Lefille de lado para poder explicar la situación, pero Jilbert le mando una mirada sucia mientras retrocede unos pasos.

 

Jilbert: “Quédate atrás. Mantén una distancia de por lo menos cinco pasos en todo momento. Lefille aléjate de ese tipo.”

Suimei: “Escucha lo que digo. Esto es sólo un malentendido...”

Jilbert: “Eso es lo que dices, pero en verdad, estás podrido hasta la medula.”

Suimei: “Oh, lo que sea ... Vamos a seguir adelante con eso. ¿Cumplió mi otra petición?”

Jilbert: “Mm ... Oh, sí. Es por allá.”

 

Jilbert dio una respuesta aguda y rápidamente los llevo a una habitación en el interior.

 

Lefille: “.... Suimei-kun, ¿de qué está hablando Jilbert?”

Suimei: “El baño.”

Lefille: “¡Un baño! ¡Esta casa viene con un baño!”

 

La emoción entro en la voz de Lefille a su respuesta.

Jilbert, al oír la conversación, se vuelve para mirar a Lefille.

 

Jilbert: “Por supuesto. ¿No es éste el Imperio? Todas las casas dentro del Imperio tienen un baño.”

 

Ella declaro con una voz orgullosa.

Lefille, al oír eso, se precipito hacia Jilbert. Suimei también se apresuró por detrás. El baño es precioso, hecho de piedras pulidas y yeso brillante. Dentro hay una bañera nueva, de madera.

Jilbert aplaudió cuando le pregunto:

 

Jilbert: “¿Está bien?”

Suimei: “Wahh ...”

 

Suimei se quedó sin palabras al entrar en la habitación.

 

Los ojos de Lefille brillan con anticipación mientras mira a su alrededor. Los habitantes del Imperio tienen el hábito de tener baños, similar a su país de origen, Noshias. En el Reino Aster, sin embargo, ni siquiera tiene el hábito de bañarse. En su lugar, la gente allí se limpia con un paño al vapor. Como resultado, su estancia allí fue muy estresante. Es una de las razones por las que tenía tanta prisa por ir al Imperio.

 

Suimei, siendo de un mundo paralelo, también sufrió una frustración similar. Por lo tanto, él pensó en adquirir una casa asegurándose que tendría cuarto de baño con una bañera, de una manera u otra.

Lefille se olvidó por completo de Suimei en su excitación. El baño parece ser indispensable para las chicas que saben la importancia de bañarse.

 

Lefille: “Suimei-kun, es un baño! ¡Un baño! ¡Tomemos uno hoy!”

 

Su calma habitual no se podía encontrar en ninguna parte. Hay una gran brecha entre eso y el comentario escandaloso que acaba de hacer. Suimei deja esos sentimientos a un lado y dice:

 

Suimei: “Tendrá que esperar hasta mañana. Todavía tenemos que limpiar la habitación y preparar una variedad de cosas.”

Lefille: “¿Ah en serio?”

 

Los hombros de Lefille cayeron al oír que no podrá tomar un baño hoy.

Durante la mitad de ese intercambio, Suimei volvió a sentir una mirada extraña.

Jilbert lo mira desde el costado.

 

Jilbert: “......”

Suimei: “… ¿Qué? ¿Por qué me estás dando una mirada tan sucia?

Jilbert: “Oi, realmente eres ese pedófilo bastardo, ¿no?”

Suimei: “No puedo pensar en nada de lo que acabo de decir que podría haberte dado esa idea.”

Jilbert: “¿No acaba de decir Lefille que quiere bañarse hoy? ¿No significa eso que van a entrar juntos?”

Suimei: “¡E,e ...espera sólo un segundo! ¡Nunca dijimos nada de eso! Algunas palabras fueron omitidas de esa conversación. ¡Lefille y yo no vamos a bañarnos juntos!”

 

Lefille, por alguna razón, le dio a Suimei una expresión de ansiedad ante su declaración.

 

Lefille: “.... Suimei-kun, ¿bañarse conmigo es tan detestable?”

Suimei: “¿Huh? Lefille, ¿qué estás diciendo?”

Lefille: “¿Es desagradable?”

Suimei: “¿Eh? No, eso no es ...”

Jilbert: “Oi, ¿qué pasa con esa vacilación bastardo pedófilo ... Eres el enemigo de todas las de las mujeres enanas...”

Suimei: “E-E-E- E- Eso es! ¡Es un malentendido ...! “

 

La mala articulación de Suimei fue como tirar agua y verla derramarse por el desagüe. Independientemente de lo que diga, Jilbert está decidida a verlo como un lolicon. Todo lo que puede hacer es bajar la cabeza con resignación.

 

Suimei: “Haa ...”

 

Su mirada severa provoco un suspiro. ... Sin embargo, fue capaz de adquirir un hogar. Con eso, ahora puede comenzar a investigar el círculo mágico usado para invocar a los héroes. Tener una base de operaciones es prioritario en el estudio de la magia. No sólo los objetos mágicos necesitan ser hechos a mano, sino que también las ceremonias mágicas necesitan una sala para ser conducida. En general, tener un lugar de trabajo aumenta drásticamente la tasa de investigación mágica.

 

Jilbert: “Oi, quédate lejos de mí, bastardo pedófilo.”

Suimei: “¡Deja de decir palabras tan irresponsables tú, loli legal! Como te he estado diciendo, ¡no soy un lolicon!”

 

Suimei se mete en el estilo grosero de hablar de Jilbert.