Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 29: El final de la Fe.




Manual




—Recuerdo haberlo escuchado de alguien en algún momento.

 

Nunca hagas de lado aquello en lo que crees.

 

Aún recuerdo muy bien esas palabras.

Fue lo que me dijo un buen amigo cuando pensé en abandonarlo todo durante el riguroso entrenamiento para controlar el poder del espíritu.

 

Define tu objetivo y persigue tus metas, si alguna vez pensaste en convertirte en la esperanza de alguien, no olvides nunca estas palabras.

 

—Así es, cree en los demás, cree en ti mismo. Y sobre todo nunca te rindas con aquellos que creen en ti.

 

Por eso… Nunca hagas de lado aquello en lo que crees.

 

Está bien si no crees en la Diosa. Está bien no esperas un milagro. Aun así, nunca defraudes a aquellos que confiaron en ti hasta el final. Si lo haces sin duda podrás conseguir lo que más deseas, podrás proteger aquello que quieres proteger. Alguna vez escuche palabras tan fuertes y amables como esas. Es porque existían esas apalabraras, porque esas palabras se quedaron prendadas en mi corazón, es por eso que nunca pude sacar esas palabras de mi pecho.

 

Aun en este momento sigo creyendo en ellas. Precisamente porque creo en ellas es porque tengo que ir—

 

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

 

 

Corriendo. Sí, ella estaba corriendo con toda su fuerza. No se detuvo incluso cuando sus piernas comenzaron a doler. Sólo el hecho de que había alguien esperando por ella hizo a Lefille correr sola atrás el camino por el que llegó tan rápido como pudo.

 

Aprovechando los poderes extraordinarios en su cuerpo, Lefille se apoyó en la brillante bendición carmesí de la diosa y corrió. Atravesando el bosque, rompió las ramas con fuerza y ​​corrió como si estuviera aplastando la tierra bajo sus pies. Incluso cuando la imagen del peor escenario de casos parpadeaba en su mente — aun así, mientras existiera la posibilidad de que aquellos que esperaban aun estuvieran bien, ella creería

 

Lefille: “………”

 

Sólo podía ver el cielo nublado y sombrío y escuchar los ruidos poco naturales de las ramas, lo que hacía la atmósfera aún más misteriosa ... Pero reflejado en sus ojos, algo apareció de repente en su camino.

 

Así es, había innumerables cuerpos pavimentando el camino por el que había llegado. Los restos de los Demonios que bloquearon el camino de la chica que va con la gente que la espera.

 

Para matar a Lefille, el General Demonio, Rajas, probablemente reunió a todos sus lacayos en las inmediaciones. Si llegara más tarde el bosque y las colinas en un radio de 10 millas serían inundados por los Demonios. Sería imposible escapar entonces.

 

Rajas probablemente estaba en la zona también.

 

Esa cosa que se llevó a todos los que son valiosos para Lefille, haciendo que la gente que ella amaba sufra en la agonía de la muerte. Incluso extendió sus garras a personas ajenas a ella. Aquella cosa despiadada esperaba con impaciencia.

 

Como si hacer sufrir a los humanos fuera lo único de lo que se alegraba. Ese ser maligno probablemente se burlaba en aquel lugar.

Las voces que Lefille no podría oír la alcanzaron. Le estaban pidiendo que los salvara, pidiendo la salvación. Fueron las voces de la gente a la que no pudo salvar, aunque escuchara sus súplicas.

Por eso no podía dejarlo solos, para evitar de nuevo esa tragedia.

Lefille reconoció la ardiente furia en su corazón, y en este momento.

 

 --¡No vayas! ¡Lefille! --

 

Lefille: “Ah…”

 

De repente, los restos de su memoria resonaron en sus oídos. Las voces que ella no podría oír de nuevo, hizo que su corazón ardiera por la ira.

 

Esa voz le agarró el corazón con fuerza, y la chica no pudo reprimir sus recuerdos que fluían sin detenerse. Algo importante parecía brillar en su corazón, una sensación de pérdida que ella quería ignorar aún si se demoraba.

 

Así es, el que detuvo a Lefille, cuya capacidad era más que humana. El joven increíble con el que se estaba familiarizando, que le impedía escapar. Su nombre es Yakagi Suimei. Ella lo conoció en Mehter, la capital de Astel. Un mago que era un poco raro.

 

Aparte de su pelo negro, que era un espectáculo raro en esta región, no tenía ninguna otra característica, un joven que parecía como si pudiera desvanecerse en el viento en cualquier momento. Si tuviera que enumerar una cosa única sobre él, ésa serían sus ojos amables. Aunque llevaba indumentaria que no era diferente de los demás, todavía tenía una sensación exótica acerca de él. No, el aura que lo rodeaba no podía describirse tan simplemente con esas palabras. Era un mago distinto a los que la muchacha había visto antes.

 

Afirmó ser un viajero que se dirigía a Nelferia, pero no conocía el sentido común de este mundo por alguna razón. Recientemente, descubrió que poseía un conocimiento excepcional y sorprendente.

 

En pocas palabras, su personalidad era cálida y amable. Como un mago, él debería ser engreído y reservado, pero sus acciones y palabras se sentían ingenuas en todos los sentidos, y su carácter era lejos de ser frío.

 

Ese día, cuando se separó de la caravana y persiguió a Lefille, era fácil deducir que esa era su personalidad. Definitivamente estaría en peligro si la seguía, pero Suimei todavía lo hizo sin ningún pesar. Él siempre tiene su mejor interés en el corazón, e incluso levanto sus palabras a Lefille pidiéndole que se detuviera e intento aliviar su corazón cansado de todos sus reveses. Por eso podía comprender más o menos su carácter.

 

Y esa no era la única parte de su carácter que ella captaba.

 

Esa noche, cuando la maldición del Demonio se activó, abrazó suavemente a Lefille a pesar de sus vergonzosas acciones.

 

Lefille (Cierto. En ese momento yo …)

 

 Así es, ella tenía miedo en aquel entonces.)

 

Ella sintió que el joven que notó que algo estaba mal y se acercó a ella era aterrador.

No importaba lo amable y sincero que fuera, seguía siendo un hombre. Si él veía cómo estaba y que estaba haciendo algo vergonzoso, no sabía qué le haría.

En el momento en que sus brazos la envolvieron, su corazón se llenó de miedo hacia el joven que estaba preocupado por ella y quería ayudar.

Al final, Lefille vio que las emociones en sus ojos eran opuestas al miedo que sentía, y no había ni un solo fragmento de violencia en ellos.

 

En sus ojos estaban la luz de la simpatía y la empatía. Normalmente, debería sentir que su aspecto vergonzoso era asqueroso. Pero a pesar de eso, las manos que la tocaban eran tan suaves. Él no perdió la cabeza a sus deseos que surgirían naturalmente. Las manos que tocaban su piel temblaban silenciosamente debido a su ira hacia la maldición.

 

Ella gimió a su toque, y cuando se dio cuenta, oyó sus disculpas por no ser útil. Era una voz débil y deprimida, lamentando su incompetencia para romper la maldición.

No tenía ninguna obligación de deshacer la maldición en primer lugar, y no tenía que disculparse. Pero, aun así, aún se disculpaba como si fuera el culpable.

 

Y cuando llegó el momento de su abrupta despedida, lo que dijo palabras de moderación para ella. Sus acciones hechas por su seguridad no tenían ninguna posibilidad de ser maliciosas.

 

Lefille: “Suimei-kun ...”

 

Por eso está bien ahora. Debido a la forma en que era, Lefille no quería que se encontrara con más peligro. Él no debía estar alrededor de ella, de ella quien sólo podía dirigirse por el camino de la destrucción.

Si él pudiera esconderse en el bosque obedientemente, pronto terminaría todo. Podría derrotar a Rajas, o todo terminara con ella siendo derrotada por Rajas, de cualquier forma, todo sería más rápido.

 

Así es, no había nada que pudiera agradarle más que él poniéndose a salvo.

 

- Incluso si ella no podía ver su sonrisa alegre otra vez.

Incluso si su voz que intentaba detenerla seguía resonando en sus oídos.

Incluso si la última expresión que vio en su rostro era una mezcla de tristeza y ansiedad.

 

Ella sabía que su elección era simplemente un desasosiego. Todo lo que hablaba de ayudar a los que la abandonaron, era una forma de traición a los sentimientos del que vino a ayudarla sin dudarlo. No había ningún merito en salvar a una chica como ella.

Pero, aun así, aunque las cosas fueran así,

 

Lefille: “Esto está bien. Esto es…”

 

Le costaba reprimir sus lágrimas, era un calor que brotaba como una marea desde lo más profundo de su corazón. Estaba lleno de dolor y angustia, el dolor de no tener más remedio que soportar tal suerte. Si hubiera podido conocer a ese joven de otra manera, ¿tendría tal final? Cuando él la siguió, cuando él charló con ella mientras lidiaba con su torpeza, cuando él trató de detenerla. Ella se sintió muy feliz en cada uno de estos momentos.

 

Es por eso que emociones que nunca sintió antes se derramaron cuando recordó esos momentos. No era la tristeza de cuando una persona querida muere, ni el dolor de perder un hogar que ya no estaba. Era un dolor que se aferraba a su corazón, su renuencia a separarse de él.

Pero ella no quería correr más. No quería ver a nadie más morir. Estando indefensa mientras alguien fuera de ella estaba siendo atormentada, ella ya había tenido suficiente de esas cosas.

 

Lefille: “... Ugh.”

 

Por eso, es por eso que, en este momento, ella se limpió los cálidos pensamientos que caían de la esquina de sus ojos y corrió con toda su fuerza.

 

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

 

Lefille, al abrirse paso por las cosas que le atravesaban, finalmente llegó a este lugar.

 

Si se concentraba en sus sentidos, podía detectar la presencia de múltiples seres humanos y Demonios. Ya podía percibir la extraña atmósfera de este lugar desde lo más profundo del bosque, y Lefille cortó todo lo que le bloqueaba el camino y salió corriendo.

 

Era una llanura abierta donde el crecimiento de la vegetación parecía antinatural. Era casi el atardecer, pero el aire seguía siendo pesado cuando ella tomó en la escena ante sus ojos

 

Un terrible infierno.

 

Lefille: “- ¿Qué ?!”

 

Lo primero que asaltó a Lefille, que oraba por haber llegado a tiempo a medida que se abría camino a través de los árboles y se precipitaba hacia afuera, era el olor entumecido de la sangre. Y la razón detrás del olor sangriento apareció en sus claros ojos. Le hizo dudar si había tropezado con un sitio de ejecución.

 

¿Son estos los subordinados de Rajas? Varios Demonios cubiertos de una oscura aura demoníaca estaban destrozándolo todo. Algunas de las personas estaban ocupadas corriendo por sus vidas, mientras que otras estaban cubiertas de heridas y acostadas en un charco de sangre, probablemente muertas por los ataques de los Demonios. El caos reinaba y los rugidos, los lamentos y la risa se podían oír.

 

Esta escena que Lefille había presenciado antes y no quería volver a verla la llenó de rabia.

 

Lefille: “Ohhhhh!”

 

Permitiendo que sus emociones controlaran su cuerpo, Lefille cortó entre a un Demonio enfrente de ella.

El Demonio no pudo reaccionar a tiempo ante el repentino ataque de Lefille.

El corte vertical brillaba con un resplandor carmesí. La suciedad y la agonía del Demonio fueron dispersados por su gran espada, enviando al demonio a volar en dos pedazos.

 

Ya se tratará de los supervivientes luchando o los Demonios que los superaban a ellos, todos los ojos cayeron sobre ella. Con el fin de confirmar lo que estaba sucediendo, todos vieron al intruso que finalmente llegó después de muchas dificultades.

Uno de ellos se dio cuenta.

 

“¡Eres, tú!”

 

No estaba preguntando quién era la jovencita, era la exclamación de alguien que encontró a alguien familiar.

No era demasiado tarde, todavía había supervivientes. Todavía había gente rodeada por Demonios, esperando el rescate. Gente que resiste a la muerte en una situación desesperada.

Sí, lo logró. Con el fin de proteger a los que esperan un milagro.

La muchacha vino a ayudarlos, en respuesta a sus súplicas. Ese debería ser el caso,

 

Pero ...

 

“¿Por qué demonios estás aquí?”

 

Lo que la saludó fue la voz despiadada de la rabia.

 

Lefille: “¿Qué ...?”

 

Su movimiento se volvió rígido debido a la súbita hostilidad y disgusto. ¿Por qué fue tratada con palabras tan mal intencionadas, aunque corrió aquí porque todo el mundo estaba en peligro?

 

“Sra. Grakis ...”

 

Era una voz que provenía de otro lugar. La voz de voz baja provenía de un hombre de mediana edad, el líder de la caravana Galeo. Sólo sobrevivió este largo tiempo porque era un comerciante no involucrado en la lucha. Pero su voz temblaba de rabia. Sus ojos estaban llenos de odio dirigido a Lefille. Esos ojos parecían estar diciendo que el culpable estaba ahí.

 

Lefille: “Sr. Galeo ...”

Galeo: “¿No te dije que te fueras de la caravana? Los Demonios atacaron porque estás aquí.”

Lefille: “E-Eso podría ser así, pero ahora no es el momento de hablar de eso ...”

 

Así es. En este momento, estaban a punto de caer al ataque de los Demonios. Tal conversación sin sentido debería guardarse para más tarde, este no era un lugar seguro para hablar.

Pero contrariamente a lo que pensaba Lefille, la gente a su alrededor respondió.

 

Galeo; “¿No es el momento de hablar de eso...? ¿No es por eso que fuimos atacados por los Demonios? “

Lefille: “Ugh ...”

 

Lefille no tenía ningún motivo para defenderse de a la acusación. Era su culpa que los Demonios estuviera aquí, de modo que la muchacha sólo podía soportar estas crueles palabras.

 

Mientras Lefille mantuvo a los Demonios a raya mientras tomaba el estallido irrazonable que ella no podía negar, el hombre con la cara ensangrentada que gritó al principio mostró una expresión de sorpresa.

 

Escolta: “Espera ... Tú, ¿por qué sabes que estamos siendo atacados?”

Lefille: “Uno de los aventureros que acompañaban a la caravana me habló del ataque, así que ...”

Escolta: “Dices que él te dijo ... ¿Quieres decir que de algún modo te encontró a pesar de que no sabía dónde estabas?”

Lefille: “Sí.”

 

Lefille asintió con la cabeza y el escolta siguió:

 

Escolta: “¿Cómo llegaste tan rápido?”

Lefille: “Ya te dije que no es momento de hablar de esto ...”

 

Lefille le recordó, pero la escolta la ignoró.

 

Escolta: “Respóndeme.”

Lefille: “Ughh ...”

 

El escolta no dejó ningún espacio para la negociación y el aire estaba tenso. Hizo que la horrible aura de su cuerpo ensangrentado fuera aún más misteriosa. ¿Pero por qué estaba sucediendo esto? Debían saber la urgencia de la cuestión, ¿por qué se estaban molestando con detalles tan triviales?

 

Lefille: (Oh no.…)

 

Esto es malo, tenemos que fortalecer nuestras defensas, pensó Lefille. Su concentración se vio interrumpida por la conversación. Pero cuando cerró la boca e inspeccionó el entorno, vio que los Demonios estaban burlándose.

 

Eran como espectadores observando una fea pelea interna.

 

Lefille: “Qué.”

 

¿Por qué los Demonios no mostraban ningún signo de ataque?

 

¿Por qué no atacaron a todo el mundo? La insidiosa risa envió un escalofrío por el cuerpo de Lefille. Si quieren matar a la caravana, ahora sería la mejor oportunidad para hacer eso, así que ¿por qué detuvieron sus garras ensangrentadas? Una extraña atmósfera colgada en el aire. Esta era una cuestión de vida y muerte, así que ¿por qué ignoraron este punto, e insisten en interpretar un drama tan poco elaborado?

 

Escolta: “Oye, ¿estás escuchando?”

 

Justo cuando Lefille estaba desconcertada por esta situación, la escolta de repente le gritó.

 

Lefille: “- ¡Tch!! ¡Eso no importa!!  es necesario reagruparse ahora y escapar!!”

Escolta: “¿Escapar? ¿A dónde podemos correr? ¡Hay Demonios por todas partes aquí! ¡Cualquier cosa que hagamos será inútil!”

Lefille: “Eso podría ser así, pero ...”

Escolta: “No intentes esconderlo.”

Lefille: “¡No estoy escondiendo nada!”

Escolta: “... No quieres decírnoslo. ¿verdad?”

Lefille: “¿¡Qué-!?”

Escolta: ¡No te atrevas a mentir! ¡Has estado rondando alrededor de nosotros todo este tiempo! ¡Es por eso que pudiste venir aquí tan rápido! ¿No es así?”

 

Ella usó el poder de los espíritus en el bosque y corrió aquí desde lejos. Ella no estaba cerca. Pero, ¿cómo explicarlo? No había ningún uso en decirlos,

 

Escolta: “¿¡Es por eso que nos atacaron verdad!? ¡Porque no te fuiste y estabas en el área es que fuimos atacados!”

Lefille: “¡No! ¡Eso no es cierto!”

Escolta: “¿¡No es verdad!? Entonces, ¿cómo llegaste tan rápido? “

Lefille: “Ughh ...”

 

Así que por eso estaba tan furioso. Un indescriptible resentimiento la asaltó. Después de eso, ella fue bañada por miradas de rencor.

 

¿Realmente quieren echarme la culpa hasta ese punto?, Los seres humanos que estaban al borde de la muerte desahogarán sus emociones negativas de maneras arbitrarias. Ese es rl tipo de criatura lamentable conocida como humano.

 

Escolta: “Grakis, tu...”

Lefille: “Yo…”

 

Como si estuviera siendo golpeada repetidamente, el impacto de las acusaciones hizo que la chica sacudiera la cabeza.

 

Estos infundados rumores que empujaban toda la responsabilidad sobre ella le dieron a Lefille la ilusión de que el mundo giraba alrededor de ella. La hostilidad y la censura le privaron de su equilibrio.

 

¿Por qué me culpan? ¿Por qué deben maldecir y jurar en un lugar como este? Vine por el bien de todos. Aunque estoy arriesgando mi vida en este lugar olvidado por Dios para salvar a todos.

A pesar de que hizo esto por todos, e incluso rechazó las suaves manos de ese joven,

 

Lefille: “¿Por qué?... estoy aquí para salvar a todos ...”

Escolta: “¡Cállate! ¡Todo es tu culpa! ¡Sólo nos encontramos de esta manera por ti!!”

Lefille: “Yo …”

 

Las acusaciones y los juramentos eran como una maldición. ¿No hay ninguna excepción, todo el mundo piensa que es mi culpa? Lefille sólo vino aquí con la esperanza de que todo el mundo estuviera a salvo, pero todavía tenía que soportar sus abominaciones y maldiciones.

Los perjurios de todo el mundo cayeron en la cabeza de la chica, cuando un rugido doloroso estalló.

 

“Gaaaaaaaa”

 

Un grito resonó en el momento en que una vida fue arrancada. Desplazando su mirada hacia el origen del sonido, Lefille vio un brazo tan grueso como un tronco que sobresalía del pecho de uno de los escoltas. Eso fue definitivamente un brazo de un Demonio.

El escolta que fue asesinado por este golpe penetrante y cayó fláccido al suelo. Apareciendo detrás de él estaba-

 

Rajas: “Por fin estás aquí, Espadachín de Noshias.”

Lefille. “-, Rajas!! ¡¡Bastardo!!”

Rajas: “Eres arrogante como de costumbre. ¿Qué, estás tan ansiosa de tomar mi cabeza?

 

Su intento de matar estaba dirigido a Rajas que se burlaba de ella. No había nada más que decir, ¿no era esto obvio? Porque este bastardo que era una encarnación de destrucción y violencia tomó todo lo importante de ella. Sin duda, su hostilidad y su impulso asesino le apuntaban. Sí, debido a esta rabia-

 

Lefille: “¡Todo es culpa tuya, tú ... hiciste todo esto!”

 

Debido a la tragedia que ocurría ante ella una vez más, ya no podía reprimir sus emociones. Estas palabras se derramaron a causa de sus intensas emociones. Pero no estaba claro cómo Rajas interpretaba sus sentimientos, mientras miraba a su alrededor y se reía como si estuviera esperando estas mismas palabras.

 

Rajas: “¿Qué estás diciendo?, esto es tu culpa, mujer de Noshias Este montón de gente sólo se encuentra con la desgracia porque estás aquí, ¿verdad? “

 

Rajas sonrió con sinceridad, como si estuviera anticipando algo. Era verdad que Lefille era parte de la razón, pero Rajas que creó este lío no era definitivamente calificado para decir esto.

Pero Rajas se burlaba. Mirando al grupo detrás de Lefille como si estuviera viendo tontos.

 

Lefille: (Ah- )

 

Cuando Lefille comprendió por qué Rajas dijo eso, ya era demasiado tarde.

La mirada del grupo la golpeó. Cuando se dio cuenta y se volvió, todos la miraban furiosamente.

 

“Así que es por tu culpa ...”

“Tú, si no estuvieras aquí ...”

“Todo es tu culpa…”

 

Ya no eran sonidos de humanos. Lo que salió de sus bocas parecía ser la congregación de odio lleno de malicia.

Las palabras de negación salieron de su boca inconscientemente.

 

Lefille: “¡N-No! ¡Escúchame, no es así!

“¡Cállate! ¡Perra! ¡Tú eres la fuente de todo mal!”

 

Los supervivientes comenzaron a maldecirla. Cuando se dio cuenta, incluso el calmado señor Galeo también la maldecía. El odio se derramó sobre ella desde todos los lados.

 

¿Por qué no confiaron en la que ella vino para ayudarlos, sino en las palabras del demonio? Deberían darse cuenta de que algo raro estaba sucediendo si lo pensaban un poco. ¿Por qué fueron cegados por las palabras y las vistas delante de ellos, y no pueden ver la verdadera naturaleza de las cosas,

 

Lefille: “... ¡No, no es mi culpa! No quería que nadie se lastimara ...”

“Cállate. Todo es tu culpa. Es por ti. Porque estás aquí. Ese Demonio también lo dijo. Asesina. Dios de la muerte.”

 

Las voces que entraban en sus oídos la culparon y la culparon.

 

Lefille: “Yo-yo no estoy equivocada! ¿Por qué, por qué no lo pueden entender!? “

 

Lefille gritó con todas sus fuerzas. Tal vez eran las emociones que había estado suprimiendo en su corazón. Rajas que vio esta escena se rio de todo corazón.

 

Rajas: “Fuhahah! ¡Ustedes los humanos son tan estúpidos! ¡Cuando algo sucede, sólo saben cómo maldecir, perjurar y degradar a los demás! Después de pelar su exterior, ¡son seres más feos que gusanos!”

 

Después de disfrutar de esta felicidad, Rajas se volvió hacia los Demonios que lo rodeaban,

 

Rajas: “- Háganlo”

 

Así es, Ordenó la masacre.

 

Sus palabras hicieron que su corazón que fue herido por las acusaciones se fortaleciera. A pesar de que su cara estaba húmeda con sus lágrimas vehementes y dolorosas, lo soportó y apretó los dientes.

Lefille no le dejará hacer lo que le plazca. Mientras pensaba que ...

 

Lefille: “Huh ...?”

 

Aunque su corazón dio un paso adelante, el cuerpo de Lefille no respondió. El poder que le permitía correr y saltar no se transmitía a sus piernas, su habitual rapidez había desaparecido. Sus pies no se movían tan bien como ella imaginaba.

 

Sus movimientos se apagaron. No había ninguna duda de que había disminuido su velocidad.

 

En cuanto a la razón, es debido a la mirada de la multitud que la hizo incapaz de moverse. Sí, no era Rajas o los Demonios a su alrededor, sino debido a sus compañeros humanos. Sus acusaciones la limitaban.

Y su movimiento embotado tuvo consecuencias fatales.

 

“Ughhh!”

“¡Ah ah ah! Ahhhh!

“¡No quiero morir! ¡No quiero morir! Ah ah ah-!”

“¡No vengas! ¡No vengas aquí! ¿No ahhhhhh- Ughh !?”

 

La gente que la rodeaba fue asesinada por los Demonios. Fuera la escolta que la culpaba, los aventureros que la insultaban, Galeo que la miraba con odio y otros mercaderes.

Cuando el Demonio atacó a la última persona, su cuerpo finalmente se recuperó.

 

Fue muy tarde. Aunque su cabeza lo sabe, su corazón se negó a detenerse.

 

Clavó su espada en la parte posterior del Demonio que estaba bloqueando su vista de la última persona, ella miró hacia abajo. En el suelo había una persona teñida de rojo con la sangre del Demonio y su propia sangre.

 

Era una chica. Cuando ella tomó la solicitud en el gremio, era un mago en el equipo de subyugación de monstruos. La más cercana a ella en el grupo, alguien en quien ella piensa como un amigo-

Lefille se arrodilló y sostuvo a la chica.

 

Lefille: “¡Resiste!”

“Ah, ugh ...”

 

La muchacha gimió de dolor. Y alcanzó una mano temblorosa que se había vuelto roja por su sangre a Lefille. Ella pronunció estas palabras entre sus respiraciones jadeantes.

 

“... Si tu…”

Lefille: “¿Huh...?”

“Si tan sólo ... no estuvieras aquí ...”

Lefille: “……”

 

Al final murió murmurando palabras semejantes a una maldición. Dejó una marca sangrienta alrededor del cuello de Lefille con ambas manos y un cadáver que nada tenía que ver con el término “Descanse en Paz” se reflejaba en los ojos de Lefille. Un rostro retorcido de odio. Como si Lefille fuera su enemigo mortal, y en el último momento de su vida, ella soltó sus rencores y maldiciones en Lefille.

 

... Los brazos y los hombros de Lefille que la sostenían cayeron débilmente.

 

Al mismo tiempo, una voz agrietada hizo pedazos todo lo que ella creía.