Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 27: La persona que llora atada por la maldición.




Manual




Esa noche después de reunirse con Lefille en el bosque, Suimei se sumergió en el claro cielo nocturno, mirando las estrellas de este mundo desde una roca con una gran vista.

 

Suimei: “Debe ser en esa dirección, y ...”

 

Con la obscuridad púrpura como fondo, las hermosas estrellas se esparcían a través de los cielos. Mirando el cielo nocturno que definitivamente no se podía ver en su contaminado mundo, Suimei estaba adivinando la dirección correcta a través de la Astrología. No estaba familiarizado con las estrellas de este mundo, pero se había quedado en este mundo desde hacía bastante tiempo, y había contemplado el cielo de la noche numerosas veces. Comprendía la posición de la luna y las estrellas, y podía distinguir lo básico como las direcciones.

 

Sin embargo-

 

Suimei: (Incluso si lo uso, es sólo sobre esto eh ...)

 

Una de las cosas que le impedían calmarse después de venir a este mundo todavía le preocupaba. Tal y como dijo, incluso si es capaz de leerlo, Suimei sólo puede divinizar poco de las estrellas en este mundo. Ciertamente, al observar el espectro de la estrella - refiriéndose a los rayos de luz emitidos por las estrellas - y analizarlos usando la magia, pudo determinar qué estrellas tenían qué tipo de atributos, y sería posible utilizarlas en sus hechizos. Pero la adivinación que era sinónimo de la Astrología se hacía usando el resplandor de las estrellas más efectivas, junto con el nombre de las estrellas y su significado, y utilizando la influencia de las estrellas de la manera más eficiente. Como ahora no era posible hacerlo, no podía usar la Astrología con todo su potencial.

 

El hechizo [Lluvia de Meteoros] sería un buen ejemplo. En su mundo, mientras se cumplieran las condiciones de tiempo y ubicación, se jactaba de un poder mágico atroz. Pero en este mundo donde no podía sacar los poderes de los misterios, lo mejor a lo podía llegar sería a menos de la mitad de la potencia máxima en condiciones normales. Con los poderosos hechizos de los que dependía muchísimo en el combate, Suimei no podía evitar suspirar deprimido.

 

Suimei: “Uhe…”

 

Después de terminar su conversación con Lefille sobre los Demonios, Suimei y Lefille caminaron en la profundidad del bosque para buscar un lugar para hacer el campamento. 

Encontraron una manada de lobos en el camino, pero no encontraron a ningún monstruo, encontraron una fuente de agua y una cueva que podía mantener el frío y la humedad alejados.

El sol ya se había puesto a mitad de camino y el día se convirtió lentamente en la noche. Los dos se prepararon lo más rápido posible, y después de cenar, ya era tarde.

 

Viendo las estrellas, Suimei pensó en lo que sucedería en el futuro, pero aún no había decidido su curso de acción. Correr aquí por impulsado por sus propias emociones era una cosa, pero ¿qué debía hacer desde aquí? Teniendo todo en cuenta, la lucha con el Demonio llamado Rajas es probablemente inevitable, pero ...

 

Suimei: “Ese sujeto dijo que traería a sus camaradas.”

 

Pensó en el general Rajas con su enorme cuerpo, y una de las cosas que dijo.

 

Rajas le dijo a Lefille con indiferencia que traería consigo a sus subordinados. Suimei no pensaba que estarían en la escala de los cientos de miles, como decía Lefille, pero era cierto que estaban haciendo algún tipo de maniobra militar. Probablemente tengan que luchar contra un gran número de enemigos.

 

Por lo tanto, Suimei estaba molesto de que [Lluvia de Meteoros] no pudiera ser usada. Aunque no sería efectivo a menos que usara un tipo especial de hechizo, al igual que en aquella ocasión en que utilizó la Llama de Ashurbanipal, podría aplastar a los demonios con fuerza bruta. Se sintió desalentado de que su ataque de gran alcance de gran alcance no estuviera a toda potencia.

 

 Mientras Suimei suspiraba lamentándose.

 

 Suimei: “¿Hm? ¿Lefille?”

 

Cuándo salió de la cueva, en la visión de Suimei, la hermosa figura de Lefille, vestida con un atuendo de caballero, se dirigía a algún lugar. Lefille caminaba vacilante como si fuera un sonámbulo, dirigiéndose a las profundidades del bosque como un títere controlado por cuerdas.

 

 ... ¿A dónde iba tan tarde en la noche sin siquiera un arma? Suimei no podía comprender lo que la espadachín estaba pensando. Después de cenar, dijo que estaba cansada y se retiró temprano. Con la lucha contra el demonio, la disputa con la caravana y después de haber lidiado con la manada de lobos, debió haber acumulado mucha fatiga. Eso debería ser así, pero ¿qué estaba tratando de hacer ahora?

 

Suimei: “Si recuerdo bien, por ese lugar esta...”

 

Cruzado de brazos y con el ceño fruncido especulo mientras observaba el cielo.

Tratando de recordar rápidamente al mismo tiempo que examinaba el entorno lo que encontró fue el recuerdo del agua.

Así es, el lugar al que Lefille se dirigía era un estanque de agua. Era un lugar un poco alto que tenía un arroyo y podría tener una pequeña cascada. Sin embargo, la cueva en la que actualmente están en ya tenía suficiente agua así que no había necesidad de ir allí.

 

Suimei: “...”

 

Había una sensación incómoda en el aire. Suimei se frotó la parte de atrás del cuello, sintiendo una premonición incómoda.

Lefille y esa manera inestable de caminar, no parecía normal. Además, no llevaba un arma lo cual normalmente sería necesario en el bosque. Algo estaba ocurriendo. Algo no estaba bien.

En ese caso, es mejor perseguirla.

Con ese pensamiento en mente, Suimei saltó de la roca y persiguió a Lefille en el bosque.

Cortando entre los matorrales y tejiendo entre los árboles, se zambulló en el bosque. Pronto, llegó a la fuente de agua.

Cuando estaba a punto de salir de los arbustos frente a la fuente de agua para buscar a la chica, resbalo con un pedazo de tela.

 

Suimei: “Ottoto… ¿Qué es esto?”

 

Eso estuvo cerca. Si no lo hubiera notado, habría caído sobre su trasero como en el momento en que fue convocado a este mundo.

Aun así, Suimei se preguntaba qué es lo que acababa de pisar. Que es lo que se había dejado caer casualmente en este bosque. Para averiguar lo que acababa pisar, Suimei lo recogió y lo extendió. Y se dio cuenta de lo que era.

 

 Suimei: “Eh ...”

 

Suimei hizo un sonido confuso inconscientemente y su mente se quedó en blanco. Con el rostro estúpido como el que alguien tendría al ver eso, lo sostuvo y se dio cuenta de lo que era... ropa. Las cosas que la gente usa, que te pones... en fin, ropa. Y aun mas allá, es ropa que Suimei encontró familiar. La había visto hace poco cuando estaba en la roca, la ropa de caballero que llevaba Lefille.

 

Suimei: “Uhh .. e, e, e, espera un segundo ... esto es ...”

 

Confundido y aturdido, Suimei tartamudeó incapaz de formar oraciones apropiadas debido a esa cosa extendida ante él. La confusión y el pánico lo hacían aún más ansioso, haciendo que Suimei tartamudeara aún más. Después de mirar detenidamente, confirmo que también había ropa interior femenina. En otras palabras, Lefille actualmente no está usando su ropa y tampoco ropa interior, lo que significa que ...

 

Suimei raídamente capto el estado de las cosas. ‘Ropa interior + ropa de mujer tirada en el suelo = a’, esa fórmula fue completamente resuelta en su cabeza. En este momento y en cierto sentido él tomaba esto como la ecuación del diablo.

Así que, sin intenciones extrañas, miró hacia una dirección determinada, como si estuviera guiado por hilos invisibles. Y justo como pensaba, vio a una Lefille desnuda junto a la orilla del agua.

 

Suimei: (Aaaaaaaa)

 

Suimei gritó en su cabeza mientras suprimía sus emociones. Por supuesto, esas emociones eran de vergüenza. La sensación de malestar que hizo que su cuello se sintiera extraño antes, se preguntó por qué se sentía así en ese entonces. Suimei estaba lleno de arrepentimientos por permitir que sus emociones lo llevaran a este lugar.

 

A pesar de que fue un malentendido, desde la perspectiva de un tercero, parece que vino aquí con la intención de mirar a una chica mientras se baña. Si alguien lo viera ahora mismo, definitivamente sería etiquetado de pervertido.

 

No, en lugar de eso, debería ...

 

Suimei: (No, no mires Suimei. ¡No puedes mirar! ¡Bueno, sinceramente quiero ver un poco, pero ... no es eso! Olvídate de todo. ¡Olvídate de todo, yo! Olvídalo y vuelve atrás ...)

 

Así es, con una cara roja, Suimei estaba negando algo en su cabeza. El instinto de un hombre de querer ver tenía un conflicto con ver lo que no debía ser visto y antagonizaba su orgullo como hombre, aun con su habilidad de pensar calmadamente, Suimei cayó en confusión.

 

Él no tiene planes de ver cuidadosamente y quemar esta escena profundamente en sus ojos. Suimei no podía lidiar con este tipo de situaciones ya que la mayor parte de su cabeza estaba dedicada a la magia. Junto con su carácter serio, términos como lo grande y abundante, la figura excepcional, esas hermosas proporciones habían sido purgadas de su mente como si estos términos fueran enemigos jurados.

En ese momento, Suimei de repente oyó una voz.

 

Lefille: “... Aa ... .ku ... e ...”

Suimei: “¿Eh?”

 

El aire tembló y Suimei respiró débilmente. Olvidándose de la situación, dejó escapar un sonido de sorpresa. Justo ahora, en sus oídos, pensó que oyó algo que indicaba angustia. Algo como un gemido o jadeos, como la voz de una niña gimiendo de dolor o alguien ardiendo en fiebre.

 

Ella no está tomando un simple un baño.

Recordando el jadeo, Suimei volvió a mirar.

 

Lo que vio en esa dirección fue a Lefille apoyada en una roca cerca del borde del agua. Mirando de cerca, había una mirada extraña en sus ojos. En vez de bañarse, parecía inconsciente y estar sufriendo en el agua. ¿Por qué estaba gimiendo? ¿Qué la hacía suspirar en angustia? En ese momento, Suimei lo vio. En su abdomen, había un tatuaje ominoso que parecía estar invadiendo a la chica.

 

Suimei: “……Ah”

 

Sin sentirse afectado, se dio cuenta de lo que estaba pasando en el momento en que vio el tatuaje. Su brazo levantado, su voz repentina, los ojos que la vieron, su propio corazón convenientemente tímido, todo desapareció con asombro.

 

Una maldición.

 

Tan pronto como esa palabra se metió dentro de su cabeza, todas las cosas superfluas que había pensado hasta ahora desaparecieron.

Pero, ¿por qué?

Mientras se apoderaba de sí mismo, en lugar de la confianza de que podía lidiar con ello, su corazón se hundía con pensamientos indefensos, aquí también, había chicas sufriendo a causa de una maldición.

 

Una maldición. Sí, una maldición. Era la primera vez que lo veía, pero probablemente no estaba equivocado. El tatuaje en el abdomen de Lefille era prueba de ello.

Las líneas que se superponían de color rojo oscuro estaban manchando su piel blanca y hermosa. Una maldición de otro mundo. Cada vez que el tatuaje pulsaba debido a la magia, el gemido de Lefille crecía en intensidad, y su ingle se frotaba contra la roca apresuradamente.

Ese acto lascivo de auto placer era probablemente debido a que su cuerpo estaba en llamas, ese es el efecto de ese patrón, una maldición de calor.

 

Entonces, ¿quién, con qué intención, habría puesto semejante maldición?

 

Suimei: “Tsch#

 

En la boca de Suimei había una amargura abrumadora. Esta era la sensación de alguien que conocía las maldiciones muy bien. Una encarnación del odio de Suimei, como alguien que tenía relaciones profundas con alguien que maldijo a otros, y alguien que fue maldecido.

 

Así es, hubo un tiempo en el que Suimei deseaba poder romper una maldición. La chica que sufría de dolor por la maldición ruinosa estaba allí. Por eso estudió acerca de las maldiciones durante un tiempo para romperlas. No podía perdonar la existencia de una desgracia tan irrazonable en este mundo.

 

Por lo tanto, lo que le estaba pasando a la chica frente a sus ojos era doloroso de mirar también. Ese movimiento impuro, era intolerable.

 

 … Esa es la maldición? Es vulgar. Contra una mujer, y más aun, contra una chica joven, eso es propio de una basura. Dolor. Esa noble muchacha encarcelada por la maldición y obligada a realizar tales actos obscenos. Una mujer en desgracia. Con su cuerpo inundado de un calor ardiente se ve obligada a realizar un acto tan sórdido sin ser consiente de sí misma. No había otra forma de describirlo que como algo terriblemente triste.

 

¿Por qué la maldición tiene que ensuciar a una chica tan pura?

¿Por qué se puso una maldición sobre las chicas?

¿Por qué las maldiciones siempre hacen que las chicas lloren de angustia?

 

Alimentado por la furia, el corazón de Suimei ardía de ira. Y con esos pensamientos, se acercó a la roca donde estaba la chica.

 

Suimei: “Lefille”

 

Como si quisiera hablar con ella, Suimei toco suavemente los hombros de la muchacha, que jadeaba de dolor.

Lefille levantó la vista con sus ojos borrosos, probablemente recuperando un poco su conciencia.

 

 Lefille: “¿Ah, uh ...?”

 

El rostro que se levantó por la voz todavía mostraba signos de la influencia de la maldición y estaba rojo de confusión.

 

Lefille: “Ah”

 

Finalmente, su vos dejo entender que se había dado cuenta. Se dio cuenta de que alguien la estaba llamando. Pero al mirar a los ojos del hombre que tenía una mirada vacilante de piedad, las pupilas de la niña reflejan una desesperación como nunca antes.

 

Mientras se miraban, el rostro de Lefille se torció poco a poco. Por qué estás aquí. ¿Por qué estás mirando? No quería que nadie viera esta figura tan vergonzosa. La expresión de dolor de Lefille parecía estar gritando.

 

Sin embargo, incluso después de notar la presencia de otra persona, no se detuvo, era como si sus acciones fueran forzadas por un poder invisible. Debido a la fiebre de la maldición, ella no tenía control sobre su cuerpo y continuó frotándose contra la roca para aliviar un poco la fiebre.

 

Lefille: “Ahh ... ahhh ...”

 

Sí, desde la perspectiva de un tercero, era una acción seductora como si se estuviera consolando a si misma al no poder calmar el fuego dentro de ella.

 

Lefille: “No ... por favor, no mires ... por favor ...”

 

La débil voz de Lefille ahora no era por la dolorosa fiebre. Era la súplica de una muchacha llena de dolor, que no quería que nadie viera su lado indecente.

 

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

 

Después de algún tiempo, el efecto de la maldición parecía desvanecerse, y ella se calmó. A Lefille, que estaba en el suelo poniéndose la ropa que había traído, Suimei le preguntó en silencio sobre la maldición.

 

Suimei: “¿Es una maldición?”

 

Él pregunto. Y como era de esperar, Lefille asintió sin mirarlo. Cuando Suimei estaba a punto de preguntar de nuevo, Lefille bajo la cabeza con una mirada deprimida y repentinamente dijo:

 

Lefille: “Yo…”

Suimei: “...”

Lefille: “... Yo soy alguien relacionada con la familia real de Noshias ... No, los Noshias se han ido, debo decir que yo era alguien relacionada con ellos.”

 

Lefille miró hacia abajo y suspiró. Fue un suspiro como si estuviera burlándose, mientras deprimida, la chica continuaba su monólogo. Lefille continuó:

 

Lefille: “La familia real de Noshias, como una rama de la familia, la sangre del poder de los espíritus corre en mi clan. Como nací con poderosos poderes espirituales, fui criada con el objetivo de proteger a Noshias desde el principio. Día tras día, practiqué mi esgrima y maneras de usar mis poderes sólo para proteger mi patria de los Demonios que atacaban desde el norte.”

 

Lefille se volvió hacia Suimei para confirmar algo.

 

Lefille: “Durante el día te dije que Noshias fue derrotado por los Demonios, ¿cierto?”

Suimei: “...Sí…”

Lefille: “En esa ocasión... hace aproximadamente medio año, la fortaleza más al norte que nos fue confiada fue destruida por las hordas de Demonios. Y fui separada de los demás junto con los compañeros que lucharon junto a mí. En el momento en que peleamos en la capital, sólo quedaban algunas personas.”

 

Era un recuerdo áspero, y su voz rezumaba de dolor. Y, sin embargo, Lefille, como si tuviera que hablar, continuaba.

 

Lefille: “El ataque de los Demonios fue aterradoramente rápido. Ni siquiera hubo tiempo para que los ciudadanos escaparan del país. Los demonios tomaron el control de la mayor parte del país en un momento. En ese punto, casi no teníamos medios para resistirnos. Normalmente, nosotros también haríamos la invocación de un héroe, pero ya era demasiado tarde. Sólo podían hacer uso de mi poder, pero mi fuerza era inútil contra el ejército de los demonios. Debido la abrumadora diferencia en el número y recursos, nuestro ejército reconocido por ser la élite también fue aplastado. Al final, para mostrar a los demonios nuestra resolución, la gente de Noshias optó por defender la ciudad hasta el final.”

 

Un sitio, uh. En primer lugar, no había ninguna opción para ejecutar. Debido al orgullo de la gente del norte de no ceder ante los demonios lucharon hasta el final para no permitir que los demonios hicieran lo que quisieran.

 

Sin embargo. Porque Lefille sigue viva todavía. La respuesta fue devuelta sin siquiera preguntar.

 

Lefille: “Mientras todos los demás se preparaban para la última batalla, a mí me dieron una tarea diferente. No se me permitió morir en el sitio debido al poder del espíritu que tengo dentro. No se podía permitir que el poder del espíritu se extinguiera, por lo que no me permitieron pelear hasta el final en el castillo. Por culpa de tener este poder, mi padre, mi madre, mis amigos, todos los que eran importantes para mí, tuve que correr y abandonarlo todo.”

 

Éste debía ser el mayor arrepentimiento de su vida, los hombros de Lefille colgaban de pesar.

 

Suimei nació en el Japón moderno, y en primer lugar sería feliz por salir vivo de tal situación. Pero para las personas de este mundo que viven por el bien de la batalla y se enorgullecen del deber transmitido por sus antepasados, esta situación era probablemente insoportable. Para alguien a quien se le concedió el poder de un espíritu, esto era aún más cierto.

 

Lefille: “Estaba en medio de eso cuando me maldijeron. Mientras escapaba a otros países, luché con un Demonio, y luego ... “

Suimei: “¿Es ese tipo ...?”

Lefille: “... No, no fue Rajas. El que me maldijo fue una mujer Demonio que comandaba a Rajas y al ejército. Ese demonio parecía especializarse en maldiciones. No sé cuál era su intención, pero en esa pelea donde estaba luchando con todo en la línea, me maldijo como si fuera un juego. Se siente como si insectos se arrastraran sobre mí, y tengo que consolarme de esa manera tan indecente.”

 

Eso era todo. Lefille estaba indefensa.

Respecto a la maldición, esa fue toda la historia. Sus sentimientos de venganza, el asunto de la maldición, ella tenía un montón de cosas pesando sobre ella.

 

En ese momento, Suimei repentinamente notó algo sobre la maldición de Lefille y lo que había ocurrido antes.

 

Suimei: “Podría ser, que en la posada y ...”

Lefille: “Ahh, te acuerdas. Así es. Esa noche, también busqué un lugar con agua como este también. Por la mañana, cuando me desperté, intenté evitar a otros y volví a la posada. Después de eso, es como lo recuerdas, me encontré contigo.”

 

Suimei continuó preguntando.

 

Suimei: “¿Sabes qué causa que la maldición se active?”

Lefille: “Cuando uso una gran cantidad del poder del espíritu, se vuelve así. Antes lo use para completar la petición del gremio para la subyugación de los monstruos, fue por eso.”

Lefille: “¿Y la cura para la maldición?”

Lefille: “Lo intenté. Yo no podía hacer nada porque no soy un mago, pero ni siquiera un prestigioso sacerdote de la Iglesia de la Salvación pudo hacer algo.”

 

Entonces, ¿siempre ha sido así? Sin una cura, sin una manera de suprimir la maldición, tener que tratar inconscientemente con la maldición sin ser encontrada.

Como si lo confirmara, Lefille permaneció en silencio en la desesperación, y luego, al cabo de un rato, rio en silencio como si se estuviera humillando.

 

Suimei: “¿Lefille?”

Lefille: “…Ríete de mí. Yo soy este tipo de mujer. Fui maldecida por un demonio. Esto esto…”

 

Diciendo eso, Lefille tomo a Suimei por el cuello. La chica lo sostuvo por el cuello y se ríe de sí misma. Incapaz de soportar la verdad, se obligó a reír para echar fuera su triste estado, pero su mirada estaba llena de desesperación.

 

Lefille: “Es gracioso no es así? Siendo cautiva por el poder del espíritu, yo tuve que abandonar a la gente que luchó hasta el final, ¡este es un castigo divino! ‘Quiero proteger a todos con este poder’, qué mierda es esa. ¿¡¿Verdad?!? No en esta historia. Estar maldito, vivo en desgracia porque no puedo morir ...”

 

Castigo, uh. Ese auto desprecio. Probablemente es solo un lamento de esta chica que trata de lidiar con esto de la manera correcta. ¿entonces por qué se ríe de eso? En este mundo, donde tal dolor es una ocurrencia común, ¿por qué reír? En esas lágrimas de desesperación, no había nada gracioso.

Escuchar la desgarradora vos de esta chica tratando de contar una historia divertida es simplemente algo lamentable. Las manos de Lefille que no podían hacer nada se alejaron de su cuello mientras sollozaba.

En poco tiempo sus hombros comenzaron a temblar.

 

Lefille: “Sin poder morir en mi tierra natal, fui maldecida a vivir teniendo que reconfortar este cuerpo de esa manera tan denigrante. ¿Hay algo más miserable que esto ...?”

 

Su partía le fue robada y la gente cercana a ella le fue robada, y tenía que cargar con esta maldición vergonzosa encima de eso. No había nada más terrible para una mujer. La visión de ella le comprimió el corazón, y Suimei agarró los hombros de Lefille.

 

Suimei: “Lefille. Lo siento, voy a ser un poco grosero.”

Lefille: “Ah”

 

 Y luego, quitándole la chaqueta empapada, expuso su húmeda piel desnuda.

 

Lefille: “Ahh, no ...”

Suimei: “...”

 

Probablemente sintió peligro cuando él la tocó. Cerró los ojos con fuerza y ​​emitió un sonido rígido. La poderosa espada que luchó valientemente contra el demonio no se encontraba en ninguna parte. Ignorando a la chica que tenía miedo de los hombres, tocó la marca maldita en su piel.

 

Suimei: “Correspondencia.”

 

Lo que Suimei utilizo fue un análisis mágico. Él materializó una pequeña versión de la marca maldita en el cuerpo de Lefille en su mano, y estudió su composición. Del círculo mágico que se extendía desde su palma, la información de la estructura del hechizo fluía en su mente. Debido a las acciones que la forzaba a hacer, no era una maldición natural. En cuanto a la clasificación, era algo similar a la Magia de empatía. Suimei lo entendía bien, pero incluso para él, que tenía conocimientos mágicos modernos, no pudo descubrir la cura.

 

Mientras rechinaba los dientes, Suimei infundió algo de magia en su mano para aplicar una magia de alivio.

 

Lefille: “Uuu, gu ... ahh”

 

Por un momento, la dolorosa voz de Lefille se calmó. Después de que la respiración de la chica se estabilizó, Suimei preguntó:

 

Suimei: “¿Cómo está la sensación de calor?”

Lefille: “Ahh ... aa, es considerablemente mejor ... ¿Eso fue ...?”

Suimei: “Magia mía que reduce el efecto de la maldición. Con esto es un poco mejor, ¿verdad? “

Lefille: “¿De verdad? Hasta ahora nadie había podido hacer algo así ... “

 

Una voz de alivio. Sin embargo, esto hizo que Suimei sintiera un sentimiento de culpa. Al final, aunque podía interferir con la maldición, eso era sólo una solución temporal.

 

Suimei: “Lo siento. Aunque pueda debilitar temporalmente la maldición, no tengo forma de deshacerme de ella en este momento. Esta maldición no fue simplemente lanzada sobre el cuerpo de Lefille. Por eso, hasta que no encontremos el lanzador o el medio usado para lanzarlo, la maldición no se romperá.”

 

Diciendo eso, Suimei inclinó la cabeza en desilusión.

 

La maldición lanzada sobre Lefille era una que utilizaba la magia de empatía. La magia de empatía, junto con la magia de contacto, era una forma de clasificar las maldiciones popularizadas por el antropólogo y ocultista británico James George Frazer. Él cree que había conexiones invisibles entre los objetos que tenían forma similar en un nivel teórico, una idea basada en la influencia mutua. Utilizando esta misteriosa conexión se podría lograr la amplificación de las maldiciones.

 

Este tipo de maldición utiliza la imitación de una persona, como una muñeca o una foto, para lanzar el hechizo sobre una persona. Una muñeca maldita en Japón y una muñeca de vudú de Haití eran ejemplos de ello. Sus hallazgos indican que la maldición sobre Lefille pertenecía probablemente a esta categoría. Como no sabía cuál era el medio, o cuál era la relación que el maldecido tenía con este medio, era difícil romper tal hechizo.

 

Suimei: “Lo siento, esto es todo lo que puedo hacer.”

Lefille: “...Está bien. Gracias.”

 

Suimei se dio cuenta de su impotencia sólo cuando se enfrentó a una maldición que no podía deshacer. Mientras observaba a Suimei que se disculpaba con tales sentimientos, Lefille hizo una sonrisa mientras contenía su dolor.

 

Después de un rato, gota a gota, lágrimas fluyeron por la cara de Lefille. En el bosque en medio de la nada, como cuando empieza la lluvia, sus lágrimas cayeron.

 

Lefille: “Uuuuu”

 

Sólo Lefille sabía cómo se sentía. No podía decir que se entendía esos sentimientos de manera tan superficial. No había nada que pudiera decir. Por mucho que pensara, solo podía limpiar sus lágrimas de desesperación con los dedos.

 

Ante Lefille, que parecía llorar interminablemente, Suimei no pudo pronunciar una palabra.