Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 10: Como un mago…




Manual




En plena noche, al final de su conversación con Felmenia, el rey oyó que la puerta de su sala de audiencias se abría.

El que entraba era Yakagi Suimei, el amigo del héroe y quien había explicado a Felmenia ser un mago de otro mundo.

Este chico de apariencia normal de otro mundo se inclinó ante la entrada y luego se acercó lentamente.

 

Aunque la impresión que emitió era idéntica a la que había sentido de Suimei cuando se habían encontrado por primera vez en esta misma habitación, ahora estaba vestido con ropas que el rey nunca había visto antes. Esta ropa era completamente negra, y estaba elegantemente diseñada: era claramente de la más alta calidad.

 

Visiblemente no acostumbrado a tales situaciones, la postura de Suimei era un poco rígida mientras se arrodillaba ante el Rey.

 

Suimei: “Ya que he sido llamado, he venido delante de Su Majestad.”

Rey: “Gracias por contestar mi llamado a pesar de la hora tardía. Tu formalidad al presentarse es apreciada, pero esta noche, sólo estamos nosotros dos. No hay necesidad de ser tan formal. Por favor relájate.”

Suimei: “...”

Rey: “¿Es eso inaceptable?”

Suimei: “…Entiendo.”

 

Sorprendido por la petición, Suimei vaciló un instante para escuchar la petición y alzar la cabeza.

Su expresión, sin embargo, seguía algo rígida.

En esto, el Rey optó por no saltar al tema principal y preguntó sobre su ropa.

 

Rey: “Suimei-dono, ¿qué tipo de ropa es esa? No usas esto normalmente.”

Suimei: “Eso es correcto. Esto es algo que he traído conmigo de nuestro mundo. Originalmente, es algo que guardaba en mi bolsa, uno de los pocos artículos que tengo conmigo.

Rey: “El estilo parece bastante diferente al de héroe-dono”.

Suimei: “En nuestro mundo, es considerada ropa formal, y se usa en ocasiones como esta”.

 

Sus palabras hicieron que el Rey considerara de nuevo la ropa que usaba Suimei. El material de color negro azabache estaba completamente despejado de adornos y un revestimiento de encaje interior corría hasta el cuello. El duro contraste dibujado por los dos reforzaba la sensación de un diseño elegante.

 

Rey: “Hmm. Te queda bastante bien.”

Suimei: “Gracias por sus palabras, Majestad.”

 

Cuando Suimei respondió se ajustó el cuello y las mangas sin cambiar de postura. Esta acción trajo consigo un sentimiento de familiaridad que borró su antigua rigidez. De repente, como si recordara algo importante, inclinó la cabeza.

 

Suimei: “Aunque ya es bastante tarde, por favor le pido que me permita disculparme por mis groserías estos últimos días.”

 

Una disculpa verdaderamente respetuosa.

Suimei se disculpaba por su comportamiento después de haber sido invocado. Ese día, habiendo aprendido que no tenían manera de regresar a casa, se había puesto muy agitado. Dicho esto, esa respuesta fue natural dadas las circunstancias.

 

En esa ocasión, Suimei se había puesto en pie de un salto y gritó: “¿Me estás jodiendo? ¡Si no pueden enviarnos de regreso, entonces no se molesten en invocarnos en primer lugar!” Y cosas de esa naturaleza. De hecho, habían sido palabras que realmente habían herido al Rey.

 

La actitud provocadora de Suimei había enfurecido a la gente que lo rodeaba. El rey, tratando de mediar, les había ordenado que se acomodaran en el castillo, sin esperar nunca que Suimei viniera más tarde y se disculpara.

 

Rey: “Oh, no, eso es innecesario. No hubo ningún daño. Sus sentimientos en ese momento eran naturales. Te hemos traído a nuestro mundo sólo para decirte que no tenemos manera de enviarte a casa. No hay necesidad de que te disculpes; Por favor levanta la cabeza”.

Suimei: “Entendido. Entonces…”

 

Las palabras honestas del Rey llevaron a Suimei a levantar la cabeza una vez más. Por su expresión, estaba claro que él sentía que no era cuestión de quién era el culpable; De cualquier manera, sentía que la conmoción causada por sus acciones había sido inapropiada. Esto era evidente por la mirada incómoda en su rostro.

Con esto terminó el preámbulo de su conversación.

 

Suimei habló después: “¿Puedo preguntarle porque qué me ha llamado aquí...?”

 

Rey: “Sí. Hay algunas cosas que deseo preguntarte.”

Suimei: “…Entiendo.”

 

El reconocimiento de Suimei reveló su confusión, y su rostro ligeramente pálido estaba coloreado de perplejidad. Considerando por un momento si la mirada que Suimei mostraba ahora eran sus verdaderos pensamientos, el Rey siguió con una pregunta.

 

Rey: “Hay unas cuantas cosas que deseo preguntarte acerca de Felmenia.”

Suimei: “Felmenia-san ...? ¿Si recuerdo bien, ella es la que ha estado enseñando magia a Reiji y Mizuki? ¿Qué hay con ella?”

Rey: “Esa misma. Me dijo que te había visto pasear por el palacio hace unos días.”

 

Frente a la pretensión de Suimei de tener sólo un conocimiento superficial de quién era Felmenia, el Rey trajo lo que había oído de ella.

Esas palabras trajeron una sonrisa débil y amarga a la cara de Suimei, como si algo desagradable hubiera sido descubierto.

 

Suimei: “Ah ... jajaja. Sí, había oído que éramos libres de vagar por el palacio, así que fui a dar un paseo para tranquilizarme. ¿Hice algo malo?”

Rey: “No, no había nada inapropiado en eso. De hecho, había dado órdenes explícitas para eso. No, no es ese incidente lo que me preocupa.”

Suimei: “Entonces, ¿qué puedo preguntar?”

Rey: “Eso es...”

Suimei: “?”

 

La confusión estaba escrita en el rostro de Suimei. Hay que señalar, sin embargo, que esa expresión no nació de sus verdaderos sentimientos. Había mencionado a Felmenia, pero no habiendo dicho nada de ella, estaba claro que había comprendido desde el principio el propósito de esta línea de interrogación, pero tenía la intención de actuar como si no supiera nada. De hecho, desde el momento en que fue llamado para ser interrogado, había comenzado este espectáculo de aparentar ignorancia. Ser llamado en tal momento daría indudablemente lugar a algunos recelos. Si Suimei fuera el rey, habría hecho algunos preparativos de antemano. Dado sus poderes, probablemente se habría preparado para escapar a la fuerza si fuera necesario. Como la otra parte era un mago que había derrotado a Felmenia, no era como si hubiera mucho que el Rey pudiera hacer; Escapar debería ser simple para Suimei.

 

Con esto en mente, el hecho de que no lo hubiera hecho parecía demostrar que pensaba que podía arreglar las cosas jugando al tonto.

En consecuencia, aunque sabía que continuar sería peligroso, el rey no tenía más remedio que seguir adelante.

 

Rey: “Lo que quiero saber es, ¿qué le hiciste exactamente a Felmenia?”

Suimei: “¿Qué hice? No puedo decir que entiendo lo que quiere decir.”

Rey:” Suimei-dono, sabes muy bien lo que quiero decir. Por favor, se honesto-”

Suimei: “Perdone mi falta de respeto, pero ¿está seguro de que continuar con esto es una decisión sabia?”

 

Como para ahogar la voz del rey, Suimei interrumpió sus palabras con una “sugerencia” afilada, en marcado contraste con el tono educado que había estado usando.

Comprendiendo la advertencia implícita en las palabras de Suimei, el rey continuó, “Suimei-dono. Quiero saber.”

 

Viendo al rey persistir a pesar de haber reconocido su advertencia, Suimei abandonó su postura reverente y se puso de pie.

Con una ola de sus manos, una capa apareció desde el aire y se posó sobre sus hombros.

El rey no entendía bien lo que acababa de suceder, pero era evidente que ésta era la magia de Suimei. Esto era algo que un mago de su mundo carecía de la capacidad de comprender, un hechizo del repertorio de Suimei.

 

Lo que apareció a continuación en su rostro era una expresión que hacía que su apariencia de miedo de antes parecía una ilusión. Su suave expresión fue reemplazada por una mirada aguda que llevaba un aire orgulloso que el rey sólo había visto en otros magos.

 

Normalmente, esta sala de audiencias estaría llena de gente que habría reprendido a Suimei por su arrogancia, pero en este momento, no había ninguno.

Viendo la mirada del Rey siendo captada por este primer vistazo de él como un mago, Suimei suspiró.

 

Suimei: “Honestamente. Esa chica no muestra ningún rastro de haber soltado la sopa, así que estoy sorprendido de que las cosas hayan sido expuestas a este grado.”

Rey: “Así que eso es realmente ...”

Suimei: “Sí, es tal y como se lo imagina. Mi identidad como mago fue descubierta por esa chica cuando llegamos a este mundo por primera vez, así que busqué la oportunidad de cerrar su boca, y aquí estamos. En cuanto a eso, esa chica no debería ser capaz de decir una sola palabra, así que ¿cómo se ha podido enterar su Majestad?

Rey: “Tomé un papel proactivo al cuestionarla. Cada vez que no respondía, significaba que yo había adivinado correctamente.”

 

En esta sucinta explicación, Suimei expresó un “Ah” de entendimiento.

 

Suimei: “Entonces así es como fue; Pase por alto completamente esa posibilidad. De hecho, el contrato que la restringe puede ser eludido al no decir una palabra.”

 

Sus palabras fueron pronunciadas casualmente como si estuviesen remontando, cuando de repente su mirada se afiló y se concentró en el Rey.

 

Suimei: “Entonces, ¿por qué me llamaste aquí? Soy, después de todo, el hombre que tiene la vida de esa mujer en sus manos. Sabes eso y aun así me llamaste aquí sin ningún guardaespaldas para protegerte... que eso es algo peligroso debe ser increíblemente evidente.”

 

Esto era evidente, y había sido un peligro inherente en esta convocatoria. A pesar de conocer el peligro que representaba, había llamado a Suimei sin ninguna contramedida. Así que la pregunta de Suimei era comprensible; Sin embargo, había sido necesario que el rey lo llamara aquí.

 

Rey: “Probablemente hay motivo de preocupación, pero también es cierto que Suimei-dono y el héroe-dono fueron traídos aquí por mi orden. Eso es la realidad. Además, he empujado sobre ustedes, quienes no son de este mundo, los problemas irracionales de nuestro mundo, eso también es realidad.”

 

Mostrar los colmillos a Suimei era inconcebible. Hacerlo no lo convertiría en nada más que un lobo con piel de oveja. Un plan de acción totalmente irrazonable.

 

Suimei: “...”

Rey: “Suimei-dono. Por haberlos traído aquí a este lugar extranjero y haber fallado en impedir que mis súbditos te despreciaran, te pido perdón. Además, pedirte que escuches una solicitud por encima de todo eso es realmente grosero de mí parte, sin embargo, debo decirte que todavía quiero saber algo. ¿Estaría bien?”

Suimei: “¿Por qué se empeña tanto en saber? No significa nada para usted, ¿verdad?

Rey: “Tal vez lo que dices sea correcto, sin embargo, si yo fuera a desviar mis ojos y fingir que no he visto nada, y ella pierde su vida en el proceso, sería demasiado tarde para arrepentirse.”

Suimei: ¡¿Incluso si es alguien tan altanero como esa mujer?”

Rey: “Así es. Ella es mi súbdito, y ​​por lo tanto, es justo que yo haga todo lo posible para protegerla. “

 

Esas palabras provocaron de nuevo un suspiro de Suimei.

 

Suimei: “Mientras ella no hable, no hay ninguna amenaza para su vida. De acuerdo, con eso, hemos terminado aquí, ¿verdad? “

Rey: “No aún no.”

 

“Creo que no hay nada más digno de discusión?” Suimei respondió con una mirada extraña en su rostro.

 

Las cosas habían tomado un giro inesperado. A pesar de que el tema en cuestión había concluido, ¿todavía había más por hacer?

 

Rey: “Suimei-dono, todavía ignoro por completo tu situación. Como el responsable de haberlos traído a este mundo, deseo saberlo. ¿Qué tipo de persona eres? ¿Qué piensas hacer a partir de ahora? Deseo que seas sincero conmigo. Si es posible, espero que usted sea abierto conmigo.”

 

Estas palabras vinieron verdaderamente de su corazón.

 

Mientras el Rey y Felmenia guardaran silencio en lo que respecta a Suimei, entonces eso sería todo. Los que sabían de sus circunstancias seguirían siendo solo ellos dos. Con eso, las cosas regresarían a su status quo: habría convocado al Héroe y lo habría enviado a la batalla con el señor demonio.

 

Sin embargo, actuar de tal manera sería descartar toda responsabilidad como la persona que los había traído a este mundo. Puesto que había tomado medidas para traerlos aquí por su propia voluntad, si simplemente ignorara cualquier problema que surgiera, concentrándose sólo en sus propias necesidades, aunque tuvieran el poder de liberarlo de esta situación, tal camino sólo podría ser descrito como irresponsable. En su lugar, esperaba comprender los planes de Suimei y, por lo tanto, proporcionar cualquier apoyo que estuviera dentro de su capacidad para ofrecer; eso era sólo lo razonable.

 

Sin embargo-

 

Rey: “... Por supuesto, no tengo la intención de forzar una respuesta. Saber algo que Suimei-dono no quiere revelar es simplemente un deseo mío. Si esto es realmente algo de lo que no quieres hablar, entonces no te preocupes por mí. Dicho esto, todavía te pido que lo entiendas.”

 

El rey inclinó la cabeza desde donde estaba sentado en su trono, algo que un gobernante de una nación nunca haría. Sin embargo, para proteger las creencias que le eran muy queridas, no podía hacer nada más.

Al levantar la cabeza un momento después, sus ojos divisaron a Suimei, totalmente sorprendido.

 

¿Por qué haría algo así? ¿Por qué se rebaja tanto?

 

Por su expresión, el grado de su sorpresa era evidente.

Con eso, Suimei lanzó un profundo suspiro, como si finalmente se hubiera resignado a algo.

 

Suimei: “No, por favor, disculpe mi impertinencia. Si hay algo que su Majestad quiera que esta humilde persona responda, entonces por favor, pregunte libremente. “

 

Suimei siguió de pie. Su postura probablemente sería vista como irrespetuosa por otros, pero

por el hecho de que su arrogante manera de hablar había desaparecido, y el cambio en su tono, parecía que este era su verdadero yo. Este no era el confuso y perdido Suimei que estaba al lado de Reiji y Mizuki cuando fueron invocados por primera vez, ni tampoco la persona arrogante y contundente que había mostrado hace un momento. No, éste era Suimei como realmente era: Yakagi Suimei, el mago.

Por esa razón, éste era el mayor respeto que podía mostrar.

Suimei habiendo expresado su disposición a contestar, el Rey comenzó su línea de preguntas.

 

Rey: “¿Qué tipo de persona eres?”

Suimei: “En mi mundo, somos conocidos como magos. Somos eruditos que ahondamos en los misterios del mundo. Más coloquialmente, somos existencias casi equivalentes a los magos de su mundo.”

Rey: “Magos ...”

 

Murmuró la palabra que acababa de oír. Debido a la influencia de la invocación del héroe, la palabra “mago [Majutsushi-魔術師-Especialista en magia]” se había mencionado con bastante frecuencia últimamente. Sin embargo, este término le pareció muy diferente. Tal vez porque era Suimei quien lo había pronunciado, la naturaleza de la palabra había sido transmitida: describía algo diferente de un ‘mago [Mahotsukai-魔法使い-Persona que usa la magia]’.

 

El rey inmediatamente siguió con otra pregunta.

 

Rey: “¿Por qué, entonces, quieres mantener esto en secreto? Dejándonos a un lado, ni siquiera has permitido que el héroe-dono o Mizuki-dono lo sepan.

Suimei: “Ya ha escuchado esto de Reiji y Mizuki, pero nuestro mundo es diferente al suyo: un mundo que ha confiado en la ciencia para potenciar su crecimiento. En nuestro mundo, la magia es algo que ha sido orillado a la extinocion, después de haber sido blanco de todas las grandes potencias en ese mundo. Por eso, en la superficie de las cosas, los magos no son algo que exista en mi mundo. Si fuéramos a salir una vez más al aire libre, sin duda seríamos aniquilados por esos poderes. Por eso, en lo que se refiere al conocimiento público, no hay tal cosa como un mago”.

 

Cuando terminó de hablar, agregó una última observación: “Por eso he ocultado lo que realmente soy; La precaución es necesaria”.

 

Rey: “Por lo que has dicho, parece ser que sólo necesitas evitar que Reiji-dono y Mizuki-dono lo sepan, no debías esforzarte por mantener a Felmenia en silencio porque había descubierto tu verdadera naturaleza.”

Suimei: “Sí. En ese momento, no estaba completamente seguro de lo mucho que ella sabía. Normalmente habría decidido qué hacer con respecto a si silenciarla a o no una vez que lo hubiera determinado. Por consiguiente, me expuse intencionadamente para atraerla. ¿Quién hubiera podido adivinar que me habría puesto una trampa con ese golem tan peligroso?... Dado que ya se había revelado que ella no tenía ninguna intención de resolver el asunto con palabras, tomé la acción apropiada. Esa fue mi decisión en ese momento, de todos modos.”

 

Algo de lo que había dicho despertó el interés del rey.

 

Rey: “¿Golem”

Suimei: “Así es. Una creación bastante formidable con la apariencia de un caballero. Reaccionando a su emboscada, la destruí con mi magia.”

Rey: “El Golem del mago Slamas, ¿eh?

 

Cuando se trataba del golem que había atacado a Suimei, el rey tenía más o menos una comprensión de sus orígenes. Dentro del palacio, los únicos golems eran los creados por Slamas. De hecho, cuando se trataba de golems autónomos, sólo podía ser ese.

Los golems de Slamas estaban magistralmente elaborados, son existencias poderosas. Por haber usar algo así, la actitud de Felmenia antes de su derrota era bastante clara.

Sin embargo.

 

Rey: “Sea como fuere, incluso si Felmenia hubiera ido tan lejos, ¿no crees que fuiste un poco al margen con tu respuesta?”

 

Avanzar inmediatamente a la batalla a partir de tal situación parecía bastante precipitado, todavía debería haber habido algún espacio para la discusión.

Incluso si Felmenia hubiera sido el iniciador de las cosas, no podía dejar de hacer esa pregunta.

En respuesta a su pregunta, Suimei adoptó una mirada extrañamente seria.

 

Suimei: “No voy a negar que perdí un poco mis estribos. Sin embargo, soy alguien que recorre el camino de la magia y nosotros los magos nos adherimos a la etiqueta de un mago. Cuando se trata de hacer frente a un perro salvaje, lo siento, una jovencita orgullosa, cuando tal persona dirige su nariz hacia mí, no castigar una conducta tan feroz es impensable. Dicho esto, con respecto a lo que sucedió después, bueno... tengo que admitir que podría haber estado desahogando mi rabia por haber sido traído a la fuerza a este mundo.”

 

Suimei reveló una sonrisa irónica digna de su edad, y suspiró.

 

Rey: “... En serio, qué mocoso tan travieso.”

Suimei: “Los magos son ese tipo de personas. Las personas que sólo consideran las ganancias, sin el menor interés en otra cosa, nunca se preocupan ni un momento de cómo sus acciones pueden afectar a quienes las rodean. No obstante, teniendo en cuenta lo desenfrenado que Su Majestad ha permitido que Felmenia actué, no creo que tenga derecho a quejarse.”

Rey: “Eso es verdad.”

 

Ciertamente, aunque era consciente de las intenciones de Felmenia, se había lavado las manos del asunto. Definitivamente no tenía la autoridad moral para condenar las acciones de Suimei. Un uso sin restricciones de la magia podría utilizarse para un número incalculable de males. Aunque Suimei claramente poseía el poder de realizar sus deseos, él había optado por evitar causar problemas, en vez de acosarse en su habitación. Incluso cuando había dejado su habitación para investigar el palacio, aventurándose a través de los almacenes, oficinas y locales de tesorería que albergaban objetos invaluables, no había hecho nada malo.

 

Por el contrario, las acciones violentas de Felmenia sólo podían ser vistas como merecedoras de la respuesta que había llegado. No tenía manera de saber qué ideologías presidían en el otro mundo, pero dado el peligro que representaba la trampa del golem, incluso si Suimei le hubiera quitado la vida, no tenían derecho a quejarse.

Mientras reflexionaba, Suimei se volvió súbitamente hacia un pilar cercano.

 

“No hay manera ...” pensó el Rey mientras Suimei rompía el silencio de repente.

 

Suimei. “…Entonces así es como es. Estaba desahogando mi ira sobre lo que estaba delante de mí; Por eso puedes estar segura, no volveré a hacerte algo así.”

 

Esas palabras no parecían haber sido destinadas al rey, no, claramente habían sido destinadas a otra persona. Suimei dirigía esas palabras a Felmenia. Una figura salió de detrás del pilar.

 

Felmenia: “...”

 

Felmenia salió de detrás de la sombra del pilar, con una expresión de asombro en su rostro.

Suimei le dirigió una mirada indiferente antes de volverse a mirar al rey una vez más.

 

Rey: “… ¿Cuánto tiempo hace lo sabes?”

Suimei: “A eso, permítanme preguntar: ¿por asumieron que no me daría cuenta?”

Rey: “...”

 

Eso era un buen punto. Suimei era un mago. En lugar de suponer que él siempre permanecería ignorante, era mejor trabajar fuera de la suposición de que él siempre se daría cuenta de todas las cosas.

 

Rey: “Suimei-dono. Sobre esto-”

Suimei: “No necesita decir nada. Cuando me dijo que sólo éramos nosotros dos al comienzo de nuestra discusión, eso era claramente una mentira, pero si se considera que fue por el bien de esa mujer que es un precioso súbdito suyo, entonces no es como si no lo entendiera.”

Rey: “Lo siento.”

 

El rey ofreció una sincera disculpa. Que Felmenia se hubiera escondido en las sombras a su lado no era porque no la estuviera vigilando, sino porque estaba preocupado por ella. Si Felmenia estuviera presente en la escena, tal vez Suimei hubiera sido menos honesto acerca de sus circunstancias. Sin embargo, si no estuviera presente, habría permanecido ignorante en cuanto a los detalles de sus circunstancias. Así que le había ordenado que se escondiera.

 

¿El resultado? Suimei, vio a través de su pretensión desde el principio, había dicho lo que había dicho.

Con su rostro ceniciento, Felmenia llamó el nombre de Suimei.

 

Felmenia: “S-Suimei-dono ...”

Suimei: “Sea lo que sea que quieras decir, no hay necesidad de actuar de esa manera, ¿verdad? Es como si te estuvieras encogiendo; Si eres un mago, entonces deberías enfrentar incluso la muerte con la espalda recta y la cabeza en alto. ¿No se supone que eres mayor que yo?”

Felmenia: “Ah…”

 

Felmenia cerró la boca ante su tono severo, incapaz de responder a sus palabras.

Ya que Suimei parecía estar esperando su respuesta, ella habló.

 

Felmenia: “Entonces la razón por la que investigaste el círculo de invocación del héroe fue...”

 

Debido a su determinación de volver a casa.

 

Suimei: “Ya he dicho que deseo regresar a nuestro mundo. Hay cosas que no puedo permitirme no hacer. Además-”

Felmenia: “Además…?”

Suimei: “... Mientras llega el día en que Reiji y Mizuki digan que quieren regresar, necesitaré haber preparado el camino primero. En este momento cuando sé que van a enfrentar el peligro, pero no puedo estar a su lado, esto es algo que debo hacer como un mago”.

 

“Ah-” La respuesta inesperada provocó un jadeo. Aunque su objetivo era como él había dicho, encontrar una manera de regresar a casa, inesperadamente, él también había tomado a sus amigos en consideración y trató de preparar un camino que los llevara a casa.

O en realidad, lo que fue realmente sorprendente fue ...

 

Felmenia: “¿Espera, no me digas que puedes entender eso?”

Suimei: “Con el tiempo suficiente, no debería ser tan difícil”.

Felmenia: “Eso es…!”

 

Este era el círculo de invocación del héroe, algo que se reconocía ampliamente más allá del ámbito de la comprensión humana, algo que no podía ser analizado ni comprendido. ¡Y él había dicho que podía desentrañar sus misterios!

 

Este fue un legado de incontables generaciones atrás. Tanto la cantidad de maná a ser usada como el encantamiento a cantar al ser ejecutado, todo eso se describe precisamente por las instrucciones que se habían dejado antes de que pudiera ser activado. Debido a que su construcción era demasiado avanzada, los mecanismos detrás de su operación no eran, hasta el momento conocidos.

¡Y sin embargo, este muchacho había dicho que podía hacerlo! Además…

 

Con un tono de ligera sorpresa, Suimei continuó: “Aunque he pasado algún tiempo estudiando los objetos de invocación antes, encontrar algo tan complicado en este mundo, de todos los lugares, es bastante inesperado”.

 

Podría ser descrito como un golpe de suerte.

 

Rey: “Viendo lo mucho que te preocupas por tus amigos, ¿por qué no les has dicho nada? Incluso si lo supiera, héroe-dono...”

 

“Su Majestad. Si supieran lo que realmente soy, sólo los pondría en peligro una vez que regresemos a nuestro propio mundo” -interrumpió Suimei.

 

Había más razones a tomar en cuenta con respecto a su seguridad personal de por qué no podía permitirles conocer su verdadera naturaleza.

 

Rey: “¿Y entonces lo guardas todo para ti?”

Suimei: “Su Majestad, no puedo decir que entiendo cómo es su mundo, pero nuestro mundo es como un nido de víboras.”

Rey: “¿Un nido de víboras?”

Suimei: “Sí. En nuestro mundo, incluso si alguien hace todo lo posible por guardar silencio, simplemente poseer conocimiento es un peligro. Leer los recuerdos de alguien, borrar los recuerdos, forzar a alguien a decir lo que saben, si estamos hablando de magia, hay demasiadas maneras hacerlo. De dónde venimos, dar a conocer abiertamente mi identidad tendría un precio terrible. Más allá de eso, nuestro mundo tiene su parte justa de locos que muestran sus colmillos a la gente para tener el conocimiento que los magos tienen.”

Rey: “¿La posición de la magia en tu mundo es tan horrible?”

Suimei: “Así es.”

 

El rey cayó en un silencio pensativo ante la honesta inclinación de cabeza de Suimei.

 

Suponiendo que las palabras de Suimei fueran verdad, él todavía pensaba que la apertura era la elección correcta, mientras que, al mismo tiempo, algo que simplemente no podía hacerse. Comparado, la magia de su mundo era mucho más oscura y más insidiosa que la suya. Los enemigos acechaban a cada esquina y el peligro era constante, por lo que se los había obligado a esconderse. Por eso, el hecho de que Suimei optara por esconderlo se le hacía bastante razonable.

 

Suimei: “Una vez que Reiji y Mizuki quieran volver a casa, no tendré más remedio que ser honesto con ellos. Pero al haber estado a su lado hasta ahora, y haber mantenido mi identidad en secreto todo este tiempo... va a ser difícil “.

Rey: “Ya me lo imagino.”

 

Como él había dicho, una vez que vieran la magia que los llevaría a casa, no habría manera de hacer una explicación. Habían aprendido magia ahora, después de todo; Una vez que regresaran a casa, habría reglas sobre la magia que tendrían que saber. Aunque reconoció que revelar la verdad era una necesidad, al pensar en cómo se sentía Suimei, sintió que no sería tan simple.

 

Con todos estos pensamientos en mente, la expresión del Rey reveló sus sentimientos complicados. De un tono lamentable, volvió a hablar.

 

Rey: “... Entonces, en fin, ¿todavía no tienes planes de unirte a ellos?”

Suimei: “Ya he dicho esto, pero no me gusta hacer cosas imprudentes.”

Rey: “Para alguien como tú, quién puede derrotar a Felmenia, no me parece algo imprudente. Además, si eres tú, Suimei-dono, ¿no podrías convertirte en la fuerza del héroe-dono? “

Suimei: “Probablemente. Pero no creo que sea necesario.”

Rey: “¿Por qué dices eso?”

Suimei: “Aunque discutimos bastante acaloradamente en aquel entonces, Reiji no es una persona tan superficial. Incluso si él siempre está haciendo cosas que no espero, él piensa las cosas a fondo, y cuando llega el momento, es sorprendentemente cauteloso al hacer un juicio final. Por otra parte, cuando se pone el factor de los tremendos poderes otorgados al héroe al ser convocado, mis preocupaciones son realmente apenas una pequeña cosa. Aunque no hay garantía de que la fuerza de supresión del Señor Demonio tenga éxito, no creo que muera tan fácilmente.”

Rey: “Ya veo.”

 

“Por eso no necesito preocuparme tanto”, dijo Suimei con una sonrisa.

 

Parecía confiar bastante en Reiji.

 

Suimei, sin embargo, continuó con un tono inquieto, “Probablemente todavía se encuentren con algunos momentos difíciles, sin embargo”.

 

Probablemente esto se debió a que había considerado cuidadosamente su camino por delante y no podía calificarse de indiferente a aquellos momentos difíciles que debían enfrentar.

En esto, el rey otra vez pidió la confirmación de Suimei.

 

Rey: “Sólo para confirmar, Felmenia ...”

Suimei: “Como he dicho antes, mientras no diga nada innecesario, será como si nada hubiera pasado. Pero bueno, en realidad, supongo que ya no importa en este momento.”

 

Con una mirada de alivio, Suimei sacó una hoja de papel blanca. A primera vista, esa hoja de papel, blanca como la nieve, no parecía diferente de cualquier otro papel. Una mirada más cercana, sin embargo, revelaría alguna escritura y un sello de sangre.

Suimei procedió a doblar la hoja como si se estuviera preparando para separarla.

 

Felmenia: “S-Suimei-dono! ¡E-espera-! “

 

Sangre salió del rostro de Felmenia mientras gritaba, aunque Suimei actuó como si no la hubiera oído.

 

El sonido del desgarro de papel llenó sus oídos.

Cuando ella cayó al suelo, envuelta en múltiples emociones, fragmentos de papel rasgado revolotearon hasta el suelo de la sala de audiencias.

Vaciando las manos, Suimei chasqueó los dedos y los fragmentos de papel fueron consumidos por una llama y desaparecieron.

 

Felmenia: “Ah”

Suimei: “Señorita Mago de la Corte, con esto, la maldición sobre ti ha sido levantada. Debes tu vida a su Majestad.”

 

Dejando de pensar en Felmenia con un resoplido, Suimei se volvió hacia el rey.

 

“¿Está bien?” preguntó el rey.

 

Suimei: “Quiere que haya confianza entre nosotros, su Majestad; Este era el muro que nos separaba. Entre nosotros, ya no hay necesidad de tal cosa.”

 

Suimei continuó: “Sin embargo, le pido que no informe a Reiji ya los demás. Le pido que me prometa no revelar ni insinuar nada de esto. Al menos hasta que llegue el momento en que no tenga otra opción ...”

 

Rey: “Entiendo. Será como tú dices.”

 

El Rey prometió hacer lo que Suimei había pedido. Viendo que la otra parte había concedido esto ya, no tenía ninguna razón para rechazarlo.

Luego procedió a preguntar sobre los planes de Suimei para el futuro.

 

Rey: “¿Qué piensas hacer después de esto? Si hay algo dentro del palacio que pueda ayudarte en tu objetivo de regresar a casa, no dudes en preguntar.”

 

Eran los huéspedes del rey y de sus súbditos que los habían traído aquí. Esa responsabilidad no desaparecería. Había sido por eso que los habían acogido voluntariamente aquí en el palacio. Seguir cuidando a Suimei hasta que la magia necesaria para regresar a su hogar se completara era natural. Bueno, eso era tanto como Suimei tuviera intenciones de quedarse, por supuesto; Si tenía otros planes, entonces al rey le gustaría saber.

 

Suimei sacudió la cabeza.

 

Suimei: “Eso es innecesario. Cuando Reiji y los demás se vayan, yo también lo haré.”

Rey: “¿Para qué?”

 

“Planeo visitar el Imperio de Nelferian. El Imperio es la encrucijada de tres naciones diferentes, por lo que es el mejor lugar para ir a adquirir información y los materiales que necesitaré”, explicó Suimei.

 

De hecho, el Imperio de Nelferian es un eje central por el que se tiene que cruzar para alcanzar estos reinos, Aster incluido. Posteriormente, estaban mucho más conectados. Debido a que el Reino de Aster era una nación aliada, el viaje entre los dos lugares sería bastante simple. Tal como Suimei había dicho, desde la perspectiva de reunir información y recursos, esa era la ubicación más adecuada.

 

Si tenía que ser honesto consigo mismo, el rey preferiría no dejar a un mago tan poderoso como Suimei fuera de su alcance. Sin embargo, al ver que restringir sus acciones no estaba dentro de su capacidad, tratar de forzarlo a quedarse no era una buena idea.

 

Rey: “…Entonces así es como será. Bueno, entonces, si hay algo en lo que pueda ayudar, por favor no dudes en avisarme. Sabiendo lo que puedes hacer, cualquier ayuda que pueda prestar es probablemente innecesaria, pero si hay algo que pueda hacer, haré todo lo posible.”

 

Aunque se había ofrecido a apoyar Suimei en su objetivo, Suimei no asintió.

 

Suimei: “Agradezco enormemente el sentimiento, pero por favor no se preocupe por mí.”

Rey. “¿Por qué no? Esta es una tierra extranjera para ti, Suimei-dono. ¿Realmente no necesitas ayuda?

 

Suimei era una persona de otro mundo con una cultura y costumbres diferentes. Además, le faltaba un guía en quien confiar. Por eso, la vida aquí sería muy difícil. Debe esperarse una cierta cantidad de asistencia.

Sin embargo.

 

Suimei: “Está bien. Después de esto, voy a ser visto como alguien que no pudo soportar mas la situación y se fue. No hay necesidad de ofrecer ningún tipo de apoyo a esa persona. Eso será lo mejor teniendo en cuenta nuestras respectivas posiciones.”

Rey: “Pero…”

Suimei: “Después de haber causado tanta conmoción en nuestra llegada y después de haberme recluido en mi habitación, la opinión de su gente sobre mí es bastante mala. Si tuviera que ayudar a tal individuo, aun cuando hubiera alguien que apoyaría sus acciones, muchos, muchos más se quejarían y lo ofenderían por hacerlo. Esto no es lo que más le conviene.”

 

La lectura de Suimei de la situación era inmejorable. Particularmente si él dejara el palacio, el rey tendría que permitirlo, no habría una baja cantidad de chismes y rumores. Si él le ofreciera ayuda a Suimei, la gente estaría furiosa. “¿Por qué el Rey se preocupa de una pieza inútil de basura? ¿A él sólo le interesa la gente de ese mundo?”, Etc.

 

Rey: “Lo entiendo, no obstante, quiero ofrecer mi ayuda.”

Suimei: “Créame, lo aprecio, pero sería demasiado problemático.”

Rey: “Bien…”

 

El fuerte tono de Suimei lo había dejado sin habla. Este Suimei parecía ser bastante terco, sin importarle ni la opinión de los demás sobre él ni la ayuda ofrecida, pensando que no valía la pena considerarlas.

 

Quizás tal idea había sido inspirada puramente por la confianza en sus habilidades, pero el rey no podía decir que tal confianza fuera infundada.

 

“¿Cuáles es el objetivo en su mirada fija? Definitivamente no me miran”, pensó el rey. No, son los ojos que contemplan las dificultades que se avecinan, ojos que pretenden desafiarlos de frente.

Esa poderosa mirada no parecía que pudiera venir de alguien de su edad.

Y entonces-

 

Suimei: “... En el camino de la vida, inevitablemente habrá montañas por escalar. No importa cuán grandes sean, o cuán alto estén, cualquiera sin la capacidad de cruzar tales obstáculos no tiene derecho a llamarse a sí mismo un mago. Y yo, Yakagi Suimei, soy un mago, alguien que desafía los misterios del mundo de frente, con la cabeza en alto. Y permítanme reiterar, Su Majestad, aprecio sinceramente la oferta, pero el sentimiento es más que suficiente.”

 

El joven que estaba delante de él, hablando en tono solemne, no mostró debilidades. Había en él un orgullo y una fuerza única para aquellos genios que perseguían sinceramente los milagros.

Este joven era todo menos ordinario. “Una persona común atrapada con el héroe invocando” no él no era ese tipo de persona.

Mientras miraba al joven con un renovado sentimiento de asombro, Suimei volvió a hablar en tono grave, burlándose de sí mismo.

 

Suimei: “... Bueno, aunque intento sonar genial, al final, soy un cobarde que, temiendo por su propia vida, huyó de la batalla”.

Rey: “Si ese es el caso, entonces todos los que hemos empujado la carga del Señor Demonio en personas completamente ajenas somos culpables. Eso, por supuesto, incluye a mí mismo ...”

 

¿Quién podría culpar a Suimei? Los únicos que podían juzgar su decisión de evitar luchar contra los Demonios eran aquellos que habían desafiado el terror de los Demonios directamente. No, los que se escondían dónde era seguro no tenían derecho a decir tales cosas. Particularmente dado que Suimei era alguien que se había resuelto desafiar solo las dificultades que se le presentaban, no había nadie con derecho a juzgarlo.

 

Para alguien como Suimei, con numerosos sueños y deseos sin fin, permanecer aquí sólo conduciría al estancamiento. No podía estar seguro, pero quedarse aquí probablemente solo causaría dolor a Suimei. Mientras pensaba en el joven que gritaba ansiosamente en esta habitación antes, no podía evitar sentirse afligido.

 

A partir de eso, había sido capaz de decir cómo se sentía Suimei, porque ya había sentido tales sentimientos. Sin embargo, ésos habían sido solamente particiones temporales de su hija ... él no tenía ninguna manera de entender verdad apenas cómo Suimei se sentía.

 

El rey cayó en silencio, perdido en un remolino de emoción.

 

Lentamente, Suimei habló.

 

Suimei: “¿Hay algo más que quiera saber?”

Rey: “En ese caso-”

 

Aceptando su buena voluntad, el Rey hizo muchas más preguntas. Sobre él, sobre Reiji y Mizuki. No restringiendo la conversación a la magia, incluso hablaron de la relación entre los tres amigos.

Para los dos, esta conversación abierta llevo mucho tiempo.

 

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El tiempo pasó, y Suimei regreso a su habitación. Mientras miraba al joven marcharse, el rey se volvió hacia su sujeto a su lado.

 

Rey: “... Felmenia.”

Felmenia: “Su Majestad.”

Rey: “Una discusión realmente esclarecedora. Héroe-dono y Mizuki-dono probablemente nunca han oído de esas cosas, ¿correcto? “

Felmenia: “Es como usted dice, Su Majestad.”

 

La maldición de ella había sido liberada, su expresión había vuelto a la normalidad, Felmenia estuvo de acuerdo. Ella era la maestra del héroe, así como alguien que conocía más a Reiji personalmente, pero nunca había tenido una discusión tan íntima con el héroe. Fue, desde su perspectiva, bastante refrescante.

Ambas partes se comprendían completamente, no se ocultaban coas, y habían llegado a un entendimiento. Cualquier preocupación y ansiedad posibles habían sido disipadas.

 

Felmenia: “... no creo que ... De ninguna manera Suimei-dono podría haber previsto este resultado desde el principio, ¿no?”

 

Felmenia frunció el entrecejo.

 

Felmenia: “Incluso suponiendo que lo hiciera, eso sería demasiado descuidado todavía. Si la realidad se apartaba de lo esperado, entonces habría consecuencias graves, y sin embargo hemos visto claramente que no ha preparado nada para tal eventualidad.”

 

Tal y como ella había dicho, si el rey no hubiera estado dispuesto a inclinar su cabeza, y en cambio adoptara una postura dura, entonces la predicción de Suimei habría sido incorrecta, y una brecha insuperable habría resultado. Sin embargo, la observación de Felmenia de que Suimei no había hecho preparativos era indudablemente falsa, la evidencia estaba directamente en la persona de Suimei.

 

Rey: “Felmenia. La ropa de Suimei-dono... ¿sabes lo que representa?”

Felmenia: “¿Su ropa? Ese es su atuendo de combate ... ¡Ah!”

 

Ella se había dado cuenta. El traje de combate.

Habiendo comprendido lo que había querido decir, miró al rey con admiración en sus ojos.

 

Felmenia: “Usted es ciertamente sabio, mi rey. Aunque Suimei-dono no dijo una palabra, lo comprendió claramente.”

 

“En el segundo en el que entró, sentí una atmósfera en la habitación propia de un general regresando victorioso de la batalla. Así es como lo supe” – el rey respondió, recordando-.

 

Cuando la capa apareció del aire para descansar en la persona de Suimei, eso le había recordado a un general, que regresaba de la batalla con rastros de sangre todavía en su ropa. Había visto en su ropa la sensación de un hombre dispuesto a regresar al campo de batalla en cualquier momento.

 

Simplemente no había manera de que Suimei no hubiera hecho preparativos previos, ni para la reconciliación pacífica o algo más fuerte,

 

Rey: “... Me temo que él estaba preparado sin importar el resultado. Si nos presentáramos como su enemigo, entonces seríamos tratados en consecuencia. La manera en que lo tratábamos sería cómo seríamos tratados. Sin embargo, la situación se desarrolló, él preparó una respuesta adecuada. Tenemos, después de todo, numerosas aberturas de este lado. Había investigado esas aperturas y había determinado si podíamos confiar lo suficiente para resolverlo pacíficamente. Si él determinó que buscamos hacerle daño, entonces él habría sido mucho más contundente.”

Felmenia: “Entonces, ¿no significa que lo de esta noche fue una trampa?”

Rey: “Aun así, no hay daño, no hay falta. Suimei-dono dijo que tiene magia para manipular recuerdos. Incluso si las cosas hubieran dado un peor giro, e incluso si él no pudiera permitir que Reiji-dono o Mizuki-dono lo supieran, probablemente tenía maneras de manejar tal situación. Si hubiéramos tenido la intención de hacerle daño, no había manera de que pudiéramos permitir que el héroe lo averiguara, y así tendríamos que evitar una conmoción a toda costa. Nuestra única opción sería emboscarlo con una pequeña fuerza de nuestra élite. Dado que ya había leído la situación de antemano, ¿crees que haya alguna posibilidad de nuestra victoria en tal suceso?”

 

Habiendo sido liberada de su juramento, Felmenia podría ahora responder a tales preguntas. Dada la fuerza de Suimei, ¿sería posible que la mayoría de las fuerzas de élite del palacio lo emboscaran con éxito?

 

Ella reflexionó un momento antes de responder solemnemente.

 

Felmenia: “…Ninguna en absoluto.”

Rey: “Es eso así uh”

 

Sorprendentemente, la respuesta puntual de Felmenia no le había sorprendido. Ya había adivinado que la fuerza de Suimei era de tal nivel, y por lo tanto aceptó fácilmente su evaluación.

 

Felmenia: “Pero aun así, su Majestad, ¿de verdad cree que Suimei-dono había pensado tanto en las cosas?

Rey: “Eso, ¿quién sabe?”

Felmenia: “¿Huh ...?”

Rey: “Esto es sólo una conjetura. Realmente no hay manera de verificar la verdad. No importa cuán lógico sea lo que acabamos de comentar, mientras Suimei-dono nunca diga una palabra, entonces la conjetura es todo lo que alguna será.

Felmenia: “E-Eso es cierto.”

 

Felmenia frunció el ceño. Si realmente entendía o no, y aunque hubiera sido ella quien señalara las cosas, realmente no había manera de comprender realmente lo que Suimei había estado pensando.

A pesar de que-

 

Rey: “Para él también, que yo inclinara mi cabeza hacia él debe haber llegado como un completo shock.”

 

De hecho, esta afirmación era ciertamente verdadera. Porque él, que no debía inclinarse ante nadie, había bajado la cabeza delante de él, Suimei finalmente lo había decidido digno de confianza.

 

Felmenia: “... puedo simpatizar con eso.”

Rey: “Está bien, no te preocupes por eso.”

 

El asunto se resolvió, el rey cambió el tema y su tono serio.

 

Rey: “Ahora, Felmenia. Discutamos tu castigo.”

 

Felmenia no se opuso. Antes de que hubieran llamado a Suimei, ya había expresado su disposición a aceptar la responsabilidad. Ella esperó en silencio.

 

Felmenia: “…Entendido. No importa lo que sea, lo acatare de todo corazón.”

Rey: “Entonces, Mago de la Corte Ral, Felmenia Stingray: Te despojo de tu título y ...”

 

Y con eso, la larga noche de ambos, el mago y el rey, llegó a su fin.