Haken no Kouki Altina Capítulo 6: El Rey de los Bárbaros (2)




Manual




Los salvajes estaban reunidos en un rincón del fuerte, de espaldas a la pared, custodiados por soldados con picas y arcos a por lo menos 10 pasos de distancia.

La ventisca había terminado, pero todavía era invierno en la región del norte.

Si esto no se resolvía en el transcurso de la noche, podría haber personas congeladas hasta la muerte.

 

El diálogo de Altina y el rey bárbaro debía concluir antes del amanecer -- pensó Regis.

 

Los aplausos debían ser audibles fuera del fuerte también... Casi 400 de los salvajes no se rindieron, congregándose en un grupo a poca distancia del fuerte.

 

Era fácil para la caballería presionar el ataque, pero eso estaba prohibido. En cambio, se les encargó informarles a los salvajes sobre el diálogo entre el representante bárbaro y el comandante del imperio.

Éste era el recuento de Regis de los acontecimientos hasta ahora.

Estaba preocupado porque sucediera una masacre.

 

Si los salvajes no se rendían, el ejército del imperio que los rodeaba podría asesinarlos. No era nada especial, pero Regis quería evitar eso por motivos estratégicos y emocionales.

Seria genial que las pérdidas en ambos lados se mantuvieran en un mínimo, Regis respiró aliviado.

Tal como Regis pensó, los refuerzos de los bárbaros aparecieron poco después.

Se unieron al grupo fuera del fuerte, considerando sus opciones mientras miraban por aquí, pero permanecieron en el lugar sin atacar ni retirarse.

Parecían estar esperando el final del diálogo.

 

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Año del imperio 850, la última batalla del Fuerte Sierck llegó a su fin en un ambiente tenso.

 

“¡Hey Regis!”

 

Jerome regresó a la torre central con la actitud de carga de la caballería.

 

“Ah, sí...”

 

Regis estaba registrando los informes de batalla en la mesa de la sala de conferencias. Debería haber sido hecho por personal designado, pero con todos los oficiales administrativos fueron ahuyentados por Jerome, no había nadie más para llenar el puesto.

 

Altina regreso a su habitación para ponerse un vestido apropiado para el diálogo con el rey bárbaro. No podía asistir al diálogo con la mano izquierda en una venda.

 

Jerome se acercó.

 

“¿¡Qué diablos fue ese plan de batalla!?”

“... Eso... Bueno, teniendo en cuenta la ventisca, sería difícil perseguirlos si se dispersaran...”

“¿¡Así que los dejaste entrar al fuerte!? ¡Permitiste que los salvajes entraran! ¿¡Seremos el hazme reír de las naciones vecinas sabes!?”

“Está bien, tener a una princesa de 14 años como comandante es suficiente para que se burlen de nosotros.”

“¡Eso es peor!”

 

Regis lo calmó con palabras tranquilizadoras.

 

“Eso es bueno, deja que nos subestimen. Es una estrategia eficaz para la defensa y ofensiva que el enemigo juzgue mal nuestra fuerza.”

“Lo entiendo. Esta es una estrategia con la que alguien como tú al que le gustan los planes inútiles vendría. Pero no consideraste una cosa.”

“¿Qué es?”

“¡Odio que la gente me subestime!”

“... Es, es así.”

 

Regis se rascó la cabeza, no se había dado cuenta de eso.

 

Regis pensó que Jerome estaba enojado por el uso del fuerte como una trampa, pero resultó ser una cuestión de orgullo.

Como era de esperar, la realidad no progresaría como en los libros.

En lugar de sentirse inquieto por su talento como estratega, Regis se sentía incómodo en general.

 

“Hablando de eso, parece que hemos capturado a los salvajes. ¿Por qué no están muertos?”

“La princesa deseaba tener un diálogo con ellos.”

“¿Dialogo? ¿La princesa es estúpida? Los bárbaros sólo deben ser colgados o esclavizados.”

 

No estaba señalando una falta, Jerome estaba realmente perplejo por el estado mental de la princesa.

Regis no creía que los bárbaros fueran bestias salvajes... Pero entendía que tales opiniones pertenecían a la minoría.

Esto también era una apuesta para alcanzar la meta que estaba demasiado lejos. Sería genial si el diálogo con los bárbaros procediera bien.

Por otro lado, la princesa ganaría la reputación de ser ingenua y carecería de sentido común si el diálogo se rompiera.

 

Debido a que el punto final del objetivo era demasiado difícil de alcanzar, siempre se enfrentan a las apuestas con las probabilidades contra ellos.

 

“... No será demasiado tarde para dudar de la inteligencia de la princesa después de que termine el diálogo con el rey bárbaro.”

 

Regis se levantó de su silla.

Jerome se dirigió a la salida también.

 

“He abierto el almacén, necesitarán carne y alcohol.”

“... Ah, entiendo.”

 

Regis se preguntó qué usar como recompensa por la victoria, pero parecía que una fiesta era el estilo de este regimiento.

Ese fue el caso también cuando atraparon a los bandidos hace algún tiempo.

En su antigua unidad, los que lograban el mérito podrían obtener joyas o piezas de arte como recompensas. ¿Las tropas aquí estarán bien sin esos tesoros? Regis estaba preocupado por eso todo este tiempo.

 

“Gracias por tu comprensión.”

“Esto no es por ti ni por la princesa, es el deber de los generales recompensar a sus subordinados”.

“Lo tendré en cuenta.”

“Hmmp... No actúes humilmente tan de repente. ¿Te estás burlando de mí?”

“Tu solicitud es difícil de entender.”

“Sólo di lo que piensas. Si sigues así nadie podrá confiar en ti por la forma en que actúas.”

“¿Decir lo que pienso?”

“Sí, sólo dilo sin ocultar nada.”

“... Quiero unas vacaciones. Quiero leer libros.”

“¡Por qué demonios me importaría!”

“Que malo.”

 

Los hombros de Regis caían.

 

El patio central utilizado para la formación se había convertido en una sala de audiencias temporal.

Altina estaba sentada en una silla en el medio.

Para ocultar su brazo izquierdo, un gran manto cubrió su hombro izquierdo y sus rodillas.

Regis estaba a su derecha mientras Jerome estaba a su izquierda.

No había ninguna alfombra roja, pero los soldados se alinearon en una fila, con la bandera del imperio colgando desde la punta de sus lanzas.

 

Originario del apodo del emperador fundador 'L'Empereur Flamme', la bandera era roja y estaba decorada con siete espadas.

 

Históricamente, el primer emperador luchó bajo el estandarte de una bandera blanca. Pero en los últimos tiempos, todas las naciones trataron a la bandera blanca como un signo de rendición o cese del fuego.

Entre las dos filas de soldados, el rey bárbaro fue traído.

Sus brazos estaban atados a su cintura, con Evrard sosteniendo el otro extremo de la cuerda. Eric estaba detrás de él.

Evrard se detuvo a 10 pasos de Altina. Altina lo miró.

 

“Está bien, tráelo más cerca. No tiene sentido hablar desde tan lejos.”

“Pero...”

“Y suelta las cuerdas, quiero un diálogo, no una inspección de prisioneros.”

“¿¡Princesa!? ¡Este hombre se mueve tan rápido como un mono, es demasiado peligroso!”

 

Era normal que Evrard se opusiera. Pero a Altina no le importaba.

 

“¿Quieres decir que no puedo vencer a un hombre desarmado? Y el general venerado como un héroe está a mi lado de todos modos. ¿No se burlarían de mí como una cobarde?”

“Ugh... Mah... lo entiendo.”

 

Evrard estaba preocupado porque Altina resultó herida, y también de los sentimientos de las tropas. A veces, la dignidad de estar en una posición alta era más importante que la seguridad personal.

Las cuerdas fueron removidas y el rey bárbaro se movió a cinco pasos de distancia.

La boca de Regis estaba seca por la tensión.

Al igual que Jerome, el rey bárbaro parecía estar en sus veinte años, con ropa hecha de piel de animal y plumas de pájaros.

Todos los salvajes retratados en los dibujos del imperio los mostraban como demonios derrotados por caballeros o parecidos a monos u osos. Pero el rey tenía un aire noble a su alrededor.

 

Con arrogancia miró a la princesa, negándose a arrodillarse.

 

Había sillas que elevaban al usuario más alto después de sentarse, pero no podía trasladarse a esta sala de audiencias temporal.

Evrard frunció el ceño.

 

“Me presentaré otra vez... soy Marie Quatre Argentina De Belgaria, cuarta princesa en línea al trono.”

 

El rey no dijo una palabra.

 

¿Era imposible comunicarse con las palabras? Los soldados se pusieron en duda.

 

Regis pensó que el rey parecía estar profundamente en sus pensamientos. Regis creía que eso era cierto.

 

El rey bárbaro habló:

 

“Qué nombre tan largo.”

 

Hablaba en el idioma de Germania, la nación vecina.

Probablemente había salido de Germania. Y era lo suficientemente educado para entender el idioma Bélgaro.

 

Incluso con la erupción de la guerra, la interacción entre el imperio y las naciones circundantes seguía siendo frecuente.

 

Así eran las costumbres apropiadas para la realeza y los aristócratas el aprender el idioma de los países vecinos.

 

Aunque Regis era un plebeyo, él aprendió alemán también durante su educación en la academia militar.

 

Esto significaba aparte de las tropas de base que levantaban la bandera, todos los presentes sabían alemán.

 

Evrard lo acusó:

 

“¡Qué insolente, esta es la princesa! ¿Dónde están tus modales?”

 

Altina detuvo a Evrard que tenía la cara roja levantando la mano.

 

“Está bien, no es un ciudadano del imperio, es extraño pedirles a las personas que no son ni subordinados ni ciudadanos que muestren respeto.”

 

El leal comandante de los caballeros entendió lo que la princesa quiso decir y cerró la boca,

Altina le preguntó al bárbaro en Germano:

 

“¿Cómo debería dirigirme a usted? Lo modales apropiados indican que hay presentarse después de que se le dice el nombre de otra persona. ¿O los bárbaros no tienen nombres como dice el rumor?”

“Nosotros mismos no nos vemos como bárbaros, mi nombre es Diethart, he dejado mi lugar de nacimiento. Y nuestra nación se llama Bargainheim.”

 

Jerome sonrió sarcásticamente.

Se inclinó hacia atrás exageradamente, como si estuviera asustado. Alzó la voz para que todas las tropas escucharan.

 

“Hah... Qué gran descubrimiento... No sabía que los salvajes pudieran bromear... ¡Ese bosque oscuro es en realidad un país! ¡El país vecino de Belgaria no era el basurero de Germania, sino la nación bárbara!”

 

Todos los soldados rieron fuertemente.

Diethart rechinó los dientes mientras se burlaban de él. Pero la que estalló en ira fue

 

-- Altina.

 

Su puño derecho cayó sobre su apoyabrazos, rompiendo la elegante silla de madera en pedazos.

 

“Ah…”

 

El lugar se quedó en silencio. Después de toser con sequedad:

 

“Parece que tengo que enseñarte cómo recibir invitados. Eso es suficiente, todos ustedes se van.”

“¿¡Princesa!?”

 

Evrard protestó con fuerza, pero Altina no estaba tomando sus palabras. Ella enderezó la silla medio destrozada con una patada.

 

“¡Todos se retirarán a 30 pasos! ¡Esto es una orden!”

 

Jerome se frotó la cicatriz en su mandíbula.

 

“Fufufu... ¿Estará bien?, podrías ser estrangulada por el bárbaro ¿cierto?”

“Voy a depender de ti si eso pasa.”

“¿Y si te toma como rehén?”

“Ara, así que te preocupas por mí.”

“Olvídalo. Charla con ese idiota de Germania tanto como quieras.”

 

Jerome caminó hacia la pared.

Regis planeaba marcharse, pero Altina lo agarró por el cuello.

 

“¿A dónde vas?”

 

Regis pensó, no les ordenaste a todos que se fueran

 

-- otras personas estaban presentes, así que respondió formalmente:

 

“Por orden de la princesa...”

“Tú eres el estratega, este es tu tiempo para trabajar. ¿Alguna objeción?”

“... tengo un poco de sed.”

“Ah, me olvidé de eso.”

 

Regis y Altina se quedaron atrás mientras Jerome y las tropas retrocedían 30 pasos hasta llegar a la pared. Evrard y Eric mantuvieron su distancia también.

 

Un poco más tarde, dos sillas nuevas, una mesa, así como vino tinto fue enviado. Diethart tomó asiento primero.

Altina se sentó frente a él mientras Regis estaba de pie a un lado.

 

“¿No es de tu agrado? Es como la terraza de un café.”

“... Sí. En el patio con nieve apilada, una terraza de cafetería rodeada de soldados amenazadores. Eso sin duda seria popular en el imperio. Aunque no he visto una antes.”

“Podría atraer a una gran multitud.”

 

Altina parecía estar de buen humor y sonreía. Diethart no parecía muy amigable.

 

“Los Belgas parecen preferir beber café al lado del camino. Qué raro.”

“Las naciones del norte son frías, por lo que es comprensible, Belgaria tiene un clima cálido y el viento se siente bien. Eso podría ser así, pero nunca he visitado un café al aire libre por las calles antes... Sólo una vez, quiero probar beber café en una bonita tienda.”

 

Si Altina visitaba una terraza de café, atraería a una gran multitud de espectadores. Beber café tranquilamente era imposible.

 

Debería haber un balcón en el palacio -- Regis se tragó estas palabras. El café en un lugar lleno de celos y burla no sabría agradable no importa qué.

 

Es hora de entrar en el tema principal.

 

“Princesa, no queda mucho tiempo antes de que se ponga el sol.”

“Tenemos preguntas para ti, Diethart, ¿eres el rey de Bargainheim?”

“Nein (No). Formamos una nación, pero no tenemos reyes, yo fui uno de los fundadores, así que todos siguen mi ejemplo.”

“¿No es eso un rey?”

“No tomo dinero ni comida de mis conciudadanos”

“Oh, entonces no hay impuestos.”

 

Diethart asintió con la cabeza.

Altina pensó que era algo genial e interesante.

 

“¿No es eso genial Regis? ¡Un país sin impuestos! ¡Los ciudadanos deben ser tan felices!”

“... Eso si los ciudadanos no piensan que es injusto.”

“¿No sería genial si no hubiera impuestos?”

“Bueno… por ejemplo... Los campos deben ser vigilados. ¿Quién decidirá el orden de la vigilancia?”

“¿Hmm? ¿No haría eso un representante como Diethart?”

“Ya veo. Entonces el rey es el Sr. Diethart y los impuestos estarán en forma de trabajo como vigilantes. Cuando dos o más personas viven juntas, habrá personas que tomen decisiones y personas que presten servicios. No importa cuáles sean sus nombres, siguen siendo los reyes y los recaudadores de impuestos.”

“Ah, así es como es.”

“Que no haya tributación significa que no existe un país como tal. Una organización no puede ser formada sólo con ideales... Por otro lado, los ciudadanos seguirán apoyando mientras el país todavía esté ganando batallas...”

 

Regis se detuvo aquí.

Diethart lo fulminó con la mirada.

 

“Bargainheim podría ser una nación pequeña y es un hecho que no pudimos alcanzar nuestros ideales en muchas áreas, pero el imperio está mal, tenemos mucha gente que vino a nosotros para escapar de la tiranía del imperio.”

 

Regis no discutió y esperó a que Altina hablara.

Este era el diálogo que ella esperaba, él sólo puede ayudarla desde el lado.

Si ella quiere tomar el camino de la grandeza, negociaciones como esta son inevitables. Teniendo en cuenta la posición de Regis, era posible que la otra parte rehusara el diálogo con él.

Altina necesitaba tomar la iniciativa en el diálogo.

 

“Creo que el imperio también está mal.”

 

Debería haber contestado en su lugar -- Regis lamentó su decisión y su estómago comenzó a dolerle.

 

Sus palabras probablemente no llegaron a Jerome y a las tropas que estaban junto al muro del patio. Aun así, esto no era algo que debías confesar claramente a los bárbaros.

Diethart estaba desconcertado.

 

“¿Qué estás diciendo? Es no tiene sentido.”

“No hay razón por la cual un miembro de la realeza no pueda estar en contra el imperio ¿cierto?”

“No deberían ser capaces de hacerlo, esa es su posición después de todo.”

 

Un bárbaro enseñándole a una princesa real cuál debería ser su mentalidad, qué inquietante.

Pero Diethart estaba muy bien educado.

Él estaba explicando la teoría correctamente. Altina sacudió la cabeza.

 

“Quiero vivir por mis creencias, y no dejar que otros establezcan mi posición para mí.”

“Así que vas contra el imperio.”

“¿Eso quiere decir quieres salvar a los ciudadanos que son tratados injustamente?”

“Estás equivocado. Cuando grandes ejércitos chocan y conducen a la guerra civil, los que sufren son los ciudadanos.”

 

Regis también pensó en esto.

Pero la respuesta era clara cuando él lee las crónicas de la historia. Altina lo entendía también.

 

“Si los ciudadanos quieren ser salvados, ellos deben ser los que trabajen duro para ello, ¿verdad?, si no están dispuestos, pueden ignorarme y seguir conformándose con el sistema actual, porque yo no soy Dios, es imposible para mí borrar todo el sufrimiento sin depender de nadie, sólo los ciudadanos pueden salvarse a sí mismos.”

“Pero ¿cuál sería el significado de tu existencia entonces?”

 

Altina miró hacia Regis.

Regis pensó que Altina pedía su opinión. Pero eso no fue así. Ella continuó inmediatamente.

 

“Sólo necesito una oportunidad... Eso es todo.”

“Incomprensible, los belgas incomprensibles embellecen sus pecados, las palabras deben ser lógicas y precisas.”

“Sí, esto significa que... mi crítica de la tiranía puede empujar a los ciudadanos a tomar medidas y salvarse a sí mismos. Ese es el significado de mi existencia. ¿Cierto?”

“Eso es demasiado irresponsable, buscar la felicidad de sus seguidores es el deber de aquellos con un alto estatus.”

 

Altina inclinó la cabeza.

 

“Regis, ¿tengo esa obligación? ¿Soy irresponsable?”

“... Tomar medidas para cambiar el sistema del imperio y unirlos y satisfacer sus expectativas son tus obligaciones. Mantener una promesa es una teoría simple que debe seguirse.”

“¿Qué hay de fallar a mitad de camino?”

“Serás criticada, de eso se trata la política... O más bien, el mayor problema con el imperio es que los administradores que no traen felicidad a la gente no se enfrentan a la crítica o el castigo, ni pierden su autoridad.”

 

Altina asintió profundamente.

 

“Esto significa que la nación que quiero crear después de convertirme en emperatriz debe poder criticarme y castigarme si no logro hacer feliz a la gente”.

“... Eso es correcto.”

“Después de trabajar tan duro para convertirse en emperatriz, podría ser ejecutada bajo la misma ley que implementaste.”

“Eso podría ser posible... ¿Vas a renunciar?”

“¿Por qué? El error del gobernante causará mucho sufrimiento y muerte, si es así, el que debería sufrir más debería ser el gobernante, ¿verdad?”

 

Regis recordó algo que Altina dijo:

 

“Si quieres que otros arriesguen sus vidas, también debes apostar la tuya... Algo así...”

“¡Así es!” (Esta princesa leyó mucho comunismo tal parece xd)

 

Altina estaba demasiado animada... Aunque Regis pensaba eso, no lo dijo. Si Altina no piensa en protegerse a sí misma, la gente que la rodea puede hacerlo por ella.

 

“Me convertiré en emperatriz y cambiaré el imperio. Si mi fuerza es insuficiente, tomaré la responsabilidad y lo pagare con todo lo que tengo.”

 

La expresión de la otra parte cambió.

Su rostro que era una mezcla de odio y burla desapareció, reemplazado por la calma y la sinceridad.

 

“Lo entiendo ahora... Pareces preparada para asumir la responsabilidad, una actitud llena de determinación.”

“¡Pero no pienso fracasar!”

“Parece que te he entendido mal antes.”

“¿De verdad?”

“Pensé que eras alguien que oprime a los ciudadanos y ni siquiera se da cuenta de eso, un noble desvergonzado.”

“Tú realmente no lo entendiste entonces, en este momento yo ni siquiera puedo traer felicidad a una sola persona, incluso el pan que comí hoy fue tomado de la persona que trabajó duro para hornearlo.”

“Ya veo... Así es como piensas sobre esto.”

“Lo aprendí de Regis y lo practiqué de inmediato.”

“... Yo... Tal vez también esté equivocado... Siempre creí que un país sin impuestos era la nación ideal... Pero en realidad, el sentimiento de injusticia está creciendo entre los ciudadanos. ¿No fijar un contrato social crea desigualdad...?”

“Esa es una posibilidad.”

“Un país necesita leyes, la tributación se requiere para el beneficio de la sociedad... Si no puedo hacer a los ciudadanos felices... Yo tendría que aceptar la crítica y el castigo como el líder... Aunque tengo la resolución...”

 

Las palabras de Diethart se volvieron pesadas mientras apretó los dientes. Es el problema de un líder.

Con el fin de apoyar a Altina quien estaba en una pérdida de palabras, Regis se interpuso:

 

“Si el líder de una organización quiere cambiar la política, choques y críticas sin relación con él sin duda surgirán. Por eso es difícil hacer alteraciones cuando las cosas van bien. Sr. Diethart, usted tiene razón en su juicio.”

“... No... Aunque me di cuenta que es un fraude, no pude corregirlo... Porque no tengo la pureza de la joven princesa.”

 

Diethart miró a Regis, no con intención asesina como antes, sino con indicios de respeto.

 

“¿Eres un chambelán o un soldado?”

“Yo soy... Un estratega... Algo así.”

“Estratega, así que el hombre detrás de mí captura fuiste tú.”

“... Los que lo hicieron fueron las tropas... Pero yo soy quien lo planeó.”

 

¿Estaba enojado por caer en la trampa? -- Regis estaba asustado.

 

Podría ser demasiado tarde, pero Regis enderezó su espalda para que Altina no viera su lado vergonzoso.

Diethart parecía resignado cuando dijo:

 

“Si... tuviera a un estratega como tú... podría no haber terminado así.”

“Tú, me halagas, con la gran discrepancia en números, ganar fue sólo natural”.

“No importa cuál fue el motivo, es mi completa derrota... Espero que no ejecuten a los demás y al menos perdonen sus vidas.”

“... Eso será decidido por la princesa.”

 

Altina asintió y continuó:

 

“Hay algo que quiero saber... ¿Por qué atacaste este fuerte? ¿Fue para buscar venganza contra el imperio?”

“Algunos ciudadanos de Bargainheim podían sentir odio contra el imperio, y algunos perdieron a sus parientes en los largos años de guerra, pero la venganza no era nuestra meta-- la federación Germana está entrando en el bosque y amenaza nuestro territorio.”

“Este es un asunto urgente en algunos aspectos.”

“Sí... Especialmente este año, necesitábamos más comida y refugio con el aumento de la población, estos problemas se resolverían si tomamos este fuerte.”

“Ugh ~ ~ Realmente preferiría que ustedes no peleen contra el imperio, sino que ataquen al ducado de Varden.”

“Eso es imposible con el fuerte Focker en el camino.”

“¿Qué es eso?”

 

Preguntó Altina con la cabeza inclinada. Regis susurró a los oídos con prisa.

Usando un volumen que sólo ella pudiera oír:

 

“... Ese es el fuerte del ducado Varden. En sus 40 años de historia desde su construcción, ningún enemigo ha dado un solo paso dentro. Un lugar digno de la palabra ‘Impenetrable’.”

“Ah, entonces hay un lugar así.”

“... Es vergonzoso que el comandante no sepa sobre el fuerte enemigo frente a nosotros.”

“Yo, lo sé, de acuerdo. Pero mi oponente hasta ahora era algo así como Sir Jerome o mi estado de ánimo. Voy a trabajar en eso más tarde.”

“Bueno, tienes razón...”

 

No estaba educada en el camino de los comandantes militares, todavía necesitaba tiempo para prepararse. En este momento, Altina tenía casi la edad para inscribirse en la academia militar.

 

De todos modos -- Altina sacó el tema de nuevo en el camino.

 

“Así que la gente de Bargainheim no nos atacó por odio.”

“O, mejor dicho, esa no fue la razón principal.”

“Eso es suficiente.”

 

Altina se inclinó hacia adelante, usando su mano derecha para apoyarse contra la mesa mientras su izquierda estaba en una honda bajo su capa.

 

“¡No quiero ejecutarte!”

“¿¡Qué!?”

“Tengo un objetivo, y no puedo lograrlo sólo con las tropas en este fuerte... ¡No voy a hacerte mi subordinado, pero deseo que la gente de Bargainheim me ayude!”

 

Altina estaba seria. Regis pensaba lo mismo.

Con sólo los 3.000 soldados del regimiento fronterizo, era imposible ponerse de pie contra la influencia de los otros príncipes.

Diethart contempló por un momento.

 

“Ya veo... No matarme y hacerme parte de tus fuerzas, muy lógico.”

“¿Eso significa que me ayudarás?”

 

Diethart detuvo a Altina, que sonrió.

 

“No voy a estar de acuerdo con esto sólo por salvar mi vida y la de mis guerreros... Tenemos compañeros que guardan rencor contra el imperio. Si no traigo términos aceptables, todos me tomara por un traidor que vendió a su país por miedo a perder mi vida.”

“Ah, tienes razón... ¿Qué debemos hacer, Regis?”

“No hay problema, he leído innumerables tratados entre las naciones y puedo hacer una propuesta apropiada.”

“Phew... Eso es una gran ayuda, pero... ¿Por qué has leído esas cosas?”

“¿Hmmm? ¿No son estos tratados gratis para leer?”

“¿Era interesante?”

“Ugh-- erm, las primeras versiones eran bastante aburridas... Ahh, el tratado de High Britannia y Netherlands en el año 890 fue genial -- en lugar de 30.000 libras de plata, hojas de té con el mismo valor fueron enviadas como tributo; hubo tratados como estos.”

“¡A ese país le encanta el té demasiado!”

“Hahaha... Como parte de la negociación de paz, el matrimonio y los regalos son muy comunes.”

“¿Qué debemos regalar entonces?”

“Ya que ambas partes están negociando en secreto, no hay necesidad de regalos... Ah, en mi humilde opinión, creo que sería innecesario”.

“Podrías haber ido sin las formalidades... Entonces, ¿qué términos se deben establecer para esta reunión?”

 

Regis compiló las partes buenas de todos los tratados que había leído.

 

“-- La princesa Marie Quatre pide ayuda a la nación de Bargainheim, específicamente propone formar una alianza común contra la federación Germana enemiga vecina. Como compensación, comida y refugio para el pueblo durante el invierno serán proporcionados. Cuando la princesa ascienda al trono como emperatriz, la soberanía de Bargainheim será reconocida y un acuerdo de no agresión entre ambas naciones entrará en vigor”.

“¡Hmm, ya veo... realmente no lo entiendo, pero realmente suena como un tratado!”

“¿Nos estás pidiendo ser una colonia del imperio?”

“Creo que ambas partes deben ser iguales en su estatus. Porque tanto el hombre como la nación no deberían tener la distinción de ser más prestigiosos que otros.”

 

Altina concluyó esto como un asunto de hecho. Diethart estaba sumido en sus pensamientos.

 

“Puedo convencer a mis compañeros si estos términos se pueden cumplir.”

“¿Eso significa que nos ayudarán?”

“Sí.”

“¡Gracias!”

 

Altina extendió su mano derecha.

 

“Ah…”

 

Estrechar la mano podría ser malo.

Antes de que Regis pudiera detenerla, Diethart ya había meneado la cabeza.

 

“Las tropas están mirando. Los soldados no querrán seguir a una princesa que trata al rey de los bárbaros como iguales.”

“Ah, eso podría ser así.”

“Tienes que tener éxito pase lo que pase, o estaré preocupado, esto es por el bien de mi nación también.”

“¡Por supuesto!”

“... Asunto a parte, esto es realmente excepcional, es una rara oportunidad de conocer a una persona tan excelente... Alguien que quiero traer de vuelta como mi pareja.”

“¿¡Eh!? ¿¡Pareja!?”

“¿¡Eso significa convertirse en su novia!?”

 

 Diethart asintió con la cabeza.

 

“Alguien con quien quiero pasar el resto de mi vida, esta es la primera vez que me siento así. Esto debe ser amor”

“¡Espera... Espera...!”

 

Altina saltó de su silla con la cara roja.

 

“¿¡Qué debo hacer, Regis!?”

“Qué hacer... Por supuesto que no. Altina tiene sólo 14 años, no puede casarse legalmente.”

“¿Eh, esa es la única razón?”

“... No.… eso debe depender de tus sentimientos... En cuanto a mí... Si es posible... Pero no tengo la autoridad para decidir por ti y el amor debe ser una libertad del individuo, así es cómo Cuiller describió la mejor manera de lograr la felicidad en sus libros... Ah, aunque ese autor es un poco coqueto con los personajes femeninos...”

 

Regis estaba en pánico porque Altina recibió una propuesta de matrimonio. No podía expresarse con fluidez.

Altina hizo una mueca de desagrado.

 

“¿Está Regis bien si me caso con él?”

“... Desde mi posición...”

“¿De qué están hablando?”

 

Diethart se puso de pie.

Y caminó sin dudarlo.

De cerca, era más alto que Jerome, sus hombros eran anchos y llenos de espíritu. Tal vez eran las plumas y la ropa de cuero lo que hacía al hombre.

Sus grandes manos sostuvieron la mano de Regis, no la de Altina.

Era una mano de guerrero.

La mano de Regis era delgada y blanca... en comparación con él, era muy femenina. Diethart lo miró con ojos apasionados.

 

“Si pudieras mimarme, desearía que vayas a Bargainheim para guiarme.”

“¿¡Soy yo!?” (Jajajajajaja ctm!!!)

“¡¡Ab ~~ solutamente no!!”

 

Gritó Altina.

Ella se interpuso entre ellos y los separó con fuerza.

 

“¡Absolutamente no!”

“Ugh, entiendo... No hay razón para dejar a un estratega tan excelente ir.”

“¿Eh? Ah, sí. ¡Porque Regis es mi estratega!”

 

¿Sólo me quería como estratega? Qué alivio -- Regis se relajó mientras pensaba.

 

Leyó sobre algunos aristócratas de la federación Germana que preferían a los hombres. Porque Diethart salió de la federación, hizo a Regis estallar en un sudor frío. (Jajaja y con ese medio cuerpo, uff no te quería ni culo xD)

 

Estaba de pie, pero era la primera vez que sudaba tanto. Diethart se arrodilló ante Altina.

 

“Perdonando las vidas de mi pueblo, proporcionándonos recursos y tratándonos como iguales... Princesa Marie Quatre, le doy mi agradecimiento por su ayuda y su promesa de apoyarlos en el logro de su gran ambición”.

“Gracias, estoy agradecida por la ayuda de usted y su nación.”

 

Altina asintió profundamente.

 

Diethart finalmente sonrió.

 

“Rezo por su éxito.”

 

Hablaba con un fluido Belgaro.

 

Regis recordó la fundación del imperio. Hace 800 años-

 

Adrian Belgaria nació en la región de Aquitania que fue gobernada por varias naciones pequeñas (actual región occidental del imperio de Belgaria). Él tenía una vida dura que era levantada como nómada, pero le ayudó a desarrollar habilidades incomparables en espada y montar a caballo.

 

Ganó todas las batallas en las que participó. Y siguió ganando.

Según la leyenda, en una batalla de ingenio contra los dioses, tuvo un duelo con un rey demonio.

 

Los relatos históricos fueron transmitidos por palabras de boca en boca, por lo que muchos de ellos fueron exagerados...

 

Adrian Belgaria se convirtió en el primer emperador del imperio. Él fue aclamado por el pueblo como el Emperador de Llamas debido a su pelo y ojos que eran rojo carmesí.

 

No se encontraron registros crónicos de cuándo se fijó en la construcción del imperio.

 

Los aristócratas afirmaron que el emperador nació simplemente como uno. Las enseñanzas religiosas predican que recibió una revelación de dios.

Los soldados y comerciantes creían que sólo los vencedores pueden llamarse emperadores.

 

Regis pensó que el libro más excepcional que había leído era la Biblia. En cuanto a por qué era excepcional, Regis sólo tenía que decir que creyeran en la Biblia y se ahorraba la molestia de discutir con la gente. (Bien simple y manipuladora)

 

Luego estarían las obras de los investigadores históricos.

 

Adrian nunca se dirigió a sí mismo como emperador. Eso es lo que propusieron los libros.

 

Después de la muerte del rey Adrian, los que estaban en el poder lo deificaron para usar la influencia masiva del gran líder para estabilizar el control sobre el imperio. El hijo de Adrián fue preparado para convertirse en el segundo emperador, y se presentaron pruebas para corroborar este punto.

 

Y naturalmente, esta posición no sería abiertamente aceptada...

 

Independientemente de las particularidades, Adrian llevó a los nómadas en una serie de batallas, uniendo a las naciones vecinas y construyendo la fuerza de su país con el fin de sentar las bases de un gigantesco imperio.

 

Los tiempos y la situación podrían ser diferentes, pero Altina, quien había obtenido la ayuda de los bárbaros, podría estar dando su primer paso en el camino de la grandeza.

 

Cuando vio a Diethart arrodillado delante de Altina--

 

Regis se preguntó si estaría presenciando un acontecimiento histórico, que hizo que su temperatura aumentara.

 

Diethart fue puesto en libertad y transmitió el resultado del diálogo a los bárbaros. Regis pensó que habría complicaciones debido a la gente que odiaba al imperio.

 

Pero las cosas pasaron sin problemas, ya fuera por la influencia del líder o por los atractivos términos de apoyo en forma de recursos.

 

O tal vez habían perdido la voluntad de luchar hasta el amargo final.

 

Al día siguiente, los bárbaros recibieron tiendas de campaña y conservas destinadas a la campaña.

 

No es que no confíen en la otra parte, pero no era asunto de risa si los bárbaros se escaparan después de tomar los artículos. Había también la necesidad de intercambiar inteligencia, así que los soldados que podían hablar germano se unieron con los salvajes.

 

Después de aceptar la posición de estratega durante el clímax del duelo, Regis tuvo que cerrar las batallas y las negociaciones de paz que ocurrieron el mismo día.

 

Y él no puede simplemente relatar todo lo que sucedió sinceramente.

 

El trabajo administrativo de Regis aumentó en 3 veces, algo que requiere a 30 personas para manejarlo normalmente.

 

Pasaba todos los días enterrado en documentos y le dio la bienvenida al nuevo año sin darse cuenta.

Regis relató dolorosamente varios días después:

 

“Comparado con los tiempos en que los salvajes invadieron el fuerte, el retiro cuando la base estaba ardiendo* y frente a los lobos grises en la ventisca, realmente sentí que iba a morir...”

 

*(Se refiere a la batalla que han contado antes y donde él salvó a varios)