Haken no Kouki Altina Capítulo 3: Resolución de Altina




Manual




Bien señores, un par de cosas, hace unos días me entere a través de los comentarios (ven que si sirve los comentarios xd ) que las traducciones de “Haken no Kouki Altina” ya estaban hasta el vol. 12 asi que decidimos pasar las traducciones de “Akat Novels” a la página así que comenzare a subirlo desde el este capítulo hasta el vol. 12 hasta el especial de Altina con Overlord así  que podrán leerlo rápidamente, ya saben que traducimos las novelas para ustedes y como ya estaban traducidas y honestamente no lo sabía xd, traeré esas novelas acá, obviamente yo mismo veré si algunas partes están malas así que demorare un poco.... quería un proyecto propio, pero en fin elegiré otro que este dropeado por alguna página así que pongan en los comentarios que novela quieren que traduzca.

 

El día en que Altina declaró que pretendía ser la Emperatriz, la situación tomó un giro inesperado.

El departamento administrativo militar había emitido una orden para los archivos y la presentación de documentos.

 

Regis pensó en esto como un asunto serio que podía comprometer la existencia misma del regimiento. Pero el culpable, Jerome, no se molestó en absoluto.

 

   —Hmmph... se atreven a quejarse de cosas tan triviales como los errores en la documentación, ¿por qué no vienen ellos a defender esta fortaleza? Probablemente no haya nadie que quiera venir al norte.

   —Es imposible para mí dar una respuesta tan sarcástica...

   —Si no te gusta, entonces haz algo tú mismo.

   —Hah…

 

Todo fue descargado en Regis.

Altina parecía preocupada.

 

   —Sabía que las cosas no podían seguir así cuando llegué aquí hace tres meses. Hice todo lo que pude.

   —¿Pero que acaso las cosas no siguen mal...?

   —Ara, ¿no es por eso que te traje? Después de todo les pregunté a los recursos humanos militares por ti.

   —Lo entiendo ahora, los de recursos humanos no me dijeron nada cuando les pregunté por el lugar al que me estaba trasladando, ahora sé por qué.

 

Regis sin duda se sentiría incómodo y ansioso si sabía que él era el único oficial administrativo.

 

Altina preguntó preocupada:

 

   —¿Fue una molestia?

   —No, ser desterrado ya era una conclusión inevitable, hay líneas en el frente que son más duras que esta. Permanecer aquí no es tan malo... Aunque ser el único oficial administrativo es un problema.

   —Supongo que es demasiado para que lo manejes solo.

   —¿Qué más opción tenemos? Bueno, no podemos ignorar todos estos problemas, voy a darle una oportunidad.

 

Y así, Regis comenzó a despejar el trabajo administrativo.

Quería ser de utilidad a Altina si quería ser la emperatriz. Regis también tenía la aspiración de cambiar el imperio.

Pero la realidad era tan pesada y fría como la nieve acumulada en el techo. Si Regis se encargaba de las cosas descuidadamente sería aplastado por él trabajo.

El trabajo le esperaba para resolverlo lentamente.

 

Enterrado en montañas de documentos todos los días, Regis no se dio cuenta de Altina estaba afirmando su resolución.

 

Una semana después, por la mañana--

 

Regis había sentido que la habitación era demasiado grande cuando la vio por primera vez y se sintió incómodo, sospechando que había algún tipo de error. Pero ahora la habitación estaba llena de papeles, sin dejar espacio para caminar.

Incluso el escritorio que era demasiado grande para un oficial de su grado se había vuelto estrecho con las pilas de documentos.

Regis reviso el informe en su mano.

 

   —... Ya veo, así que esa es la razón.

 

Todavía había áreas problemáticas, pero Regis se estaba apoderando de ello.

Estaba un paso más cerca de terminar la inspección de los documentos.

Las velas parpadeaban en el viento, las sombras de los objetos que iluminaba bailaban en las paredes.

Aunque las lámparas de aceite eran predominantes en el imperio, eran difíciles de transportar ya que contenían líquido. Así que las velas se usaban más a menudo cerca de las fronteras.

Regis tomo el siguiente documento.

En ese momento hubo un golpe suave en la puerta.

 

   —¿Hmm? Ah, ¿quién es? La puerta no está cerrada...

   —Buenos días, Sr Regis.

 

Una mujer de pelo negro entró. Su piel era marrón como si estuviera bronceada y sus ojos de color negro. Llevaba traje de sirvienta negro y era un poco mayor que Regis.

Ella se inclinó cortésmente y entró en la habitación.

Regis la saludó en respuesta.

 

   —Ah, Miss Elin, hoy es muy temprano.

   —Fui al mercado que se monta en las calles esta mañana, así que estaba planeando pasar y saludarle. Me preocupaba que Sr Regis todavía estuviera dormido, pero ya está levantado.

   —No… eso no es...

 

Había tomado una pequeña siesta, pero básicamente estuvo despierto toda la noche. Así era como había pasado toda la semana.

 

Elin era una sirvienta que trabajaba en la residencia de Jerome.

 

Después de que todos los oficiales administrativos fueron ahuyentados de la fortaleza, el encargado de la residencia del Margrave había sido usado para manejar los documentos del regimiento.

Elin era de una nación extranjera, pero ella era apasionada por estudiar y aprendió el idioma búlgaro después de llegar a la residencia del Margrave, ahora podía leer y escribir en búlgaro.

 

Había una persona más --

 

Un joven vestido como un mayordomo entró. Tenía ojos negros y piel morena tal como Elin.

Llevaba una gran caja de madera en sus manos.

 

   —Hey, lo traje.

 

Arrojó la caja a la cama casualmente y sacudió el polvo de las astillas de madera de su ropa.

Elin golpeó la cabeza del joven con sus nudillos.

 

   —¡Hey Gösta! ¡Cuidado con tus modales!

   —Eso duele ~... No me golpees hermana mayor... Este es el trabajo de los soldados después de todo ¿cierto? ¿¡Por qué tenemos que ayudar!? Este tipo es también un plebeyo, y es sólo un administrador de quinto grado, no es un gran problema -- ¡Duele~!

 

Fue golpeado de nuevo.

 

   —Qué estás diciendo, si tratas a los demás de manera impropia, la reputación del Señor Jerome será puesta en duda ¿¡sabes!?-- Lo siento Sr Regis, por favor, no se enfade. Mi hermano es un mayordomo recién iniciado.

   —Estoy bien con eso...

   —¡Hermana mayor, ya tengo 16 años! Soy también ayudante del chambelán, no soy nuevo--

   —¡Tú cállate!

 

Gösta, quien estaba vestido como mayordomo, era el hermano de Elin, es actualmente asistente del chambelán.

 

Como el trabajo del chambelán implicaba todo tipo de problemas, rara vez tenía la oportunidad de salir de la casa. Y por lo tanto el enlace con Regis se convirtió en una tarea de Gösta. Pero Regis todavía no sabía por qué Elin siempre lo seguía.

 

Regis examinó los documentos que trajo Gösta.

 

   —Gösta tiene razón... yo no soy el jefe de la señorita Elin ni su invitado.

 

Dijo Regis, confirmando la cantidad de documentos.

 

   —Por favor, no diga eso, solo con realizar su trabajo como soldado es un gran honor, ¿no está protegiendo nuestro estilo de vida?

   —Hermana mayor, este tipo es un oficial administrativo por lo que nunca ha sido enviado al combate.

   —¡Para eso, tú!

   —Jaja... Así es, como soldado, soy inexperto con la espada y la lanza.

 

Regis era malo en manejar elogios.

Pero Elin lo miró con ojos apasionados.

 

   —Usted es demasiado modesto, Sr Regis... creo que un hombre inteligente como usted es maravilloso.

 

Esta era una era que requería fuerza física para sobrevivir. La mayoría de las mujeres juzgaban a los hombres de acuerdo a sus músculos, así que ¿Elin era ligeramente diferente? ¿O elogiar a las personas era parte de la descripción del trabajo?

 

Probablemente lo último - sentía Regis.

 

Malentender las cosas debido a algún cumplido es demasiado embarazoso. Concéntrate en el trabajo y no pienses en cosas innecesarias, pensó Regis mientras arreglaba los documentos.

 

   —Bien ~... no hay problemas con el número de páginas, voy a verificar el contenido más tarde, gracias. La correspondencia con respecto al formato mejorado para el papeleo está aquí. Lo he incluido en esta carta, por favor, entréguenle esto al Sr. McClane.

   —Lo haremos.

 

Elin aceptó la carta cortésmente. Gösta que se quejaba diciendo que era un fastidio fue golpeado por Elin.

 

Era imposible que Regis completara por sí mismo todo el trabajo administrativo para el regimiento, de modo que la casa del margrave seguía ayudando con el papeleo. El chambelán McClane era un veterano en el campo de la documentación fiscal y comercial. No había errores en esas partes, lo que era de gran ayuda.

 

Pero el informe de acción militar y los formularios de solicitud de suministros tenían formatos exclusivos para los militares, por lo que McClane tuvo dificultades con ellos y fue reprendido por el departamento de administración militar...

 

Regis revisó esos documentos antes presentarlo, corrigió todos los errores y manejó las partes difíciles. Después de mucho trabajo, finalmente pusieron la mayoría de los documentos en orden.

 

   —Me gustaría que el Sr. McClane manejara estos documentos para esta semana. Los números y cosas para escribir son un poco más.

 

Regis colocó en los cajones los documentos que le confiaba a McClane.

 

   —Esto es muy preocupante, el Sr. McClane tiene trabajo que hacer en la casa también.

   —Estoy muy agradecido, esto es por Sir Jerome, así que, por favor, préstenme una mano.

   —¡Hmmp, no es necesario que digas eso!

 

Gösta levantó la caja mientras hablaba.

 

La caja llena de papeles debía ser muy pesada, pero Gösta tenía una fuerza que era desproporcionada para su cuerpo delgado. Como se esperaba de un mayordomo.

Regis apagó las velas de su escritorio y se dirigió con cuidado a la puerta y la abrió, teniendo cuidado de no perturbar la montaña de papeles en su cama.

 

   —... voy a acompañarlos hasta el carruaje, tengo que hacer algunas tareas afuera de todos modos.

 

Gösta no respondió, pero Elin sonrió radiantemente.

 

   —Gracias, Sr Regis.

   —Me apena que acompañarlos fuera sea lo único que puedo hacer por ustedes.

 

Regis planeaba tomar café en el comedor.

El café era una bebida común como el vino y la cerveza, incluso los plebeyos podían permitírselo.

 

Hablando francamente, necesitaba dormir un poco más de lo que necesitaba café. Pero tenía que terminar algunos de los documentos hoy para cumplir con el plazo, por lo que no podía evitarlo.

 

Porque el mensajero periódico que enviaba cartas y documentos a la capital imperial sólo venía una vez en una quincena.

 

Entró en el pasillo.

 

Estaba oscuro afuera.

No había mucha luz del sol que entraba por las ventanas en ese momento.

Las paredes de piedra eran negras. En las casas de los nobles en la capital, habría candeleros en la pared...

Regis se había acostumbrado a esto y caminaba por el pasillo con una mano en la pared.

Sus pasos resonaron por el pasillo.

 

   —... ¿Está estacionado el carro cerca de la puerta sur?

   —Sí, se necesita algo de esfuerzo para obtener permiso para abrir la puerta principal.

   —Es cierto.

 

La puerta principal que controlaba la entrada y salida del ejército requería de mucha gente para abrirse o cerrarse. La puerta sur en la parte trasera de la fortaleza sólo necesitaba los dos guardias de servicio para abrirla.

 

La puerta sur era apenas lo suficientemente grande para que pasara un carro, pero estaba más cerca si querías ir a la ciudad.

 

La residencia Jerome se encuentra en Tuonvell.

 

El flujo de personas, carga e información se centraba alrededor de las calles de la ciudad. Era inconveniente manejar el territorio desde dentro de la fortaleza.

 

Regis y los demás se encontraron con otra sirvienta cuando salieron de la torre central y caminaron hacia el coche aparcado en el patio trasero.

La sirvienta tenía el cabello castaño y ojos color avellana, vestida con una vestimenta de sirvienta roja.

Empujaba un carrito lleno de sacos desde el almacén de alimentos.

 

Esta sirvienta era Clarisse.

 

   —…...

 

Ella se inclinó sin expresión hacia los demás. Como de costumbre, no sonreía ni hablaba mucho cuando otras personas estaban alrededor.

Gösta enderezó la espalda mientras abrazaba la caja.

 

   —¿¡Ah!? ¡Se- se- Señorita Clarisse!... ¡Co, cómo, cómo está! ¡Buen día!

   —... Buenos días.

   —¡El- el, clima es bueno hoy!

 

Regis y Elin al lado levantaron sus cabezas. Los cielos del este se iluminaban, pero estaba bastante nublado.

Clarisse simplemente respondió “Sí”. No dijo nada más.

 

Regis le preguntó a Elin suavemente.

 

   —... ¿Creo que Gösta está actuando raro?

   —... Aha, mi hermano siente algo por la Señorita Clarisse.

   —... ¿Eh?

 

A pesar de que Clarisse era una sirvienta, seguía siendo la sirvienta de la princesa, por lo que tenía un aire diferente al de las sirvientas de las otras casas alrededor de ella. Clarisse era también una belleza, su lindo cabello y piel eran realmente encantadores.

 

Además de eso, tenía pechos voluptuosos que eran evidentes incluso con su delantal.

Pero era como una muñeca cuando se enfrentaba a Gösta, sin cambiar su expresión. Sus únicas respuestas eran “sí” y “es así”.

 

Las mujeres que son hermosas, pero tienen mala actitud eran mal evaluadas en esta era. Toma tiempo, pero terminaban degradando a otros como si fuera un caballo indomable.

Elin suspiró.

 

   —... Mi hermano tiene un gusto único muy raro. Eso me preocupa.

   —... Bueno, hay una tendencia que aboga por el respeto a la personalidad.

   —En cuanto a mi futuro marido, prefiero uno que sea intelectual y gentil, tenga un ingreso estable y no esté en un puesto en el que arriesgue su vida en la batalla.

   —Uf, ya veo... Tener un ingreso estable y no estar en peligro de morir es algo bueno.

 

Regis asintió.

Elin miró a Regis, con sus ojos inquebrantables llenos de pasión.

 

-- ¿Qué pasa con ella?

 

Clarisse bajó la cabeza respetuosamente.

 

   —Todavía tengo tareas que hacer así que me retiro.

   —¡Ah, ah, eso es cierto! ¡Lamento haberla detenido!

   —...

 

Era lamentable, pero casi no había posibilidad de que Clarisse mostrara respeto por la personalidad de Gösta.

 

Después de terminar su conversación con Gösta, Clarisse miró a Regis con una sonrisa brillante. Parecía una persona diferente. Su repentino cambio de personalidad hizo que otros dudaran si ella estaba poseída por las hadas.

 

   —Buenos días, Sr Regis.

   —¿Eh? Ah, buenos días.

   —¿Planea salir más tarde?

   —No.… sólo los estoy acompañando. Todavía tengo algunos documentos de los que encargarme.

   —Ya veo. ¿Puedo preparar algo de café en el comedor para usted?

   —Bueno, en realidad debería ser yo el que te solicite este favor...

 

Regis no sabía cómo manejar a esta Clarisse extrañamente gentil.

 

   —Hmm fufu, vino en el momento adecuado, acabamos de recibir una nueva orden de granos de café esta mañana, permitiéndome preparar un café delicioso para usted.

 

Clarisse señaló el saco de su carro.

Regis estaba feliz de que Clarisse estuviera dispuesta a preparar café para él...

Pero la mirada de Gösta lo estaba matando. Incluso Elin estaba haciendo pucheros con una expresión de miedo.

Regis frunció el ceño y le preguntó a Clarisse en voz baja:

 

   —... ¿Estás jugando una broma conmigo?

   —¿De qué está hablando?

 

La brillante sonrisa de Clarisse no cambió, como si llevara una máscara puesta.

Gösta rechinaba los dientes con fuerza. Su mano que sostenía los documentos temblaba, la caja chirriaba.

Definitivamente estaba molesto.

Regis estalló en sudor frío.

 

   —... Clarisse, por favor no empeores mi ambiente de trabajo.

   —¿Ara? ¿No entiendo a lo que se refiere con ello Sr Regis?

   —Definitivamente estás haciendo esto a propósito.

   —Hufufufu...

 

Al final, Gösta corrió hacia el carruaje después de escupir “¡No pienses que has ganado!”. Elin sonreía mientras se despedía de Regis, pero sus ojos no sonreían.

El carruaje salió desde la puerta sur.

Regis los acompaño fuera de la fortaleza tal como había prometido.

 

   —Hah... Clarisse, por favor, no bromees así, sin su ayuda, el trabajo en el procesamiento de los documentos se retrasará.

   —¿No es que en realidad ya has sido encantado por Miss Elin?

   —¿Hmm? ¿Qué es lo que quieres decir? A Gösta realmente le gusta... bueno, eso no es asunto mío.

   —... Elin lo estaba mirando durante todo este tiempo.

   —¿Huh?

   —No, no es nada. Sr Regis, el café no llenará su estómago por sí solo, nos mandaron jamón y queso también, ¿le gustaría desayunar?

   —Oh, estoy muy agradecido.

   —¿Quiere comer?

   —Sí.

   —Necesitaré hacer tres viajes entre el almacén de alimentos y el comedor ♪

   —Sabía que iba a ser así... En serio.

 

Después de eso, Regis y Clarisse transportaron los ingredientes y comida para varias personas.

En la residencia de los nobles había muchas sirvientas que hacían tareas para su amo.

Hacían el desayuno antes del amanecer, limpiaban la casa, lavaban la ropa y se preparaban para la cena.

Pero las tareas en la fortaleza eran manejadas por los soldados, así que sólo había unas cuantas sirvientas aquí.

Entre ellas, Clarisse era la sirvienta de la princesa, por lo que tenía más libertad para moverse.

Cuando otras sirvientas estaban preparando el desayuno para las tropas, ella preparó jamón para Regis y ordenó el queso cortado.

Regis se sentó en una esquina del comedor de los oficiales y comió su desayuno temprano.

 

   —... ¿Estoy siendo una molestia?

   —Ara, ¿por qué dice eso Sr Regis?

   —Porque este es el comedor de los oficiales... y yo soy un suboficial.

   —Ya es demasiado tarde para eso. No ha usado este lugar varias veces ya. Ni la princesa ni el margrave se quejaron de esto. Esto significa que nadie estará en contra de que coma aquí.

   —Eso es bueno... Pero, aun así, ¿no tiene otras tareas que hacer señorita Clarisse?

 

Regis se sentía con culpa y agradecido a Clarisse por prepararle el desayuno durante una mañana tan ocupada.

 

   —Mi verdadero trabajo es cuidar de la princesa, así que estoy ayudando cuando hago otras tareas.

 

Como sirvienta de la princesa, ella estaba más cerca de ser un asistente personal que de hacer trabajos extraños.

Regis retiró su simpatía.

Hizo una señal de cruz sobre sus hombros y alcanzó el queso.

 

   —... Hay dificultades cuando estás en tal posición también.

   —Qué inesperado... ‘Esa perra, qué posición tan distinguida con tanta libertad tiene.’ ¿Por qué no lo dijo, en realidad pensaba eso?

   —Yo no estaba pensando en algo tan malo... Bueno... la mayoría de la gente pensaría de esa manera, por eso es difícil estar en una posición ventajosa, los celos de los demás son horribles.

   —...

 

Clarisse lo miró.

Ella lo había estado mirando toda la mañana. ¿Tenía tinta en la cara?

Regis bajo la cabeza y miró la comida que sostenía.

 

   —¿Hmm? ¿Quieres comer algo de queso?

   —Entonces te ayudaré.

 

Clarisse tomó el queso de Regis, extrajo un trozo pequeño y se lo metió en la boca.

Todavía quedaba mucho en el plato.

Qué cosa extraña para hacer, pensó Regis mientras tomaba la otra parte.

Tanto el jamón y el queso eran alimentos procesados destinados a la conservación a largo plazo, pero el lote fresco era sin duda sabroso.

El café sabía mejor de lo que esperaba.

 

Clarisse preguntó:

 

   —Sr. Regis, ¿no le ha pasado por la cabeza?

   —¿Hmm? ¿Sobre qué?

 

Lo que pensó de inmediato fue Altina.

¿Qué podía hacer para ayudarla a convertirse en la emperatriz?

 

Ella le había dicho a Regis que no tenía la confianza necesaria para ser un estratega “Por la parte que no puedes creer en ti mismo, yo creeré en ti en tu lugar”. Él no planeaba convertirse en un estratega debido a estas palabras...

 

Pero todavía estaba pensando en lo que podía hacer por ella.

 

   —Bueno, sólo pensar en ello es inútil, realmente no lo entiendo yo mismo...

   —¿Piensa actuar?

   —Eso... no pienso dejar que se quede solo como palabras en un sueño.

   —Entiendo que no tiene confianza en sí mismo, pero no pensé que trataría de hacer algo tan trivial como las palabras que se dicen en un sueño.

   —No, eso es realmente algo grande ¿cierto? Puede cambiar la historia.

   —¿Es así de grande?

   —Definitivamente, esto es lo suficientemente grande como para impresionar a toda la nación y convertirse en la crónica de miles de libros.

   —Así que es algo increíble.

   —Sí, creo que eso es lo grande que es.

   —La ceremonia de boda del Sr. Regis...

   —Eso es cierto, mi... ¿¡Huh!?

 

Regis enderezó la espalda sin saberlo.

Clarisse entrecerró los ojos.

 

   —Yo solo pregunte ‘no le ha pasado por la cabeza’, ¿así que de qué estás hablando?

   —Oh… mierda...

 

Fue descuidado porque Clarisse era una persona de confianza de Altina.

No podía decir nada más, necesitaba mirarse a sí mismo.

 

   —¿No piensa casarse, Sr. Regis?

   —Eso... yo... cómo podría casarme.

   —Ya se es un adulto cuando se cumple 15 años en el imperio. ¿La mayoría de la gente se casa antes de llegar a los 20 años cierto?

   —De hecho, mi hermana se casó a los 19... Ah, pronto llegare a esa edad... Eso es preocupante.

   —¿Tiene una hermana mayor?

   —Sí, se casó hace tres años, vivía en la ciudad de Luen, creo que ahora tiene dos hijos.

   —¿Cree?

   —No he visto a mi sobrina todavía. Mi hermana quedó embarazada poco después del matrimonio y viajar largas distancias con un niño es peligroso. Podría haber ido a su lado también... pero fui contratado por un noble antes de eso. Era imposible solicitar una licencia prolongada durante mi tiempo de aprendizaje.

   —Los nobles viajan con frecuencia con sus sirvientes. Creo que podría tener la oportunidad de visitarlos incluso con su trabajo. La ciudad de Luen y la capital imperial no están muy separadas.

   —Ah, eso es porque... el Marqués Thénezay era ya de edad avanzada, así que no hacia viajes innecesarios.

   —Ya veo.

   —Pero nos escribimos el uno al otro, yo prometí que lee enviaría una carta cuando llegara a la fortaleza... o, esto es malo.

   —¿No la ha enviado? Hace casi un mes desde que vino aquí, Sr. Regis...

   —Eso, eso ha sido alrededor de medio mes... Voy a enviarla por correo hoy.

   —Eso debería estar bien, ¿qué clase de persona es la hermana de Sr. Regis?

 

Regis respiró hondo y recordó su pasado.

Se decía que la hermana de Regis era una señora amable y madura cuando estaba tranquila. Pero a los ojos de su hermano, ella sólo estaba tranquila cuando dormía.

 

   —Bueno, yo creo que ella es el tipo de persona que toma la iniciativa por sí misma. Hace tres años, mi hermana y yo vivíamos cerca de la capital imperial.

   —Sí, cuando Sr. Regis todavía era un estudiante.

   —Sí, mi hermana trabajaba como sirvienta para una casa, un día, un herrero de la ciudad de Luen se instaló en un mercado cercano para vender sus ollas y cuchillos de cocina, mi hermana se casó con esa persona.

   —Una sirvienta de la capital imperial y un herrero de Luen... No parecen tener mucho en común.

 

Clarisse parecía interesada en la historia.

Ella estaba escuchando en voz baja y no bromeo ni una sola vez.

 

   —Mi hermana estaba de camino al mercado para comprar unas tijeras de sastre por instrucciones de la señora de la casa. Ella encontró allí al herrero.

   —Aun así, los dos son sólo un vendedor y un cliente. ¿No es ese el límite de su relación?

   —Ese sería el caso normalmente... pero mi hermana se le propuso al herrero allí mismo.

 

Los ojos de Clarisse se abrieron de par en par.

Eso era realmente anormal por parte de la hermana de Regis.

 

   —Eso me sorprendió, el herrero también debía estar sorprendido... Es un hecho común que el hombre es quien propone matrimonio después de varias reuniones.

   —Jaja... Él estaba definitivamente sorprendido. Aunque las mujeres en el imperio son más liberales, que alguien se te proponga de tal manera es definitivamente impactante.

   —¿Pero no la rechazó?

   —Él parecía sospechar de ello, preguntándose si era una broma o una estafa al principio...

   —Eso es natural.

   —Para probar su identidad, mi hermana llevo al herrero de vuelta a la residencia del noble, la señora también debió de estar sorprendida.

 

Ella la envió a la sirvienta de su casa para comprar tijeras de sastre, pero trajo a un herrero de regreso como su marido.

 

   —Sus acciones deben ser sin precedentes.

   —Sí, ya que ella no se preocupa por los demás una vez que se fija una meta.

   —Ustedes dos de verdad son hermanos.

   —... Qué quieres decir con eso, yo tengo sentido común ¿cierto? Bueno, porque mi hermana se casó en la ciudad de Luen, el herrero experto se convirtió en mi cuñado. Asistí a su boda en la ciudad de Luen también. Mi cuñado tiene un gran taller y cinco aprendices allí.

   —Ya veo... Está muy bien.

   —El método pudo ser un poco rudo, pero no creo que a nadie le disguste que se le confiesen.

 

Clarisse asintió con la cabeza.

Y se confesó apasionadamente:

 

   —... Me gustas... Por favor, cásate conmigo, Sr. Regis.

   —Ya veo, estás bromeando, lo sé sin ninguna duda.

   —Qué cruel, incluso desprecié el sentido común del mundo y me propuse.

   —Definitivamente es extraño que la chica se proponga.

 

Regis envidiaba la iniciativa de su hermana.

Clarisse sonrió y dijo:

 

   —Eso depende de la persona, pero creo que alguien que quiera casarse con Sr. Regis es la que carece de sentido común.

   —¿¡Que nadie quiera casarse conmigo es ahora de sentido común!? No estoy muy confiado conmigo mismo, pero mis ingresos no son tan bajos...

   —¿Cree que es así malo?

   —... Todavía existe la necesidad de ahorrar dinero para el futuro.

 

Regis renunció a este tema con un suspiro.

Clarisse tomó el queso en el plato.

 

   —¿Por qué su hermana no le dejó una décima parte de su entusiasmo a su hermano?

   —Incluso si me dices eso...

   —¿Qué piensa de tomar la iniciativa alguna vez?

   —Creo que estoy muy entusiasmado con mi trabajo administrativo.

   —La princesa todavía duerme. Ya es hora de despertarla.

 

Clarisse miró el reloj de la pared.

Altina siempre se había levantado temprano, terminando el desayuno antes de que el comedor se llenara.

 

   —Despertar a Altina es tu trabajo, ¿piensas dejarme entrar en el cuarto de la princesa?

   —Estoy ocupada manejando algunas tareas que olvidé justo ahora.

   —Dijiste que sólo estás ayudando cuando realizas otras tareas...

   —Entendido, les diré a todos los oficiales que su desayuno se retrasara porque tuve que preparar el desayuno para Mr. Regis--

   —¿¡Fue ese tu plan todo el tiempo!?

 

Regis se quejaba, pero admitió la derrota y se levantó de su asiento.

Clarisse asintió con una expresión de satisfacción.

 

   —La princesa necesita el beso de un príncipe para despertarse. ¿Quiere intentarlo?

   —¿Quieres que muera por pena capital? Y de todos modos soy solo un plebeyo.

   —Entonces, por favor, levántala desde afuera de la puerta.

   —Ah, estaba planeando hacer eso.

   —Por favor dirígete a ella como 'Arurun♪' okay.

   —¡Seré condenado por falta de respeto a la realeza! ¿¡Tienes algún rencor contra mí!?

 

Regis miró con rabia a Clarisse, quien estaba disfrutando, y salió del comedor.

El tercer nivel de la torre central tenía más ventanas que eran más anchas que las del primer nivel.

Había una puerta que estaba pintada de negro que había sido decorada.

La habitación de Altina estaba detrás de la puerta.

Regis llamó.

Inesperadamente, Altina respondió de inmediato.

 

   —Ah, lo siento, he dormido demasiado. Has venido en el momento adecuado, ¿me das una mano?

 

¿Me está pidiendo que entre?

 

Regis vaciló.

Había esperado arreglar esto sin entrar en su habitación...

El sonido viajaba fácilmente en el pasillo hecho de piedra. El cuarto de Jerome estaba en este nivel también.

Regis quería evitar los rumores sobre su visita a la habitación de la princesa, por lo que pensar en entrar o quedarse aquí sería un problema.

 

   —... No tengo otra opción.

 

Murmuró suavemente para sí mismo y abrió la puerta.

Él entró.

Había una enorme cama y varios cofres llenos de ropa.

Altina, quien estaba de espaldas a él, se acariciaba el pelo carmesí con la mano derecha.

La piel de su cuello y hombros estaba mostrándose, su piel era deslumbrantemente blanca.

Estaba en ropa interior.

Un corsé usado por damas nobles cubría la piel desde su pecho hasta su cintura.

La parte posterior del corsé tenía un zapato como diseño, necesitando tiras para apretarlo para arriba.

Mientras se preparaba para apretar las tiras, la mano izquierda de Altina se colocó en su pecho para sostener el corsé.

 

   —...!?

 

Regis no entendía lo que estaba pasando delante de él, de pie en el suelo.

Altina habló con Regis de espaldas a él.

 

   —Esto es preocupante, se siente más apretado, estoy engordando, creo que todavía estoy creciendo, esta mañana también me sentía incómodamente apretada, ayúdame a atar las tiras.

   —¿¡Las tiras en el co- co- corsé!?

   —... ¿Eh?

 

Parecía que finalmente se dio cuenta de que quien vino a despertarla no era una sirvienta.

Ella giró la cabeza en un pánico con los ojos abiertos.

Altina parecía haber sido golpeada por un rayo.

Regis también estaba aturdido y no podía formar las palabras que debían decirse. Su mente estaba inundada de palabras como el ultraje de la modestia y la falta de respeto de la realeza.

 

   —Ah... no, eso... estoy aquí para despertarte... ¡No sabía que esto pasaría!

   —¡¡Hyaaaa ~~~!!

 

El grito de Altina fue lo suficientemente fuerte como para romper sus tímpanos.

 

-- ¿Es esto el fin para mí?

 

Regis se rindió.

Poco después, se oyeron sonidos de pasos.

El sonido de los hombres vino desde fuera de la puerta.

 

   —¿Qué sucede princesa?

   —¿Ha entrado un ladrón? ¡Nosotros lo mataremos su alteza!

 

Regis podía ver su futuro siendo convertido en carne picada por los corpulentos guardias. ¿Sería apuñalado hasta la muerte, arrojado como un guijarro o quemado vivo? Si es posible, prefería una muerte sin dolor. Sería genial si no arrastrara a su hermana que vivía lejos en esto.

 

Altina dijo:

 

   —Lo, lo siento. ¡Hay un insecto que se arrastró fuera del cofre de la ropa! ¡Uno muy grande!

   —¡Está bien, lo aplastaremos!

   —No, todavía me estoy cambiando, los acusarán faltarle el respeto a la realeza, daños y perjuicios, así como irrumpir y entrar a la fuerza, eso será malo ¿¡verdad!?

   —Cambiando... ¡Entendido! ¡¡Definitivamente no entraremos!!

   —¡Sí, por favor permítanos esperar afuera!

   —¡Está bien, estoy bien, me daría vergüenza si se quedan allí, así que por favor regresen a sus puestos ahora!

   —... Entendido.

   —Ella, ella se está cambiando ahora mismo.

   —Vámonos de prisa.

   —Bien.

 

El sonido de pasos lentos se hizo más distante.

El alma de Regis se movió desde la sorpresa a la desesperación, agregando su confusión de la situación por encima de eso, su mente se estaba entumecida.

Miró a Altina y le preguntó:

 

   —... ¿Por, por qué?

   —¡Idiota! ¡No me mires!

   —Oh, lo siento.

 

Regis se dio la vuelta en pánico y estaba planeando abrir la puerta y marcharse, pero aún podría haber guardias en el exterior y seria descubierto si no tenía cuidado.

Altina murmuró para sí misma:

 

   —Grité involuntariamente... Pero en retrospectiva, fue mi culpa pedir ayuda sin comprobar quién era.”

   —No sabía que te estabas cambiando.

   —Ya veo... ¿Tienes algún asunto conmigo?

   —La señorita Clarisse… me pidió que te despertara.

   —Ku... Esa chica es realmente... Ella sabía que siempre le pido que me ayude a cambiarme...

   —¿Es así?

   —De vez en cuando, si tengo prisa o cuando llevo un corsé... ¡ah, no es nada! ¡Estos son los secretos de una chica!

   —... Ah, te refieres a engordar y esas cosas.

   —¿Debería llamar a los guardias?

   —¿Eh?

   —Bórralo de tu memoria. ¡O habrá pena de muerte para ti!

   —¡Si madam!

 

No era bueno para Altina abusar de su autoridad por asuntos personales, pero esto era una excepción

 

-- los secretos de una chica son aterradores.

 

Altina se ruborizó mientras se cubría el pecho y la cintura con las manos.

 

   —¿¡Por qué estás mirando hacia acá!?

   —Ah, wah, lo siento, estábamos hablando y yo solo...

   —¿¡Realmente entraste sin notarlo!?

   —Lo juro por Dios.

   —¡Juras en el nombre de Dios cuando ni siquiera has asistido a una sola misa después de reportarte a la fortaleza!

   —... Pero saludé al sacerdote.

   —Solo dijiste hola y ya estás jurando en nombre de Dios, quédate allí y date la vuelta, ni siquiera pienses en voltear la cabeza.

   —Está bien, no voy a girar la cabeza.

 

Regis se centró en los granos de la puerta de madera.

 

Podía oír el sonido de la respiración ligera y el crujido de la ropa detrás de él.

 

Fu, fu.

 

El sonido de una respiración ligeramente dolorida se detuvo y se convirtió en el sonido de ropa que se colocaba.

El sonido del metal en el metal estaba mezclado, Altina probablemente estaba poniéndose su armadura y espinilleras.

 

   —De acuerdo, puedes mirar aquí ahora.

   —Fu~

 

Regis se secó el sudor frío.

Altina estaba en su vestido habitual con armadura.

Pero la visión de Altina en su ropa interior deslumbrante permaneció en su mente, haciendo que el rostro de Regis estuviera caliente.

Altina lucia calmada, pero sus orejas seguían rojas.

 

   —Fu ah~…

   —Qué, qué sucede Altina. ¿Estás bien?

   —Realmente, es porque eres tan lento.

   —No quise mirar. Esto es lo que se conoce como un accidente.

   —Lo sé. ¡Si lo hubieras hecho a propósito, te habría cortado a la mitad con la espada!

   —Creo que usar esa espada para cortarme seria el peor motivo para usar el tesoro de todos los tiempos.

   —Hah... Estaba planeando hablar contigo hoy. Pero ahora me siento avergonzada mirando tu cara.

   —¿Quieres hablarme de cosas embarazosas?

   —¡Eso no es así!

   —Bueno, será lo mejor para los dos olvidarnos de esto.

   —... Creo que nunca olvidaré esto por el resto de mi vida.

   —... Lo siento.”

 

Después de que el rubor retrocediera, Regis y Altina caminaron hacia el comedor, aunque se estaba haciendo un poco tarde.

Altina salió a reconocer primero, seguida por Regis que salió de la habitación.

Justo como una pareja escapándose, Regis pensó.

Los dos finalmente caminaron por el pasillo.

 

   —Así que, ¿de qué querías hablar conmigo? Puedes decírmelo sin mirarme a la cara.

   —Erm... Ellos se apresuraron en ayudarme inmediatamente, ¿verdad?

   —Hmmm, ¿te refieres a los soldados?

   —Todo el mundo me trata bien, pero sólo piensan en mí como una princesa.

   —Yo también lo creo.

   —Yo lo dije esa noche también, no creo que yo sea un verdadero comandante si no tengo la autoridad del mando.

   —Es lamentable, pero también me siento así.

 

Ella no lo miró por vergüenza-- no era la única razón. Sus pensamientos se adelantaron también.

 

   —Si quiero ser reconocida como el comandante de este regimiento, necesito ser más fiable que el caballero negro Jerome. ¿No es así?

   —Ah... Hey, ¿estás planeando hacer algo? Tengo un mal presentimiento sobre esto.

 

Altina no contestó a la pregunta de Regis.

Estaba pensando sobre algo.

 

   —Definitivamente estarás en contra, así que no te lo voy a decir.

   —Altina... ¿Estás planeando hacer algo contra lo que estaré en contra? Por favor detente.

   —Pero definitivamente será efectivo, porque tú garantizaste que funcionará.

   —¿He dicho otra vez algo innecesario?

 

Altina no respondió, sonriéndole a Regis para tranquilizarlo.

Su rostro no se sonrojaba incluso cuando se miraban.

Vieron a Clarisse sentada tranquilamente cuando llegaron al comedor.

La mayoría de los asientos estaban vacíos, el comedor estaba desolado.

Regis confirmó la hora usando el reloj en la pared.

 

   —Debería ser... la hora del desayuno ahora mismo.

 

Si el reloj no funcionaba mal, eran los trabajadores quienes no lo corregían.

Todos los oficiales debían estar reunidos aquí en días normales.

Clarisse se levantó y se inclinó.

 

   —Buenos días princesa.

   —Mm, buenos días Clarisse. Sí que eres muy atrevida.

   —Escuché un lindo grito en este momento... ¿Sucedió algo, puede decirme los detalles?

   —Ugugu... No, no pasó nada.

   —Es así.

 

Clarisse tenía la ventaja en la batalla de las palabras.

 

Altina cambió el tema y preguntó:

 

   —¿Todos durmieron hasta tarde o nosotros llegamos tarde?

   —En cierto modo, es lo último.

   —¿Algo pasó?

 

Clarisse pareció preocupada momentáneamente.

Fue un cambio sutil... Pero era raro verla vacilar en presencia de Altina.

 

   —El escuadrón de exploración acaba de regresar.

   —¿Eh?

   —¿Es el escuadrón del norte?

 

Altina asintió en respuesta a la pregunta de Regis.

 

   —Sí, para esta fortaleza, el escuadrón de exploración sería el que está haciendo reconocimiento en el norte. Su misión es investigar a las naciones vecinas y los bárbaros. Pasaron alrededor de un mes explorando...

 

Al norte del territorio Beilschmidt se encontraba el ducado de Varden.

 

Como Varden era parte de la federación germana, estaba en un estado constante de guerra interna o externa. Habían cruzado espadas con el regimiento de Jerome varias veces.

 

Varias tribus de bárbaros se congregaron en el bosque entre las dos naciones.

 

Las tribus más pequeñas se numeraban en centenas, mientras que las más grandes tenían miles de personas. Eran una mezcla de aborígenes y ciudadanos abandonados por el imperio y la federación.

 

Como regimiento fronterizo, tenían que ser cautelosos de ambos grupos. El comandante debía ser informado de los informes de exploración, incluso si tiene que poner otros asuntos urgentes en espera.

 

Altina se mordió los labios.

 

   —¿Está Sir Jerome recibiendo este informe?

   —Sí, algunos soldados vinieron a buscarle para alertar a Sir Jerome del regreso de los exploradores, fueron a su cuartel después de no encontrarlo aquí, todos los oficiales se reunieron en la plaza de desfile para escuchar el informe.

 

Esos soldados no buscaron a Altina. Ni siquiera fingieron haber recibido al comandante equivocado.

Un torrente de rabia se estaba acumulando en Altina, pero no lo dejó ver.

 

   —¡Desayunaré más tarde!

 

Ella fue a la puerta después de decir eso.

Clarisse se inclinó profundamente detrás de ella.

Regis la siguió apresuradamente fuera del comedor y corrió hacia la plaza.

Había muchos oficiales reunidos en la plaza, ante la puerta principal, y los soldados miraban desde lejos en el círculo exterior.

En el centro de las murallas de la gente estaban Jerome y cinco hombres.

 

El margrave se quedó con los brazos cruzados, escuchando el informe.

 

Arrodillados sobre una rodilla ante él estaban los hombres vestidos como exploradores con capas y espadas en la espalda. Los cinco hombres tenían la cara sin afeitar y estaban extremadamente delgados. Sólo sus ojos brillaban. Eran el escuadrón de exploración y el que hablaba era el líder del escuadrón.

 

Cerveza y pasas fueron presentados a los exploradores, pero no las tocaron.

Pasaron un mes en territorio enemigo para este informe, eso era lo serio que tomaban su misión de un mes cargados de dificultades.

 

   —--- eso concluye la información crucial del Ducado de Varden.

   —Hmm... Parecen reunir tropas.

   —Yo también lo creo.

   —Están planeando atacarnos... O se están preparando para una guerra civil... ¿Hmm?

 

Jerome miró a Altina que se acercaba mientras la pared de gente se habría para hacerle camino.

Regis se detuvo cuando llegó al borde de la pared. Quería evitar parecer un desvergonzado seguidor e invitar al desagrado de los demás.

 

El equipo de exploración miró a Altina con una expresión seria. Altina fue tratada ligeramente como una decoración y el informe comenzó antes de que ella llegara. Pero Altina seguía siendo el comandante incluso si ella no realizaba cualquier cosa digna de mencionar todavía. Había una posibilidad de conseguir su lado malo también.

 

El líder del escuadrón propuso:

 

   —Madam comandante... Permítame informar de nuevo---

   —Está bien, por favor continúe con su informe, Sir Jerome organizará lo que usted dijo y me lo reportará, ¿no es así?

   —Jaja, ¿yo reportándole a una niña? Vuelve y mastica tu jamón de pavo en el comedor.

   —... Voy a resolverlo eso contigo después de escuchar su informe.

 

Sus palabras estaban llenas de resolución.

El espíritu de Altina no vaciló ni siquiera ante la intimidación de Jerome. El ambiente se sentía como dos espadas chocando con chispas volando por todas partes.

Los valientes exploradores y la multitud se quedaron sin aliento ante esta escena.

Altina les instó a continuar con el informe.

 

   —Ugh... Luego siguen los informes de exploración sobre los bárbaros en el bosque que estaban involucrados en una masiva guerra entre tribus cuando realizábamos el reconocimiento.

   —Riñas entre bárbaros... Las escaramuzas entre tribus pequeñas son comunes, pero las guerras intertribales masivas son raras.

   —Sí, una coalición de al menos tres grupos tribales también estuvo presente.

   —¿Los salvajes que sólo saben matar y robar se unieron? ¿Son realmente bárbaros?

   —Debido a su equipo y estilo de pelea, deben ser bárbaros, hay un hombre prominente fuerte en el grupo que se movía como un mono y seguía atacando al enemigo y derrotándolos, lo suficientemente fuerte como para cambiar la marea de la batalla por sí mismo.

   —Oh...

 

Jerome sonrió ante la perspectiva de enfrentarse a un poderoso oponente. Esa parte de su personalidad probablemente fue la razón por la que se convirtió en un héroe y por qué sus tropas le adoraban.

 

Altina escuchó en voz baja. Si ambas partes hicieran todo tipo de consultas, el informe no podría continuar.

Jerome planteó varias preguntas sobre los bárbaros, parecía preocupado por el enemigo parecido a un mono.

Cuando el informe llegó a una conclusión, Altina finalmente preguntó:

 

   —... El escuadrón tenía doce miembros cuando empezaron la misión, ¿verdad?

   —Sí.

   —¿Qué sucedió con los demás?

   —Tres murieron luchando contra los salvajes, dos contrajeron una enfermedad y sucumbieron, uno perdió su pie atravesando las montañas y uno fue enterrado en una tormenta de nieve.

   —Ya veo...

 

Altina asintió y cerró los ojos.

Un momento de silencio para los muertos.

Los oficiales y los hombres de la plaza de desfile se callaron sin avisar, la fortaleza se quedó en silencio.

Ella abrió los ojos poco después.

 

   —... Gracias por su informe crucial y por su galante servicio. Por favor, tomen un buen descanso por ahora.

   —Sí... Su Alteza... Ugugu...

 

Los cinco hombres que sobrevivieron rompieron a llorar. Recordaron a sus compañeros caídos y las dificultades que soportaron.

Ellos saludaron y cayeron.

Los soldados a su alrededor saludaron a los exploradores con elogios y agradecimientos.

 

Los informes de exploración eran tan valiosos como una luz que brillaba en la oscuridad. El enemigo podría optar por conservar su fuerza o atacar bajo la cubierta de la caída de nieve. El imperio sería capaz de ajustar su patrulla y defensas de acuerdo con la acción del enemigo.

 

Jerome se giró y planeó volver a la torre central.

 

   —Hmmp... Lo mejor que una niña puede hacer es observar en un momento de silencio.

 

Altina respondió: “Detente ahí mismo.” al hombre burlón y puso su mano en su empuñadura de la espada.

 

Regis abrió los ojos mientras observaba cómo se desarrollaba la escena.

 

Oyó el ruido metálico del metal.

Sin darle tiempo a Regis para detenerla, Altina sacó su espada.

 

   —¿¡Qué!?

 

Regis gritó desesperado.

Los ruidos estallaron en torno a él, las tropas se sorprendieron.

La pared humana retrocedió con gritos de “¡Wah!”

 

Altina estaba a cinco pasos de Jerome. Para un héroe como él, Jerome podría acortar esta brecha en un instante.

Cuando Altina apuntaba su espada a Jerome, no sería una sorpresa que la matara.

Pero ella se mantuvo tranquila a pesar de eso.

 

   —Tú eres inflexible en no reconocerme pase lo que pase, sir Jerome.

   —Hey... Niña, tu broma no es graciosa.

   —Lo digo en serio, debe ser un fastidio tener a un miembro de la realeza actuando como un comandante para ti, ¿no?, ya es hora de aclarar esto.

   —Hmmp, no hay nada que aclarar, este es mi regimiento.

   —Estas son solo las palabras de una pequeña nación dentro de la federación Germana: todos en este ejército, desde los soldados hasta los caballeros, e incluso tú perteneces al ejército del imperio de Belgaria, y estás bajo mi mando.

   —Sí, eso es cierto. Pero niña, no puedes comandar las tropas con un título vacío. Esto no es el palacio. Ningún soldado escuchará las órdenes de una decoración.

   —Lo sé muy bien. Lo aprendí en abril. Por eso tengo que demostrar que soy digna del título de comandante.

   —Kukuku... ¿No tenías ya la orden del emperador?

   —¿Estás bromeando?

 

Altina apartó ligeramente los ojos.

Regis sintió sus ojos en él.

No veía ninguna duda o inquietud en ella, parecía relajada y confiada.

Su espada era inquebrantable.

Ella dirigió su mirada sobre el hombre que estaba enfrentando y anunció:

 

   —¡Sir Jerome, te desafío a un duelo!

 

Si esta es una pesadilla, deseo despertar de inmediato -- Regis oró.

 

Alrededor de una décima parte de las tropas estaban aturdidas, otras diez estaban estupefactas por la confusión, la mayoría de los soldados pensaron que era una broma y algunos de ellos incluso se reían.

Incluso Jerome que era el sujeto no lo tomó en serio.

 

   —Hey niña...

 

Pero sus risas se detuvieron con las siguientes palabras de Altina.

 

   —Si gano, cambiarás la forma en que te diriges a mí. Primero, tienes que reconocerme como tu comandante y escuchar mis instrucciones. Después, serás un general bajo mi mando y yo aprovechare lo mejor de tus habilidades. Este no es un sueño o una broma, si continúas tratando esto con una actitud burlona, lo tomare como que estás huyendo.

 

Altina había dejado todo sobre la mesa, así que Jerome no podía seguir ignorándola.

La sonrisa desapareció de su rostro.

El aura intimidante que estaba liberando aumentó.

Las tropas sintieron miedo por la feroz intención asesina, algunos incluso trataron de escapar.

 

   —Tch... ¡No lo malinterpretes niña, no voy a contenerme, aunque mi oponente sea el mismo emperador!

   —Si fueras alguien que respetara la posición de una persona, estarías dispuesto a trabajar bajo mí sin la necesidad de un duelo.

   —Lo estás tomando con calma, ¿has preparado un campeón para luchar por ti? El único caballero capaz de desafiarme en esta fortaleza es probablemente Evrard...

 

El comandante de los caballeros que se convirtió en el centro de atención tenía una expresión preocupada.

Podría estar sirviendo bajo Jerome, pero también estaba tratando a Altina como su hija, nieta, o incluso su diosa. Estaría en un dilema si se le encargaba ser el campeón de Altina.

Altina sacudió la espada.

 

   —No necesito un campeón, yo soy la que va a pelear contigo. Lo digo de nuevo --- ¡lo trataré como una huida si no aceptas!

   —Kukuku... Muy bien, solo eres una princesa que perdió en la lucha por el poder político.

 

Altina frunció el ceño con tristeza.

La princesa perdedora era uno de los apodos más malos que tenía. Esto estaba más cerca de la profanidad que un apodo.

 

   —¿Me reconocerás como el comandante si gano?”

   —Por supuesto, te reconoceré como un verdadero comandante, no sólo será un título vacío. ¡Eso es si ganas! Entonces... ¿Qué obtengo yo si gano? Soy el comandante del regimiento, incluso sin el duelo. Ah, tener de regreso el título de comandante suena bien.

   —Quieres que trate el edicto imperial como un pedazo de basura, ¿cierto?

   —¿Puedes hacerlo?

   —Aunque lo presente, será revocado por el príncipe Latreille.

   —Hmmp... Así que no puedes motivarme para participar en el duelo.

 

Altina asintió con la cabeza.

Parecía que esto formaba parte de su plan.

 

   —Sabía que dirías eso. No tiene sentido si no hay nada en ello para Sir Jerome. He estado pensando en esto durante los últimos días. ‘Él se contuvo porque no tiene sentido intentarlo’. Si las tropas piensan de esta manera, entonces el duelo no tendrá ningún valor.

   —Hah... ¿Quieres decir que tienes términos que pueden interesarme?

   —Renunciaré al título vacío de comandante, y reforzare el nombre de la familia Beilschmidt.

   —¿Qué dijiste?

   —No te has olvidado de ser expulsado del estrado principal por los generales que poseen una cuna noble, ¿verdad?

 

Jerome apretó los dientes.

 

   —Niña... Has planteado algo innecesario. Si propones algún plan tonto, no habrá necesidad de duelos. ¡Cerraré tu boca aquí y ahora! Piénsalo bien antes de hablar. ¿Cuáles son los términos que estás planeando proponer?

 

Era demasiado tarde para detenerlos en la atmósfera actual.

Hipotéticamente, ¿Podría Regis detener el duelo si él interviniera ahora? Imposible.

Hacerlo sólo haría que la reputación de Altina cayera aún más. Un comandante que era protegido por un mero oficial de administración de quinto grado sería cosa de risa.

Todo lo que podía hacer era observar.

Aun así, a Regis le resultaba difícil reprimir su deseo de precipitarse.

Había una manera para que una dama tratara el edicto imperial como basura, dejara el servicio militar y elevara el estatus de Jerome entre los nobles.

 

   —... Detente.

 

Él pronunció suavemente en su garganta.

Naturalmente, sus palabras fueron consumidas por el ruido que le rodeaba, sin llegar a ella.

Altina apuntó su espada a su oponente.

Y dijo al héroe con ojos inyectados en sangre de perros salvajes:

 

   —Si ganas, seré tu esposa.

 

Jerome se puso rígido.

 

   —... De hecho... Este es un término atractivo.

   —Lo es ¿verdad?

 

Altina no sería una princesa después de casarse con un noble, de modo que el plan del príncipe Latreille de nombrar a la princesa como comandante carecería de sentido.

Después del matrimonio, el título nobiliario del clan Beilschmidt sería el mismo, pero su estatus sería definitivamente más alto.

Objetivamente hablando, Jerome tenía razones más que suficientes para tratar este duelo en serio.

 

   —Hmmp... Niña, tú no eres mi tipo de mujer, pero los términos en sí son geniales, prepárate para dar todas las ordenes todo lo que quieras, como un sirviente.

   —Parece que los términos son aceptables para ti.

   —Apostar con tu vida en la línea es emocionante. Aceptaré este duelo.

 

Jerome sonrió como si ya fuera victorioso.

Altina envainó su espada.

 

   —Entonces el duelo está listo. Diré esto por si acaso. Si tienes algún extraño malentendido y luchas conmigo con una mente lujuriosa, tu cabeza podrida será destrozada por todo el piso.

   —Deberías preocuparte por tus propios asuntos niña, debes comenzar tu entrenamiento para esposa ahora.

   —¿¡Qué!?

 

Altina se mordió los dientes con enojo.

Era sólo una burla sin sentido, pero Altina tenía baja resistencia a este tipo de materia, por lo que fue muy eficaz.

Jerome se quebró los nudillos.

 

   —¿Cuándo quieres hacer esto? Estoy bien, aunque hagamos esto ahora mismo.

   —No voy a darte ninguna oportunidad de encontrar excusas. Tengo muchas demandas, no voy a pedir un duelo inmediatamente. Habrá toneladas de excusas como que acabas de despertar, que bebiste demasiado anoche o la diferencia en la preparación entre ambos lados.

   —Hmmp...

 

Jerome sabía que el regimiento se había dividido en dos campos, uno apoyándolo, el otro apoyando a Altina.

Dejar motivos para excusarse sería malo sin importar el resultado del duelo.

 

   —Bien, vamos a ponerlo al mediodía tres días más tarde, el lugar será esta plaza de desfile.

   —¿Son tres días suficientes?

   —¿Quién te crees que soy?

   —Entendido. Además, no quiero que los demás piensen que estoy tramando algo en contra de ti así--

   —¡No te pongas arrogante! ¡¡Una niña de 14 años no puede ganar contra mí, no importa qué tipo de trampas puedas establecer!! No voy a poner excusas para el resultado del duelo, si alguien se queja del resultado, eso significa que se está quejando de mí. ¡Le torceré el cuello y lo callaré!

   —... Es así.

   —Yo debería ser el que te advierta. No voy a contenerme, no importa quién esté luchando en mi contra. Prepara tu voluntad.

 

Dejando estas palabras detrás, Jerome subió las escaleras de la torre central.

Los gruñidos salieron desde una parte de los caballeros. Eran los que reverenciaban a Altina como una diosa.

Altina quien era venerada por ellos parecía estar a gusto.

 

   —... ¿Planeas ganar?

 

Regis le preguntó a Altina después de que Jerome entro en la torre. No estaría perjudicando su reputación hablando con ella en este momento.

 

   —Ara Regis, nadie entraría en un duelo con un plan para perder ¿cierto?

   —Historias de princesas entrando en duelos sin esperanza por amor y reputación son inesperadamente comunes en este mundo... No pensé que serías una princesa estúpida... me equivoqué acerca de ti.

 

A Regis le parecía el comportamiento de un niño de 10 años.

 

-- ¡Desafiar al “Héroe de Erstein” a un duelo!

 

Sentía que iba a desmayarse.

Altina tenía una expresión indiferente.

 

   —Decir que soy estúpida es demasiado. ¿No es el hecho de conocer tales historias más vergonzoso? Historias sobre duelos que no se pueden ganar...

   —¡Ese no es mi punto! ¡Estoy diciendo que desafiar al héroe Jerome es demasiado estúpido!

   —No hay otra manera que ganar el duelo y demostrar que soy la más fuerte en la fortaleza. Tú dijiste que necesitas más que destreza marcial para ser un comandante, pero es más fácil para otros mostrar quién es más fuerte a través de la fuerza y el poder.

   —Dije de más otra vez...

 

Regis masajeó su sien con su dedo, él definitivamente se desmayaría por su dolor de cabeza si esto continuaba.

¿No entendía la situación? ¿O tiene algún plan en mente?

Podía sentirse cómodo por su actitud.

 

   —No digas más. Creo que fue una gran idea, Regis.

   —... ¿Estás planeando ganar el duelo?

   —¡Seguro!

 

Respondió Altina mientras hinchaba el pecho,