Isekai Mahou wa Okureteru! Capítulo 114: Liliana a un paso de la crisis




Manual




Al final, la batalla contra los demonios en la Alianza del norte había terminado con la retirada temporal de los demonios.

 

Durante la batalla, los diversos países de la Alianza sufrieron un número considerable de bajas, y cada una de sus tropas se retiró temporalmente para reorganizarse. Y entonces, la conclusión fue que la batalla termino en un empate debido a la gran cantidad de bajas que sufrieron.

 

Por otro lado, debido al incidente que sucedió durante la batalla donde los demonios atacaron específicamente a Hatsumi y habiendo escuchado la historia, el rey de Miazen solicitó a Hatsumi y a los demás regresar, e intensificó la defensa de la ciudad capital.

 

Sin embargo, si apareciera el oponente que abrumo tanto a Suimei como al héroe Hatsumi, ellos estaban destinados a fracasar sin importar cuántos soldados reunieran, pero este era el único plan defensivo que podían poner en práctica. Los soldados se reunieron en el dominio de Miazen, y las patrullas recorrían la ciudad hasta el punto en que se podía decir que estaban exagerando.

 

Aparte de eso, la corte real también parecía ser cautelosa hacia Suimei, pero actualmente, hacer algo al respecto estaba fuera de discusión, y en parte se terminó por ignorarlo y descuidar las circunstancias.

 

Unos días después de que Suimei y los demás abandonaran el campo de batalla, Kuchiba Hatsumi regresó de las líneas del frente después de que se determinó que había una ruptura en la lucha con los demonios. Y ahora, ella estaba visitando un cierto lugar por su cuenta.

 

Ese lugar era la posada del Pabellón del Crepúsculo. Era el edificio en el que Suimei y los otros estaban alquilando habitaciones.

 

Hatsumi subió por las escaleras que estaban instaladas en la entrada, y siguiendo el pasamanos cubierto de cuero, se dirigió hacia la habitación de invitados.

 

En poco tiempo, llegó frente a su destino, y golpeó la puerta de madera.

 

Hatsumi: “Umm, diculpen.”

 

Decir esto a pesar de haber pasado por el vestíbulo era algo extraño, pero como ella estaba allí para visitar a alguien, a Hatsumi simplemente le dieron ganas de decirlo. Después de un momento, la voz de una chica fue acompañada por unos pasos silenciosos que se acercaban al otro lado de la puerta.

 

Y luego, la puerta se abrió.

 

Felmenia: “Quien toca?”

Hatsumi: “Soy Hatsumi. Umm, si recuerdo bien, Stingray-san ... ¿verdad?”

Felmenia: “El Héroe-dono ¿cierto?, ha pasado mucho tiempo ... bueno no tanto, ¿correcto?”

 

Quien apareció frente a Hatsumi fue Felmenia Stingray. Ella habló con un tono como si estuviera tirando de sus recuerdos a lo cual Hatsumi puso una sonrisa calmada.

 

Felmenia le devolvió una expresión digna. Tomando la misma actitud de la gente de este mundo ante una persona de cierta posición, Felmenia se llevó la mano al pecho y se inclinó.

 

Felmenia: “Bienvenida, Héroe-dono. Sinceramente te damos la bienvenida a estos alojamientos.”

Hatsumi: “Eh, ah, sí. Estoy a su cuidado.”

 

Hatsumi vaciló un poco ante el repentino cambio en el intercambio, pero la apariencia de Felmenia se desmoronó inmediatamente cuando su expresión se suavizó.

 

Felmenia: “Por cierto, ¿podría ser que estás sola? ¿Sin acompañantes?”

Hatsumi: “Así es. Me escabullí por mi cuenta. Si alguien me sigue hasta aquí, eso en sí mismo sería perturbador.”

 

Hatsumi dijo esto mientras ponía una sonrisa amarga. Puede haber sido algo grosero, pero ella debe haber estado agotada.

 

Ninguna de las personas del palacio pensó que Hatsumi iría a visitar a Suimei. Después de regresar a la ciudad, ella había intentado visitarlo varias veces, pero el rey y los ministros parecían haber dado órdenes a los guardias para que contuvieran al héroe dentro del palacio debido al incidente en el que la atacaron. Así que su única opción fue encontrar una abertura y escabullirse.

 

Irónicamente ella realmente pensó que este era en realidad el lugar más seguro para estar ahora, pero dejando eso a un lado…

 

Felmenia: “Bueno, no sirve de nada estar de pie mientras hablamos, por favor entra”.

 

Felmenia habló al tiempo que abrió la puerta y la presionó contra su propio cuerpo para abrir el camino a Hatsumi.

 

Hatsumi: “Parece que finalmente podré relajarme. El palacio y las calles no son más que guardias guardias guardianes. ¿De dónde salieron todos ...?”

Felmenia: “Así de horribles son estos tiempos. Y entonces, Héroe-dono, ¿por qué has venido aquí hoy?”

Hatsumi: “Pensé en pasar para agradecerle por venir a salvarme el otro día. El maestro del gremio dijo que probablemente estaría en la habitación de invitados por esta vez, así que pasé por aquí.”

Felmenia: “Ya veo. Suimei-dono debería estar en su habitación revisando algunos documentos. Si esperas, creo que debería estar aquí en poco tiempo.”

Hatsumi: “Entonces seguiré adelante y esperaré un poco”.

 

Guiada por Felmenia, Hatsumi se sentó en una silla en la habitación. Parecía que habían planeado reunirse allí, ya que Felmenia ya tenía preparado el té.

 

Después de que Hatsumi tomó un sorbo, de repente pudo escuchar el sonido de la puerta abriéndose.

 

Lefille: “Ooto, Hatsumi-jou. ¿Así que viniste?”

 

Quien apareció fue Lefille. Al ver a un visitante inesperado, ella estaba haciendo una expresión de sorpresa.

 

Hatsumi luego se levantó de su asiento y la saludó.

 

Hatsumi: “Buen día. Tu nombre era Lefille, ¿verdad?”

 

Después de que Lefille respondió “Si” con una expresión brillante, Felmenia le explicó la situación.

 

Felmenia: “Parece que ella está aquí hoy para expresar su agradecimiento por el otro día.”

Lefille: “Eso es muy cortés de tu parte. Perdón por hacerte venir hasta aquí por todo este camino.”

Hatsumi: “No. Ya lo dije la última vez, pero permíteme darte las gracias de nuevo por los refuerzos. Gracias a eso, pudimos regresar de manera segura.”

 

Siguiendo con la etiqueta japonesa estándar, Hatsumi se inclinó para mostrar su gratitud. Habiendo tomado eso como gratitud excesiva, Felmenia comenzó a agitar sus manos como diciendo que estaba exagerando.

 

Felmenia: “No fue nada. Todo lo que hicimos fue proporcionar asistencia a Suimei-dono. Si vas a dar las gracias, por favor dirígete a Suimei-dono.”

Lefille: “Aah. Si Suimei-kun no hubiera dicho que iría, esos refuerzos probablemente no habrían aparecido después de todo. Es justo que él sea el agradecido por ello. Por favor, no nos te preocupes por nosotras.”

 

Las dos estaban hablando modestamente. Por su actitud, Hatsumi podía sentir vagamente que había una pared entre ellas. Era prácticamente la primera vez que hablaban, por lo que realmente no se podía evitar.

 

Mientras Hatsumi daba un sorbo a su té Lefille pregunto:

 

Lefille: “Umm... Hastumi-jou, ¿estaría bien para mí preguntar algo?”

Hatsumi: “¿Sí? ¿Qué pasa?”

Lefille: “Se trata de Suimei-dono, umm, ¿cuál es tu relación con él?”

Hatsumi: “Parece que somos primos. ¿No lo has oído de Yakagi?”

Lefille: “Eso es, bueno, ciertamente, habíamos preguntado al respecto, pero ...”

Hatsumi: “¿Hay algo mal?”

Lefille: “Ah, um ...”

 

Lefille evitó torpemente su mirada, parecía que era algo difícil de preguntar para ella. No se podía decir si su manera indirecta de preguntar suponía que la haría darse cuenta o decir algo, cuando Hatsumi ponía una extraña expresión en su rostro, Lefille esta ves puso más decisión en sus palabras.

 

Lefille: “…Un, no es bueno ser tan indirecta. Hatsumi-jou, francamente me gustaría ir directo al grano. ¿Qué piensas de Suimei-kun?”

Hatsumi: “¿Q-qué, cómo e.…”

 

Hatsumi se movió como si su pecho acabara de ser pinchado. Cuando le preguntaron qué pensaba de él, ‘ese’ tipo de contexto le vino a la mente.

 

Y parece que estaba en lo cierto, la que había preguntado, Lefille, continuó hablando con una cara algo avergonzada y enrojecida.

 

Lefille: “U-umm, eso es, ya sabes ... Es decir, lo quieres o no, como una mujer quiere a un hombre ...”

 

Mientras Lefille decía esto con una clara inquietud en su rostro, Felmenia, que estaba su lado dejo salir un leve suspiro.

 

Felmenia: “Lefille quiere saber qué es lo que el Héroe-dono piensa de Suimei, por favor piénselo con calma y responda.”

Lefille: “¡Felmenia-jou!”

 

De repente Lefille reclamo a Felmenia.

Sin embargo, la lentitud de Hatsumi también era extrema.

 

Hatsumi: “¡Espera un segundo aquí! ¿Por qué me están preguntando ese tipo de cosas?”

 

Y con eso, Hatsumi finalmente tuvo una idea sobre qué tipo de intención tenían al hacer tales preguntas.

Al mismo tiempo que se dio cuenta, Lefille también parecía dase cuenta de cómo Hatsumi pensaba acerca de Suimei.

 

-Y luego, Hatsumi y Lefille reaccionaron a eso ...

 

Hatsumi: “Fuu”.

Lefille: “Hou”

 

Se miraban con expresiones ásperas. Parecía la mirada que se dan los rivales.

 

En ese momento, habiendo terminado de organizar sus documentos, llegó Suimei.

 

Después de llegar a un buen punto en su trabajo, estaba de buen humor y entró a la habitación mientras tarareaba una canción. Y por alguna razón, dos bellezas disparaban chispas la una contra la otra justo delante de sus ojos.

 

Suimei: “Eh ... ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando?”

 

Ante la mirada perpleja de Suimei Felmenia solo dejo salir unas palabras.

 

Felmenia: “Mis condolencias.”

 

•••••••••••••••

 

-Liliana Zandyke había desarrollado recientemente un extraño “hábito de ser abrazada”.

 

Después de que comenzó a vivir con Suimei y los demás, cada vez que su soledad se volvía insoportable, ella se aferraba a uno de esos tres.

 

Quizá fue porque se dio cuenta de lo que era ser mimada por los demás. Hasta ahora no lo había experimentado, pero cuando estaba sola por la noche, o cuando de repente recordaba el tiempo antes de que Rogue la recogiera, ella comenzaba a pensar que terminaría como antes y se volvía muy doloroso para ella.

 

En esos momentos, uno de esos tres la abrazaba, y su corazón deprimido se calmaba. A pesar de que ya había pasado la edad para hacerlo y sabía que no debía hacerlo, Lefille dijo que era algo que solo podía hacer ahora, por lo que no había razón para contenerse, que debería recuperar todas las veces que no pudo hacerlo desde que nació.

 

Ese sentimiento era algo que podía aparecer sin ningún disparador específico. En este día, no fue diferente.

 

Liliana: “¿A quién debería elegir, hoy”?

 

Mientras caminaba hacia la habitación de invitados, Liliana estaba pensando en quién debería haberla abrazarla. Si todo estuviera funcionando como siempre, todos habrían terminado lo que tenían que hacer y deberían estar rehuidos en la habitación para tomar el té mientras se relajan.

 

Esto es algo que Liliana había decidido, pero su compañero de abrazos era decidido por rotación. Si ella se aferraba a una sola persona todo el tiempo, terminaría siendo una molestia, así que después de que Lefille la abrazara, la siguiente sería Felmenia, y después de eso sería Suimei. Ella también tomó en cuenta sus propias situaciones al elegir un compañero y saltaba en rotación para no molestarlos.

 

Durante los últimos días, Suimei había estado bastante ocupado organizando todos los datos que trajo del bosque negro con respecto al ritual de invocación del héroe. Debido a esto, ella había estado apoyándose en las otras dos, por lo que hoy estaba planeando usarlo, pero-

 

Liliana: “Suimee, por favor acurrúcate con ... ¿migo?”

 

-Apenas abrió la puerta de la habitación, lo que apareció a la vista fueron dos chicas mirándose mientras disparaban chispas de sus ojos, y la figura de Suimei temblando excesivamente.

 

Solo al ver esa situación, la inteligente Liliana pudo discernir lo que estaba sucediendo en esta habitación.

 

Afortunadamente su vos fue ahogada por el sonido de la puerta abriéndose. Al entender mal que acaba de entrar en la habitación de buen humor, las jóvenes miraron hacia ella brevemente sin decir nada, y volvieron a su punto muerto. Suimei, que estaba atrapado en una atmósfera que podría decirse que es similar una cama de agujas, la miró con una expresión de alivio como si la ayuda del cielo acabara de llegar.

 

Y entonces pudo oírlo, la voz incómoda y patética de Suimei.

 

Suimei: “L-Liliana eh. ¿Qué pasa?”

 

En respuesta a su pregunta, Liliana comenzó a cerrar la puerta desde afuera.

 

Liliana: “No es nada. Volveré. Adiós...”

Suimei: “No, espera. No regreses No te vayas. Quédate aquí. Te lo ruego.”

Liliana: “No me tomes en cuenta. Por favor da lo mejor de ti junto con Felmenia.”

Suimei: “Imposible! ¡Felmenia no está de mi lado aquí! O más bien ¿No viniste aquí porque necesitabas algo? Dijiste algo ¿cierto? Acabas de decir acu-algo u otro, ¿verdad?”

 

Habiendo notado que Suimei estaba tratando de aferrarse a Liliana para que permaneciera en la habitación, todas las demás miradas se centraron en ella. Tal vez porque habían sentido algo, haciendo a un lado a Lefille, el héroe Hatsumi que había venido a visitar de la nada era bastante aterrador.

 

Y entonces...

                                                              

Hatsumi: “Esa niña, Liliana-chan, ¿verdad? Siento que acabo de escuchar a esa chica decir acurrucar ...”

 

Ella fue escuchada. Hatsumi miraba a Suimei con los ojos medio cerrados. Las orejas de un héroe eran realmente algo que debía temerse.

 

Como Suimei sabía exactamente lo que implicaban esas palabras, su voz graznó mientras respondía.

 

Suimei: “¡Ah! Aah eso es! Eso es, umm ...”

Hatsumi: “Oye tú, ¿no me digas que has estado haciendo cosas indecentes a una niña tan pequeña?”

Suimei: “¡No hay forma de que le haga cosas indecentes a Liliana!”

Hatsumi: “Entonces, ¿qué fue eso ahora?”

Suimei: “¿Eh? No, umm, eso es ... “

 

Mientras Hatsumi miraba a Suimei doblarse y mirara los lados, sus ojos se agudizaron abruptamente. Era como si estuviera mirando a un pequeño insecto. Incluso Liliana no pudo evitar estremecerse ante esa vista. Sin embargo, Suimei, que le permitió acurrucarse con él, no lo hacía con intenciones malvadas en su corazón. Precisamente porque él había perdido a su familia, entendía cómo era su soledad. Y para aliviar sus sentimientos, permitió que ella se aferrase a él.

 

Sin embargo, en esta atmósfera mortal donde la intensidad del héroe se duplicó por haber descubierto los sentimientos de amor de Lefille hacia Suimei, antes de que ella pudiera terminar de explicar, Hatsumi seguramente perdería el control instantáneamente y mataría a Suimei.

 

Al ver que Suimei estaba en apuros para dar una explicación, Hatsumi comenzó a extender su mano hacia la espada en su cintura. Cuando el sonido del metal que se separa el uno del otro resonó en su cintura, Suimei alzó la voz de una manera patética sin precedentes.

 

Felmenia: “Umm, ya ves ...”

Lefille: “Umu, eso es en realidad ...”

 

A Felmenia y Lefille también les resultaba difícil arrojarle una cuerda de rescate. Hablando prácticamente, era cierto que Liliana vino aquí pidiendo un abrazo después de todo. No parecían poder engañarla de improviso.

 

Por lo tanto, la única que podía superar esta situación era Liliana.

 

En este momento, Hatsumi se estaba acercando a Suimei con una mirada terriblemente amenazante y una presión que fácilmente supera a la de los demonios. Ella era como el Señor Demonio. Liliana ciertamente no fue la única que pensó eso. Ella nunca había visto al Señor Demonio, pero no había otro ser con el que ella pudiera comparar.

 

Y luego, Liliana forzó su camino entre los dos.

 

Liliana: “-Héroe Hatsumi, no fue acurrucar, sino ‘acortar’. Vine aquí para obtener una explicación más detallada de la magia ‘acortar’ que Suimei me había mostrado, así que dije ‘¿Podrías enseñarme magia de acortar?’ Debes haberme escuchado mal.”

 

Ante la tensión de confrontar al héroe, el informe de Liliana se había vuelto algo mecánico. Sin embargo, todavía era una excusa bastante mala. La expresión sombría de Hatsumi no cambió en absoluto.

 

Hatsumi: “Fuu. Si ese es el caso, entonces ¿por qué los tres parecen estar teniendo dificultades para decirlo?”

Lilian: “La magia de un mago es un arte secreto. Es necesario poder mantener la boca cerrada alrededor de cualquier persona en un momento dado, por lo que los tres deben haber dudado en hablar por costumbre”.

Hatsumi: “Pero.”

Liliana: “Héroe Hatsumi. En primer lugar, ¿me veo como si estuviera en la edad inútil en la que necesito ser mimada?”

 

Liliana cambió la atención de Hatsumi a un nuevo punto. Esta sería la apuesta que decidirá el resultado. El premio era una ligera sensación de alivio, y boleto era la vida de Suimei.

 

Y entonces, Hatsumi estaba perdida de palabras mientras gemía con un 'Uu ...'. El físico de Liliana estaba en el lado infantil, pero debido a que su habla era bastante madura, Hatsumi debe haber juzgado que ella no estaba en realidad a esa edad.

 

Hatsumi: “Ya veo. Tienes razón. Lo siento.”

Liliana: “También debo pedir disculpas por decir algo que causaría tal malentendido”.

 

Llevándolo a su fin, Liliana inclinó la cabeza rápidamente. Con eso, Hatsumi no mataría a Suimei. Ella había ganado la apuesta.

 

Pero, de repente, vino a su mente un pensamiento. Ahora que esto había sucedido, ella tampoco podría acurrucarse con Felmenia o Lefille hasta que se fuera Hatsumi.

 

Liliana: “Ah ...”

 

Ella ya estaba en su límite por esperar un abrazo.

Refunfuñando con una queja ociosa en su mente que decía ‘Suimei tu mujeriego ...’ ella hinchó sus mejillas ligeramente.

 

Y entonces,

 

Liliana: “Entonces, ustedes dos, ¿qué está pasando ...? Aunque no necesito pregunta, puedo adivinar ...”

Suimei: “¡Cierto! Ustedes dos han estado comportándose de manera extraña desde hace un tiempo ...”

Liliana: “Suimee, por favor cállate”.

Suimei: “Guu”.

 

Silenciando a Suimei, Liliana volvió su mirada hacia Hatsumi, quien desvió su mirada infantilmente.

 

Hatsumi: “No es nada, no pasa nada conmigo”.

 

Y luego, Lefille, que la había estado vigilando, habló.

 

Lefille: “¿Hou? ¿De verdad?”

Hatsumi: “¡¿Eh?! Eso es, um...”

 

Al ver a Hatsumi perpleja, Lefille la miró. Y luego, en un completo cambio de actitud como si estuviera retractando lo que ella había dicho antes.

 

Lefille: “No pasa nada ... ¿o sí?”

 

Hatsumi disparó su mirada aquí y allá y no pudo calmarse. Mientras veía como la chica se comportaba, Felmenia hizo una expresión complicada.

 

Liliana: (¿Cuál es el problema?)

Felmenia: (Creo que la mayoría es tal y como piensa Liliana, bueno, si tuviera que decirlo es algo así como una pelea por un hombre, todo comenzó cuando Lefille pregunto al Héroe-dono que es lo que sentía por Suimei)

Felmenia conto la visión general de las cosas. En respuesta a ella, Liliana,

 

Liliana: (¿Felmenia no tiene intención de ayudar?)

Felmenia: (No parece que esto sea algo en lo que yo tenga que prestar ayuda. En su lugar yo diría que es más interesante verlos desde un lugar alejado…)

 

Mientras lo decía, ella ponía una sonrisa traviesa. Parece que Felmenia también tiene su lado malvado.

 

Lefille: “... Por cierto, Hatsumi-jou. ¿No tienes ya al Príncipe Weitzer?”

 

Al escuchar la pregunta de Lefille, el rostro de Hatsumi se puso rojo brillante e inmediatamente negó sus palabras.

 

Lefille: “¡No tengo ese tipo de relación con Weitzer! ¡Más bien, cuando lo dices así, lo haces sonar como si a mí me-me-me-me-me gustara este sujeto o algo así!”

Lefille: “¿Me equivoco?”

Hatsumi: “¡Te equivocas! ¡Tanto Weitzer como este tipo son un no!”

 

Después de clamar que todo estaba mal, Hatsumi hinchó sus mejillas en una enojada expresión y lo rechazo. Era completamente obvio que solo estaba siendo obstinada, pero Suimei era el único que no lo notaba.

 

Por otro lado, Lefille también parecía un poco avergonzada cuando trató de hablar una vez más, y se había vuelto algo incómoda como lo hizo.

 

Lefille: “E-entonces, no hay problema con que me lleve bien con Suimei-kun, ¿verdad?”

Hatsumi: “E-eso es ...”

 

Llevarse bien con él. Como la interpretación de esas palabras abarcaba un rango bastante amplio, parecía tener problemas para negarlo. Y durante esto, Suimei, que todavía no entendía realmente lo que estaba pasando, se unió a la conversación de la que debería haberse alejado.

 

Suimei: “Oye, Hatsumi, realmente no lo entiendo, pero ¿de verdad es necesario estar tan enojada? No hay nada de malo en que todos nos llevemos bien, ¿cierto?”

Hatsumi: “... Llevarse bien, ¿a qué te refieres cuando dices eso?”

Suimei: “Eh, quiero decir ...”

 

Mientras Suimei luchaba por responder, de repente Hatsumi se hinchó por completo. Y luego, ella comenzó a gritar de indignación.

 

Hatsumi: “¿¡Qué!? ¡Dices eso a pesar de proclamar cosas como: ‘es mi papel ir a salvarla!’ ¡Lo escuché de Selphy!”

Suimei: “¿He? ¿Eh? ¿Qué? No, bueno recuerdo haber dicho eso sin duda.”

Hatsumi: “¿¡No dijiste que ibas a protegerme !?”

Suimei: “Eso es cierto, pero, ¿no es normal? Somos familia.”

Hatsumi: “¡No es normal!”

Suimei: “¿Eh? ¿Eh?

 

Debido a que recibió una respuesta completamente diferente de lo que esperaba, Suimei estaba perplejo. Para él, se trataba de la protección de su preciada familia y probablemente no podría pensar en ninguna otra razón detrás de ello. Sin embargo, como lo negaban con tanta vehemencia, había perdido el sentido de la comprensión.

 

Y luego, habiendo escuchado lo que dijo Hatsumi, Lefille presionó a Suimei.

 

Lefille: “Suimei-kun. Yo también tengo curiosidad. Sí, mucha curiosidad.”

Hatsumi: “¡Dilo claramente!”

 

Las dos se estaban acercando cada vez más a Suimei. Mirándolo desde un costado, se veía bastante lamentable, pero estaba cosechando lo que sembró.

 

Suimei: “U-uh, um, um, eh ... Oigan, todos, si levantan la voz y levantan un alboroto, molestarán a otras personas, ¿así que podrían ser un poco más silenciosas y tranquilizarse...?”

 

Suimei intentó cambiar el tema, pero ...

 

Liliana: “Está bien, Suimee. Hace un momento, puse una barrera aislante de sonido alrededor de toda la habitación”.

Suimei: “¡Oh! Gracias ... ¿Qué? ¡No, eso no! ¡Eso no es a lo que me refiero!”

Liliana: “¿Hice mal?”

Suimei: “No, no es como si estuvieras equivocada, sino más bien ... ¡Demonios, Liliana! Eso fue a propósito ¿no?”

 

Liliana estaba haciendo el gesto con el pulgar hacia arriba que Suimei le había enseñado antes, y luego de repente lo giro hacia abajo. Tenía que caer al infierno. No se le permitiría a Suimei huir. Liliana tuvo que renunciar a sus abrazos. Tenía que pagar con una cantidad suficiente de su propio sufrimiento.

 

Suimei: “M-mis aliados ...”

Liliana: “No tienes ninguno, porque ‘si cortas a alguien, tu propio cuerpo terminara mojado de sangre’”.

 

Al escuchar esas palabras de Lilian los hombros de Suimei se inclinaron mostrando que estaba abatido. Sin embargo, el círculo de chicas acercándose a él no disminuyó la velocidad.

 

Hatsumi: “Oye, Yakagi ... de lo que estábamos hablando, ¿qué está pasando?”

Suimei: “No, ¿no estás simplemente malinterpretando algo? Simplemente quiero proteger a mi familia, no hay ningún otro significado aparte de eso ...”

Hatsumi: “¡Ese tipo de cosas solo pueden dar lugar a malentendidos!”

Lefille: “Umu. Parece que tendré que darte un sermón por haber hecho esa clase de expresión tan vaga”.

 

A pesar de que solo estaban disparando chispas la una a la otra, las dos ahora estaban frunciendo el ceño a Suimei como una pandilla.

 

Suimei: “¿Por qué todas ustedes de repente se están confabulando ...?”

 

Y por un tiempo, Suimei quedó atrapado en el extremo receptor de sus sermones y regaños.

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