Death March Volumen 13 SS1: Liza la Lanza Magica




Manual




Las Ocho Espadas de Shiga--.

 

Son los espadachines más fuertes del Reyno de Shiga que eliminan a los demonios.

 

Mi padre me enseñó esas palabras desde que era pequeña.

Nunca hubiera imaginado que tendría una pelea contra una de las Ocho Espadas de Shiga Eight, y mucho menos, que ganaría contra una.

 

Yo, que todavía no puedo hacer que el Maestro se ponga serio ...

 

“Liza, la lanza mágica, te dejaré servir bajo mi casa. Te daré el mismo salario que un caballero humano”.

“Liza-dono, deseo un encuentro. Yo soy Kajiro de estilo Jii Gein--”

“¿Te interesa convertirte en un caballero del ejército del reino? Te daremos la bienvenida no como un vasallo sino como un caballero santo”.

 

Las invitaciones a encuentros y las solicitudes vinieron a mí una tras otra.

Cada vez que ocurría eso, molestaba a el Maestro, eso pensaba mientras mi cuerpo se encogía.

 

Me pregunto qué pensará el Maestro.

Me preocupa que el Maestro que odia ser expuesto ante los demás me odie.

 

Calmando mi enojo, practico el camino de la lanza sola en el patio de la mansión.

 

El Filo Mágico ilumina el oscuro jardín.

El Filo Mágico que antes era algo difícil ahora es tan fácil como respirar.

 

Si me lo dijera a mí misma hace un año, no hay duda de que me reiría de mí misma.

 

Me sacudo ese pensamiento ocioso y me concentro en la forma básica.

 

--Encajar, barrer, golpear.

 

Después de terminar la forma básica, continúo con el estilo autodidacta que aprendí durante las batallas en la Ciudad Laberinto.

 

Giro mi cuerpo a un lado y luego hago un barrido con mi cola.

Hundo mi cuerpo no solo con la pierna, sino también con la cola, haciendo uso de todo mi cuerpo como un resorte, y luego apuñalo con todo.

 

Terminando la forma, sentí que una presencia aparecía en una esquina del patio después de que hice el movimiento de devolver la espada a su vaina.

 

Satou: “Es maravilloso como siempre”.

Liza: “Maestro--”

 

Nuestro Maestro apareció desde detrás de una arboleda donde nadie debería haber estado.

Podía sentir débilmente la técnica de ocultación de Tama, pero la ocultación del Maestro es demasiado natural, no puedo sentirla en absoluto.

 

Liza: “¿Le molesto el sonido?”

Satou: “No, en absoluto. Las otras chicas están durmiendo con caras felices después de todo”.

 

El Maestro me habló con amabilidad, a mi que estaba siendo tímida como si me tranquilizara.

 

Y, pongo palabras crueles a esa amabilidad.

 

Satou: “Si Liza está interesada en las Ocho Espadas de Shiga, está bien si quieres aceptarlo, ¿de acuerdo?”

Liza: “A caso soy innecesaria--”

 

- Que cobarde de mi parte.

 

Pensar que dije algo así mientras anticipaba al gentil Maestro.

 

Satou: “De ninguna manera. Sería solitario si Liza no estuviera aquí”.

 

Dejo escapar un suspiro de alivio después de escuchar eso.

 

Satou: “Sin embargo, quiero priorizar qué es lo que más quiere Liza. Si eso es lo que realmente quiere Liza, respetaré esa decisión”.

 

La amabilidad a veces se convierte en veneno.

Entiendo que el Maestro no necesita a nadie en el verdadero sentido de la palabra.

 

--Aun así.

 

Aun así, quiero estar con el Maestro.

 

Lo juro por mi compañero, esta lanza mágica, que está brillando de color rojo recibiendo mi determinación.

 

Algún día, una existencia en la que pueda confiar el Maestro, Yo--.

 

- Me convertiré en una.

 

No recuerdo si fui capaz de decir esas palabras al final.

Sin embargo, seguramente.

 

Mi lanza lo sabe.